Elecciones generales a la vista: las inadecuadas ‘puertas giratorias’ de los jueces

Los partidos políticos quieren ficharlos y la ley facilita que un magistrado entre en política y pueda volver a retomar su carrera. Lo hizo Baltasar Garzón de la mano de Felipe González; y ahora lo han hecho Victoria Rosell y Juan Pedro Yllanes con Podemos o Margarita Robles con el PSOE

Las ‘puertas giratorias’ son éticamente reprobables, sobre todo si hay pasaporte de ida y vuelta entre la Justicia y la política Las ‘puertas giratorias’ son éticamente reprobables, sobre todo si hay pasaporte de ida y vuelta entre la Justicia y la política

Puertas giratorias, una de las cuestiones que, ante las próximas elecciones, optan por eliminar los candidatos Pedro Sánchez, Pablo Iglesias y Albert Rivera, sigue siendo una práctica a desterrar en todos los ámbitos de la vida política.

Sin embargo, si hay un ámbito donde una especie de ‘puerta giratoria’ hacia o desde la política debería desaparecer completamente, aunque sigue funcionando a pleno rendimiento, ese es la Justicia. Y, además, lo hace con pasaporte de ida y vuelta.

De hecho, los partidos políticos quieren ficharlos porque aportan un supuesto prestigio y la ley facilita que un magistrado pueda entrar en la política y, cuando la deja, pueda volver a retomar su carrera judicial.

Victoria Rosell y Juan Pedro Yllanes, fichados por Podemos

Victoria Rosell y Juan Pedro Yllanes, fichados por Podemos

Los últimos fichajes

Sin ir más lejos, a finales de 2015, Podemos fichaba al juez Juan Pedro Yllanes Suárez, entonces presidente del tribunal que había de juzgar a la infanta Cristina y a los otros 17 acusados del ‘caso Nóos’, y le proponía ser el cabeza de lista de ese partido por Baleares para las elecciones generales que se celebraron el pasado 20 de diciembre. Lo hizo después de que intentara sin éxito que el número uno fuera el juez José Castro, instructor de ese mismo caso.

También había fichado por esas fechas a Victoria Rosell, magistrada y portavoz adjunta de Jueces para la Democracia en Canarias, quien iba a ser la candidata de Podemos por Las Palmas.

Por su parte, el PSOE no se queda atrás y ha hecho lo propio con Margarita Robles, miembro del Tribunal Supremo, que será la número dos de la lista del Partido Socialista por Madrid. La juez vuelve a la política dos décadas después de haber formado parte del Gobierno de Felipe González, como secretaria de Estado de Interior en la etapa en la que Juan Alberto Belloch fue ministro de Justicia.

“Tenemos que trabajar y dejarnos de discusiones internas y estrategias”, afirmaba a finales de mayo la ex magistrada.

La incursión en la política de Garzón vino de la mano de Felipe González, luego acabaron a la greña

La incursión en la política de Garzón vino de la mano de Felipe González, luego acabaron a la greña

Un ejemplo paradigmático

Precisamente, uno de los ejemplos paradigmáticos y más mediáticos de cómo ese intercambio de papeles entre la judicatura y la política puede acarrear consecuencias no deseables es el fichaje de un juez estrella en aquella misma época del ex presidente González: Baltasar Garzón.

En 1993, tras varios contactos con miembros relevantes del PSOE como José Bono y el propio González, Garzón tomó la decisión de abrir un paréntesis en su carrera judicial y adentrarse en la política.

El 2 de mayo de aquel año se le concedió la excedencia voluntaria en la carrera judicial y pudo así presentarse por Madrid en las listas electorales del PSOE como independiente y número dos, justo detrás de Felipe González, obteniendo escaño.

Sin embargo, sus expectativas de ser vicepresidente o ministro de Interior no se vieron reflejadas en la constitución del nuevo Ejecutivo y fue nombrado delegado del Gobierno en el Plan Nacional sobre Drogas, con rango de secretario de Estado, dentro del recién fusionado Ministerio de Justicia e Interior, con Juan Alberto Belloch como ministro, quien precisamente también era juez. Así, el 6 de mayo de 1994 Garzón anunció su dimisión como delegado del Gobierno y tres días después renunció a su escaño.

Su venganza llegaría poco después a tenor de las revelaciones del ex subcomisario José Amedo, condenado por asesinato frustrado, quien revelaba en un libro la supuesta connivencia entre Garzón, Pedro J. Ramírez y Francisco Álvarez-Cascos para resucitar el ‘caso GAL‘ y echar al PSOE del poder.

Posteriormente, el 22 de febrero de 2012 fue expulsado de la carrera judicial tras haber sido condenado por el Tribunal Supremo a once años de inhabilitación por un delito de prevaricación cometido durante la instrucción del ‘caso Gürtel’.

Otros ejemplos y el atractivo de los jueces

Otros ejemplos de magistrados que se han pasado a la política en la legislatura que acaba son los ex jueces Juan Ignacio Zoido (PP) y Juan Carlos Campo y María Dolores Galovart, ambos del PSOE.

Anteriormente también lo fue José Antonio Alonso, hoy en la actividad jurisdiccional, lo mismo que Belloch, utilizando las ligeras puertas giratorias entre la Justicia y la política y la política y la Justicia.

También independientes incorporados a la política como Manuela Carmena, actual alcaldesa de Madrid, basan su reconocimiento social, precisamente, en su condición de ex jueces. Pero, ¿qué hace a los jueces tan atractivos para el mundo de la política?

“Los partidos tienen que ser cada día más permeables e incorporar cada vez más a profesionales de reconocido prestigio como es este último caso de la jueza Margarita Robles. El PSOE lo ha hecho ya otras veces y sin ir más lejos, ya incluyó el pasado mes de diciembre a otros dos magistrados con una amplia trayectoria como Campo y Galovart”, argumentaba el pasado 22 de mayo Antonio Hernando, portavoz del PSOE en el Congreso, en declaraciones publicadas por el diario El País.

Margarita Robles y Pedro Sánchez aspiran a llevar al PSOE a lo más alto

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“Ahora Pedro Sánchez ha querido reforzar la candidatura con una persona progresista y comprometida como Margarita Robles con una carrera judicial ampliamente reconocida. Personas como éstas siempre suman, siempre aportan prestigio y experiencia en la lucha contra las desigualdades y contra la corrupción”, añadía.

En sentido contrario, no es habitual que por ejemplo se incorpore a fiscales en las listas electorales. De hecho, solo hay casos aislados como los de Antonio Camacho y Mariano Fernández Bermejo, que fueron ministros de Interior y Justicia o el de Carlos Jiménez Villarejo que fue en la lista de Podemos a las europeas. Según Bosch, “los fiscales tienen una imagen más vinculada al poder político, mientras que los jueces tienen mayor apariencia de honestidad e imparcialidad”.

Por su parte, Juan Pedro Yllanes, elegido diputado de Podemos por Baleares en diciembre y de nuevo candidato para el 26 de junio, tenía notoriedad previa porque iba a presidir el juicio contra la Infanta Cristina e Iñaki Urdangarín.

Explica los fichajes de jueces y la atracción de los partidos por ellos porque “proceden del servicio público y aportan experiencia de gestión, sin ser recién llegados, sino con experiencia. Los jueces somos aptos por nuestro trabajo para calibrar necesidades de los ciudadanos y la Justicia es una tema sensible”.

También defiende la vuelta automática a la judicatura que les permite la ley, al asegurar que “se puede hacer siempre que a la vuelta no solo seas imparcial, sino que tengan apariencia de imparcialidad y hay mecanismos de abstención y recusación para cuando hay conflicto”.

¿Puede ser totalmente objetiva e independiente la Justicia cuando sus representantes pasan por el tamiz de la ideología política?

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Lo suyo, absoluta neutralidad e independencia

Por su parte, el actual ministro de Justicia en funciones, Rafael Catalá, ha propuesto en varias ocasiones limitar ese tipo de ‘puertas giratorias’, pero la idea no estaba finalmente en el programa electoral del PP.

La cuestión de fondo es que un magistrado que decide dedicarse a la política, que asiste a debates y campañas electorales, que se implica con una determinada ideología política de forma pública, no debería de poder volver a la magistratura. Un ejemplo en este sentido son los militares, si van en una lista electoral y luego quieren volver han de pasar a la reserva.

En cualquier caso, el ejemplo de Garzón debería ser recordado como el paradigma de lo que no se debe hacer si se pretende que tanto la gestión política como la de la Justicia se lleven a cabo con absoluta neutralidad y libertad de acción.

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One comment

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    Hay que marcar unas directivas muy claras, para los jueces que abandonando la Judicatura, se pasan a la política, ejerciendo en cargos públicos. Se debieran tomar medidas “muy serias” para que no pudieran volver a ejercer en la judicatura ¿Si no se hace así, en que queda la división de poderes?¡En un auténtico cachondeo!

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