El vicario de Wakefield, por Oliver Goldsmith

Goldsmith es una de los novelistas supervivientes del siglo XVIII cuya lectura sigue siendo recomendable por amena e instructiva. En esta, que es la s…

Goldsmith es una de los novelistas supervivientes del siglo XVIII cuya lectura sigue siendo recomendable por amena e instructiva. En esta, que es la suya más célebre y de la que se han hecho multitud de ediciones, se narra la historia de un vicario anglicano y su familia. Toda la trama está ordenada a la enseñanza moral y cada capítulo, al ritmo de las situaciones que se van sucediendo y sin interrumpir para nada el hilo de la historia, viene a ser como el comentario novelado de una gran sentencia.

Basta con fijarse en alguno de los títulos: “Cuando se ama, en el fondo, se perdonan fácilmente las ofensas”, “Desgracias de familia. La pérdida de la fortuna sólo sirve para aumentar la dignidad de los valiosos”, “Pocas son las virtudes que resisten el poder de una larga y agradable tentación”, etc.

Quizás esta información desanime a algún posible lector en la perspectiva de encontrarse ante un libro mojigato en el que se confunde la literatura con la moralina. Puede parecerlo, pero no es así. Ese posible exceso es salvado por la ironía con que Goldsmith construye su relato. No sólo la que usan los personajes en sus conversaciones y que, en algún momento llega a provocar grandes carcajadas, sino la que envuelve toda la historia. Es precisamente esa ironía la que dota de cierta credibilidad a un sucesión de acontecimientos absolutamente imposibles.

Las desgracias sucesivas y cada vez mayores a que se ve sometida la familia del vicario, así como las pérdidas y reencuentros sucesivos de los familiares, que no compaginan con la experiencia de nadie, harían de esta obra un relato irreal si Goldsmith no lo hubiera tejido, desde su inicio como una broma.

Y, de broma en broma, con buena prosa y aderezado de buenas dosis de lirismo el lector distingue la futilidad de la historia, que es entretenida y acaba bien, que es como han de acabar los cuentos, ganando los buenos y siendo castigados los malos , de la enseñanza que quiere transmitir: que es la opción en toda circunstancia por el bien con la esperanza de que Dios no abandona a los justos. Así, lo que podría resultar de un moralismo insoportable, se ha transformado en una hermosa novela que enseña y entretiene.

El vicario de Wakefield
Oliver Goldsmith
Traducción de Felipe Villaverde
Rialp
228 páginas
9,50 €

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