Elección de Ratzinger: La prensa, entre el júbilo y la oposición

“Queridos hermanos y hermanas, después del gran Papa Juan Pablo II, los cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del …

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“Queridos hermanos y hermanas, después del gran Papa Juan Pablo II, los cardenales me han elegido a mí, un simple y humilde trabajador de la viña del Señor”. Las primeras palabras del nuevo Pontífice Benedicto XVI provocaban este martes, 19 de abril, una apoteósica explosión de júbilo entre los miles y miles de fieles presentes en la plaza de San Pedro, la misma reacción que se producía entre millones de católicos en todo el mundo. Sin embargo, la decisión de los 115 cardenales electores de situar a Joseph Ratzinger al frente de la Iglesia no ha sido bien acogida por determinados colectivos y algunos sectores progresistas de la Iglesia.

 

Estas dos reacciones contrapuestas se han reflejado también en las portadas y editoriales de la prensa generalista española y del diario AVUI de Cataluña. Los dos extremos del amplio abanico de calificaciones hacia la figura de Benedicto XVI y hacia su elección al frente de la Iglesia van desde las que lo valoran como algo positivo: “Consolidación”, “guardián y maestro de la fe”, o “grandes retos de futuro”, hasta las que lo tildan de “una mala noticia para Europa”, “enroque de la Iglesia”, “celador del dogma”, o “ala derecha del Espíritu Santo”.

 

ABC: Un Papa para la consolidación

 

Entre los medios de comunicación que se muestran favorables con la elección del nuevo Papa, el ABC destaca en su editorial con respecto a la decisión tomada por el Colegio Cardenalicio que “consciente, sin duda, del significado histórico del Pontífice anterior, la opción en favor de su principal colaborador refleja el objetivo de consolidar la obra ya comenzada y desarrollada con un éxito de dimensiones difícilmente exagerables”.

 

Continúa el ABC asegurando que “la clave de la elección está, probablemente, en la actitud inequívoca de Ratzinger en el sentido de mantener y promover un pensamiento ‘fuerte’ en esta época que se dice dominada por el imperio de lo efímero y la banalidad de muchos planteamientos”.

 

Por último, el editorial de este diario advierte de que “ni el Papa es un líder político ni la religión es una opción partidista: los juicios apresurados y los estereotipos que algunos empiezan a utilizar conducen al fracaso en el análisis, porque no entienden la dimensión profunda que inspira el sentimiento religioso”.

 

La portada de ABC, Benedicto XVI. Ratzinger, mano derecha de Juan Pablo II, nuevo Papa, hace referencia a la continuidad de la labor realizada por Juan Pablo II. También, en el interior, este diario insiste en esta tesis al titular así la primera noticia sobre el nuevo Papa: La rápida elección de Joseph Ratzinger inicia un Pontificado de continuidad. También hace referencia en otro artículo a las reacciones del mundo de la política ante la figura del nuevo Pontífice: Los líderes políticos reciben con los brazos abiertos la elección del alemán Ratzinger.

 

LA RAZÓN: Guardián y maestro de la fe

 

También el diario LA RAZÓN analiza desde un punto de vista positivo la llegada de Ratzinger a la sede pontificia, “rompiendo una tradición según la cual nunca es elegido el señalado como favorito”. “En esta ocasión, los cardenales han escogido con notable celeridad al sucesor de Juan Pablo II con criterios de continuidad y seguridad”, dice el editorial.

 

Con respecto a si Benedicto XVI seguirá fielmente los pasos de Juan Pablo II, LA RAZÓN considera que, tal como ya manifestó en la homilía previa al Cónclave, el nuevo Papa “abunda en esta línea de continuidad y seguridad, de solidez y firmeza frente a lo que él llama ‘la dictadura del relativismo’”.

 

De la misma manera en que el editorial insiste en que “Benedicto XVI fortalecerá los criterios de la Iglesia ante los ultimísimos desafíos de la biotecnología, la globalización y el choque de civilizaciones, también aventura que “no es descabellado avanzar que el Papa alemán podría abordar en los próximos años una reforma radical de la curia vaticana”.

 

Benedicto XVI. Guardián de la fe, titula en portada LA RAZÓN. En el interior destacan dos títulos: Ratzinger, un Papa para avanzar en el camino de Juan Pablo II y “Una fe adulta no sigue las normas de las modas y corrientes”, en referencia a un fragmento de su homilía, mencionada anteriormente.

 

LA VANGUARDIA: Benedicto XVI. Los grandes retos de futuro

 

El diario LA VANGUARDIA mantiene un tono neutral en su análisis sobre la elección del nuevo Papa, con un doble editorial en el que, primero, subraya los aspectos más destacados de la personalidad de Benedicto XVI: “La elección de Ratzinger representa una apuesta por cerrar filas en torno a la herencia de Juan Pablo II y asegurar la continuidad doctrinal y moral, aunque ‘tener una fe clara sea a menudo etiquetado de fundamentalista’, según ha confesado”. También cree que “su sólida formación teológica, sin embargo, le aleja del perfil ultraconservador que dibujan sus críticos”, una formación teológica que necesitará “para conciliar su gestión con las expectativas de sectores del catolicismo europeo y latinoamericano que ayer mismo expresaron cierta decepción ante su elección”

 

La segunda parte del editorial de LA VANGUARDIA hace mención a los grandes retos del nuevo Papa y recuerda que “no dudó en pronunciarse tajantemente en contra de cuestiones tan dispares como la ordenación de mujeres, la homosexualidad o el ingreso de Turquía en la UE”. Entre otros desafíos que tendrá que confrontar Ratzinger, el editorial incluye el de “descentralizar el poder romano”, “cómo conciliar su defensa de la vida y de la moral con cuestiones que van del uso profiláctico del preservativo para la contención del sida a las nuevas técnicas con células madre”, “la caída de las vocaciones en Europa occidental”, “el tema de la ordenación de casados”, o “la ordenación de mujeres”.

 

En su portada, LA VANGUARDIA titula: Ratzinger, elegido Papa con el nombre de Benedicto XVI. El interior repite prácticamente el mismo título y añade otros dos que dicen que Alemania acoge con sorpresa y cierta distancia la elección de su octavo Papa y que La elección de Ratzinger crea expectación en la jerarquía y las bases de la Iglesia.

 

AVUI: Una mala noticia para Europa

 

El AVUI enfatiza en su editorial que “la opción rápida a favor de Ratzinger demuestra una vez más que en el actual gobierno de la Iglesia prevalece mucho más la defensa de la identidad católica que no el diálogo con el mundo de hoy. Ratzinger representa una Iglesia atemorizada que se defiende atacando”.

 

Insiste este diario catalán en que “la Iglesia europea –y, por tanto, en nuestro caso, la catalana- sufrirá con Benedicto XVI. Ni su lenguaje ni sus esquemas responden a la necesidad de hacer de nuevo comprensible la experiencia religiosa católica al mundo de hoy”. Concluye deseando que “los peores augurios no se acaben de cumplir. Y que la designación comporte unos cambios que conviertan el denominado cardenal de hierro en el Papa de la esperanza. También para Europa”.

 

Ratzinger, Benedicto XVI, dice el AVUI en portada. “Habemus papam” y Golpe de efecto del cónclave son dos de los titulares de la información contenida en el interior de este diario.

 

EL MUNDO: La Iglesia se enroca

 

“Da la impresión de que, al elegir al cardenal alemán, la Iglesia ha optado por enrocarse, por reafirmar sus valores tradicionales –simbolizados en la piedra de Pedro- en una época de agitados cambios sociales, culturales y tecnológicos. Es una opción legítima y comprensible, pero también decepcionante para un sector del catolicismo”, dice EL MUNDO en su editorial.

 

El diario se pregunta “cómo el nuevo Papa va a gobernar la Iglesia en otros continentes como Latinoamérica y África, donde los sacerdotes de base mantienen una estrecha vinculación con la población y se alejan con frecuencia de esa visión ortodoxa que ha protagonizado el cardenal Ratzinger”.

 

En portada, EL MUNDO da la bienvenida al nuevo Papa: Habemus Ratzinger. Y en el interior, Ratzinger se convierte en Benedicto XVI. Un segundo titular en las páginas interiores destaca La importancia de llamarse Benedicto.

 

EL PAÍS: Celador del dogma

 

El editorial de EL PAÍS afirma que “ha vencido la línea dura de la defensa a ultranza de la fe”, “el guardián de la ortodoxia católica durante 23 años, en que ha condenado al ostracismo a más de un centenar de teólogos”.

 

“En los últimos 30 años se ha mostrado hostil a cualquier cambio que en la Iglesia tuviera el mínimo atisbo de modernidad”, dice EL PAÍS, que también asegura que “el nuevo pontífice tiene bien clara la idea de san Ireneo de que ‘fuera de la Iglesia no existe salvación’ y que, por tanto, la única posibilidad de ecumenismo es que todas las religiones regresen al redil de Roma”.

 

En la portada de EL PAÍS El cónclave elige Papa al alemán Ratzinger, guardián de la ortodoxia, dice el titular. Dentro, Ratzinger se convierte en Benedicto XVI y Un cardenal al frente de la Iglesia, son los dos titulares más destacados. También “avisa” este diario de que Zapatero no viajará a Roma para la ceremonia de entronización del nuevo Papa.

 

EL PERIÓDICO: El ala derecha del Espíritu Santo

 

Según la línea editorial de EL PERIÓDICO, Joseph Ratzinger “es muy conocido por sus nos: no al ejercicio del magisterio por parte de los teólogos críticos, no al sacerdocio de las mujeres, no al matrimonio de los ordenados, no al preservativo y no a aceptar la homosexualidad”.

 

Este diario cree que ha ganado “el que el obispo catalán Pere Casaldáliga consideraba que era ‘el ala derecha del Espíritu Santo’ mientras él mismo, defensor de la teología de la liberación, formaba parte, siguiendo este juego de palabras, de la otra”.

 

Cierra su editorial EL PERIÓDICO con una afirmación muy crítica: “En cualquier caso, se puede temer que de momento seguirán muriendo de sida miles y miles de creyentes del Tercer Mundo que obedecen la consigna de que Dios prohíbe el preservativo”.

 

El tono crítico persiste en los titulares: En portada, Papa duro, y en el interior, Ratzinger lo consigue y La homilía previa al cónclave resultó decisiva en la elección.

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