Elecciones en Alemania: La democristiana Merkel mantiene su ventaja tras el debate con Schröder

Llega la hora de la verdad en el proceso que culminará en la jornada electoral del 18 de septiembre en Alemania. La campaña encara las dos semanas dec…

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Llega la hora de la verdad en el proceso que culminará en la jornada electoral del 18 de septiembre en Alemania. La campaña encara las dos semanas decisivas justo después del debate televisado que tuvo lugar este domingo entre los dos principales candidatos a la Cancillería, el socialdemócrata y actual jefe del ejecutivo germano, Gerhard Schröder, y la aspirante de la democristiana CDU, Angela Merkel. Los analistas aseguran que la candidata de centroderecha resistió, sobre todo teniendo en cuenta que su adversario es considerado un muy buen orador y gran experto en este tipo de citas dialécticas en los medios de comunicación. La CDU sigue claramente por delante en los sondeos de intención de voto, que dan a esta fuerza política la mayoría absoluta en el Bundestag con aproximadamente 10 puntos de diferencia. De todas formas, las primeras encuestas realizadas en las horas posteriores al cara a cara, televisado y seguido por 21 millones de alemanes, dan como vencedor a Schröder, que se impuso para el 54 por ciento de los entrevistados, mientras que Merkel fue la ganadora para el 31,6 por ciento.

 

Más allá de las cifras, Merkel fue más convincente de lo esperado, sobre todo a la hora de plantear y defender sus propuestas sobre creación de empleo, que fue el eje del debate junto con la política fiscal y el crecimiento económico. Por su parte, los ciudadanos valoran más a Schröder por “su simpatía”. Cabe recordar que el paro afecta actualmente a 5 millones de alemanes, según los datos contabilizados en enero. Se trata de la cifra de desempleados más alta desde que Hitler llegó al poder en 1933. Con este dato en la mano, la democristiana recordó a su rival un comentario que hizo cuando llegó al poder, en el sentido de que “si no conseguía reducir el paro significativamente, no merecía ser reelegido”. La realidad es que, desde 1998, ha aumentado. La economía, además, no ha crecido en los últimos tres años.

 

Todo este contexto social ha influido notablemente en la caída del Partido Socialdemócrata (SPD) y su líder y actual canciller en todas las encuestas. Las últimas reformas de Gerhard Schröder han provocado el descontento de un sector de la considerada izquierda social alemana, lo cual puede acabar decidiendo las elecciones, junto con la movilización que se prevé entre los habituales electores democristianos y socialcristianos.

 

Política fiscal y creación de empleo, principales temas

 

El debate, que duró 93 minutos y estuvo moderado por 4 periodistas, empezó con una discusión sobre el impuesto de carburantes y el ecológico, así como sobre la necesidad de bajarlo o no en el contexto de la actual escalada de precios de la gasolina en el país, como también sucede en España. En cuanto a los asuntos fiscales, el candidato socialdemócrata criticó las propuestas de su adversaria, especialmente la que prevé la introducción de una tarifa plana en el Impuesto sobre la Renta, una cuestión que ha provocado discrepancias internas en la CDU, ya que ni siquiera la propia candidata a la Cancillería veía esa medida con buenos ojos.

 

Por otro lado, la política exterior propició el mejor momento del debate para Schröder, quien acusó a su adversaria de ignorante por mantener reservas sobre el ingreso de Turquía a la Unión Europea. Al final, predominó la corrección y dio la sensación de que nadie quería arriesgar demasiado, al ser el único cara a cara de esta campaña electoral.

 

Dos candidatos muy distintos en todo

 

Angela Merkel acude a estas elecciones después de un complejo proceso interno en la CDU que la llevó primero a ser elegida líder de la coalición democristiana en su último congreso y, más recientemente, a ser proclamada candidata gracias al rápido acuerdo con los socialcristianos de Baviera para que la apoyen. Inicialmente no parecía una persona con el perfil político óptimo para liderar una alternativa al actual Gobierno de coalición entre socialdemócratas y verdes, pero la maquinaria de todo el centroderecha alemán se ha esforzado para que gane adeptos entre aquellos sectores sociales y del propio partido que no la veían con buenos ojos, evidentemente no por el hecho de ser mujer, sino por su débil liderazgo y por su supuesta falta de preparación en algunos grandes temas. En cualquier caso, esta dirigente procedente de la Europa del Este ha sabido ganarse la confianza de los más prooccidentales del país, ya que, por ejemplo, se la considera una defensora del fortalecimiento de las relaciones con Estados Unidos y, en varias ocasiones, ha reconocido públicamente el papel del entonces presidente norteameticano George Bush (padre) en el proceso de unificación alemana entre 1989 y 1990.

 

Por su parte, Gerhard Schröder se presenta a la cita con las urnas del día 18 después de dos legislaturas difíciles, pero sobre todo esta última, marcada por las sucesivas derrotas de su partido en las elecciones de los lander (estados federados) que han ido celebrándose, hasta el punto de que el SPD ha quedado en minoría en el Senado federal del país, que se nutre parcialmente de representantes elegidos precisamente en los comicios regionales. El último revés se produjo el pasado 22 de mayo en Renania del Norte-Westfalia, donde la CDU acabó con 4 décadas de gobiernos socialdemócratas al imponerse claramente, y provocó que el canciller impulsase el proceso para convocar las elecciones generales. Para ello, tuvo que programar una sesión extraordinaria del Parlamento federal y provocar que su propio grupo perdiese una votación. Sólo así se podían convocar los comicios de forma anticipada, según establece la legislación alemana.

 

Adelanto tras dos legislaturas socialdemócratas

 

A pesar de las denuncias de algunos diputados, el proceso ha podido seguir adelante con normalidad. Muchos observadores vieron en todo esto una maniobra de Schröder para coger desprevenidos a sus adversarios, que entonces no tenían designada a su cabeza de lista, pero de momento no ha habido cambios significativos en los sondeos. La campaña se sigue de manera especial en Alemania, pero nadie duda de que lo que pase el 18 de septiembre tendrá repercusiones importantes en toda Europa y en la política internacional. Si Schröder pierde el poder, la Unión Europea dará el relevo al líder que más se opuso a la intervención en Irak, junto con Francia, y a uno de los que más se han distanciado de Estados Unidos y sus aliados más cercanos.

 

Cabe recordar que el actual canciller llegó al poder en 1998, después de derrotar al veterano líder democristiano Helmut Kohl, que en aquella ocasión se presentaba por quinta vez desde que alcanzó el Gobierno alemán en 1982. En 2002, tras remontar sondeos desfavorables, Schröder salió reelegido, aunque hubo empate técnico entre socialdemócratas y conservadores y sólo la alianza con los verdes le permitió seguir en el cargo. En su tercer intento, parece que la situación es la más desfavorable.

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