Elecciones anticipadas en España

¿Un primer ministro de un país de Europa del que desconfiara el 75% de los ciudadanos debería dimitir o en su caso convocar elecc…

Forum Libertas

¿Un primer ministro de un país de Europa del que desconfiara el 75% de los ciudadanos debería dimitir o en su caso convocar elecciones? La respuesta no es fácil de dar por diversas razones.

La primera es francamente negativa: ningún gobernante europeo, incluido Felipe González en su peor periodo, ha alcanzado tal nivel de desconfianza o, si lo ha hecho, ha sido en medio de una crisis brutal de gobierno que ha dado lugar a la formación de uno nuevo. Pues esta es ni más ni menos la situación española, con una diferencia: el partido responsable de gobernar, el PSOE, se manifiesta insensible a este hecho a pesar de que el presidente, Rodríguez Zapatero, en sus respuestas parlamentarias y declaraciones públicas, continua atribuyendo los problemas que padecemos a circunstancias internacionales o a conjuras de los mercados especulativos; es decir, a terceros.

Es una evidencia que el Gobierno ha llevado a término una pésima política económica. Ha hecho muchas cosas, cierto, pero a destiempo, lo cual es muy grave en política y, además, mal. No es necesario reproducir aquí la larga serie de disparates que comenzaron negando la crisis. Es algo que está en la mente de todos.

También está en la mente de todos que se requiere un golpe de timón tanto en la política económica como en las pensiones. Y es una evidencia que Zapatero no puede darla por una razón muy humana y por ello política: la rectificación a la que se vería obligado sería tan grande que la propia iniciativa quedaría desprestigiada. Todavía hoy Zapatero cantaba sin freno en el Congreso de los Diputados la solidez de nuestro sistema de pensiones. Con este tipo de discurso ¿cómo se puede pedir comprensión a los afectados para endurecer poco o algo las condiciones de su jubilación? Es imposible. Desde la racionalidad, Zapatero no puede gobernar. Pero la democracia es algo más que lógica, es, sobretodo, la manifestación de la decisión ciudadana expresada en las urnas, y esto significa elecciones.

La única forma que Zapatero puede recuperar la credibilidad y la fuerza moral para realizar la política que ahora se necesita es convocando unas elecciones y ganándolas. Es un camino difícil pero el único posible desde el punto de vista del servicio al país. Naturalmente, puede perderlas, pero incluso en este caso él y, sobre todo, el PSOE saldrían a medio plazo mucho más beneficiados que manteniendo la actual situación, que resulta imposible de resolver. El maldito embrollo que ha creado con sus errores, suficiencias, falsos diálogos, promesas incumplidas, compromisos fallidos, es irreparable sin un gran gesto electoral.

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