El valor de la abstinencia para frenar el sida se revaloriza con el testimonio de Uganda

La XV Conferencia Internacional sobre Sida que se celebra en Bangkok, además de informar sobre la cruda realidad del impacto que el VIH deja en el mun…

La XV Conferencia Internacional sobre Sida que se celebra en Bangkok, además de informar sobre la cruda realidad del impacto que el VIH deja en el mundo y sugerir ideas para combatirlo, está mostrando al mismo tiempo evidentes contradicciones. Sin ir más lejos, dos políticas de prevención que están obteniendo excelentes resultados y que se basan en los mismos criterios fueron criticadas, o aplaudidas, en función de quién las presentaba. Mientras tanto, algunas de las cifras estadísticas obligan a reflexionar: hay más de 15 millones de niños huérfanos en el mundo por culpa del sida. Ante esta realidad, es necesario adoptar las medidas preventivas que mejor funcionen.

 

La “filosofía del ABC” promovida por los Estados Unidos para prevenir la expansión del sida, o sea, abstinence, be faithful and condoms (abstinencia, sé fiel y condones), ha sido criticada por decenas de manifestantes en la cumbre, pero también por destacados participantes y asistentes a la misma, como el secretario general de la ONU, Kofi Annan. A las críticas se han sumado analistas y medios de comunicación, con la consiguiente influencia en la opinión pública mundial, que se muestra contraria a los mensajes de abstinencia y fidelidad que lanza la administración Bush. Sólo los condones son vistos con buenos ojos por la gran mayoría de países occidentales. Sin embargo, Uganda viene a dar la razón a las políticas de prevención de Estados Unidos y pone al descubierto las contradicciones del resto de Occidente ante este tema. El presidente ugandés Yoweri Museveni ha reafirmado en la cumbre de Bangkok la eficacia de la abstinencia para prevenir el virus y, al mismo tiempo, ha manifestado que “el preservativo es una improvisación, no una solución. Su intervención, en la que explicó los éxitos obtenidos en su país en la lucha contra la enfermedad, fue largamente aplaudida por los presentes. Una evidente muestra de “pre-juicios” por parte de los asistentes, pero también por parte de los analistas y de los medios de comunicación, que no valoran de la misma manera un mismo hecho, según quién sea el que fomenta la abstinencia.

 

Fidelidad y abstinencia, éxito asegurado

 

Uganda es uno de los pocos países en el mundo que está obteniendo un rotundo éxito en la lucha contra el sida. Así lo expuso Museveni en su intervención en la conferencia de Bangkok, en la que destacó la importancia de las “óptimas relaciones basadas en el amor y la confianza en lugar de institucionalizar la desconfianza, que es de lo que se trata el preservativo”. El presidente ugandés dio detalles de los buenos resultados obtenidos en su país contra la enfermedad: Según cifras oficiales, el 6 por ciento de los 26,5 millones de habitantes de Uganda esta infectado por el sida en la actualidad. En los años 80, la cifra de contagios alcanzaba el 30 por ciento. Unas cifras, éstas, que dan testimonio de la validez del “ABC” que Bush promueve. En sentido contrario, las iniciativas llevadas a cabo por diversas ONG’s en Asia para intentar frenar el constante aumento de contagios están fracasando estrepitosamente. Estas medidas están basadas en el llamado “método CNN”, que ofrece “preservativos, agujas y negociación”. Un buen ejemplo del fracaso de estas líneas de prevención lo tenemos en Kenia que, tras los adversos resultados obtenidos con políticas de fomento del uso del preservativo, se siente engañada por Occidente y apoya actualmente la postura del sexo responsable en la prevención de la enfermedad.

 

Criterios económicos frenan vacunas

 

Por otra parte, algunas voces han criticado los criterios economicistas que rigen en las grandes multinacionales a la hora de plantear sus líneas de investigación para combatir el sida. A pesar de los buenos resultados obtenidos entre los ugandeses, Steven Sinding, director general de la Internacional Planned Parenthood Federation, una fundación financiada por clínicas abortistas y el proveedor de abortos más grande del mundo, ha acusado a la administración Bush de “convertir” el éxito de Uganda en un esfuerzo por “mantener el apoyo de los conservadores religiosos”. Al mismo tiempo, las grandes multinacionales no encuentran rentable invertir en la investigación de vacunas y consideran que es mucho más apetitoso, desde el punto de vista económico, combatir el virus una vez ha entrado en la persona y no antes. Con estos criterios, sólo el 3 por ciento de los fondos antisida se utilizan para buscar vacunas y los científicos calculan que no se encontrará una vacuna eficaz antes de 15 años. Este planteamiento es censurado por grupos que consideran que sólo una vacuna, aunque no pueda ofrecer una protección total contra el VIH, puede detener el avance de la enfermedad en el mundo. Seth Berkley, presidente del grupo Iniciativa para una Vacuna contra el Sida (IVAI), manifestaba en la Conferencia Internacional que “sólo una vacuna puede parar la epidemia”. Berkley cree que, en términos de beneficio económico, las vacunas no tienen ningún sentido para los grandes laboratorios, pero sí que adquieren todo el sentido cuando lo miramos desde el punto de vista humanitario.

 

15 millones de huérfanos

 

Un punto de vista humanitario que debería considerar, entre otros aspectos, los 15 millones de niños huérfanos que el sida ha dejado hasta ahora en el mundo. Las consecuencias de la enfermedad, sobre todo en los países menos desarrollados y especialmente en todo el África Subsahariana, son devastadoras y están dejando un reguero de niños sin padres en el mundo. Así lo confirmaba un informe de Unicef presentado en la cumbre mundial de Bangkok. Según este estudio, de los 11,5 millones de huérfanos por sida que había en el año 2001, hemos pasado a 15 millones a finales del 2003. UNICEF calcula que, si no se avanza en la lucha contra el sida, en el 2010 más de una tercera parte de los niños de estos países habrán perdido a uno o a ambos progenitores.

 

Médicos sin Fronteras también denuncia esta realidad y considera vergonzosa la situación de los niños en los países en desarrollo, ya que mientras en los países desarrollados del mundo occidental apenas un uno por ciento de bebés nace con el VIH, en los países pobres han superado los 700.000 el último año. Esta enorme desigualdad se debe a lo difícil que es, para las mujeres embarazadas que provienen de países subdesarrollados, acceder a la triple terapia preventiva que reciben durante el embarazo las mujeres infectadas de sida en los países occidentales. Estas terapias consiguen reducir hasta límites casi inexistentes la transmisión vertical entre madre e hijo. Eso sin contar con los factores sociales y culturales que impiden en muchos casos a las mujeres de comunidades tradicionales reconocer que están infectadas. Se calcula que la mitad de los niños que nacen con el virus mueren antes de cumplir los 6 años de edad por alguna de las enfermedades asociadas al sida. Ante esta dramática situación, las desigualdades entre Occidente y los países pobres, los intereses economicistas de las multinacionales, las contradicciones que se manifiestan al intentar negar los éxitos con medidas preventivas que fomentan la abstinencia y la fidelidad, los prejuicios que tienen más en cuenta a la persona y no los hechos y los resultados, y la insensibilidad con que se contemplan desde Occidente los efectos del sida en el mundo deberían desaparecer y dejar paso a soluciones alternativas. Como las que aplica Uganda, por ejemplo.

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