En defensa de la verdad

El post de hoy será más largo de lo habitual. Hace días que intento explicar algunas cosas más allá de los 140 cara…

El post de hoy será más largo de lo habitual. Hace días que intento explicar algunas cosas más allá de los 140 caracteres del Twitter, las limitaciones de Facebook, la brevedad y simplificación de los titulares de prensa, las entrevistas de tres minutos en la radio y la fugacidad de unas imágenes y una noticia en la televisión . Este es mi blog, aquí soy yo quien decide sobre el espacio y el tiempo que le dedico a cada tema y hoy os pido un poco de paciencia y os ruego que leáis todo lo que dice aquí hasta el final. Os pido ese esfuerzo y a cambio os ofrezco una versión directa y lo más fiel a la realidad que sea capaz de lo ocurrido esta semana en el Consejo de RTVE, del que formo parte desde hace casi 5 años.

Soy abogado y periodista y eso implica para mí un doble compromiso con la justicia y con la verdad. Pero sobre todo con la libertad, el respeto, los principios democráticos, todo ello desde el catalanismo y una visión social derivada de mis creencias religiosas, que no me hacen mejor ni peor que nadie pero que suponen un compromiso ético diario en mi actividad profesional y en mi vida privada.

Conozco cómo funcionan las instituciones políticas y los medios de comunicación. Hace años que me dedico a enseñar a mis alumnos universitarios cuáles son las claves que explican los mecanismos de actuación y de interacción entre la política y la comunicación y he reflexionado por escrito al respecto. Podéis consultar en este mismo blog mi currículum y mis publicaciones.

Cuando me propusieron formar parte del Consejo de Administración de RTVE estaba trabajando en el ámbito privado, como director de una fundación en el campo social y colaboraba con varios medios de comunicación, al margen de mi actividad académica como profesor universitario que nunca he abandonado. Fui propuesto por Convergencia i Unió y nombrado por el Senado, por una mayoría superior a los 2/3 de esta cámara, tras comparecer ante la comisión correspondiente para ser evaluado por este cargo. Estoy convencido de que fui propuesto por mis méritos profesionales ya lo largo de estos años he intentado desarrollar mi labor de acuerdo con los principios que he mencionado más arriba. La fuerza política que me propuso, y el presidente del grupo parlamentario en Madrid, Josep Antoni Duran Lleida, NUNCA me han dado consignas sobre lo que debía hacer. En el consejo hemos estudiado, debatido y aprobado o rechazado cientos de contratos sobre los aspectos más diversos del funcionamiento de la Corporación de RTVE: desde el transporte, hasta la limpieza o el mantenimiento de las instalaciones de los centros de radio y televisión en todo del Estado, los contratos con las productoras audiovisuales, hemos discutido y aprobado la programación de las diferentes cadenas, el nombramiento de los directivos, la negociación del convenio colectivo, los presupuestos, las nóminas … El Consejo es el órgano máximo de gestión de la Corporación, somos los responsables, incluso patrimonialmente y personalmente, de la buena o mala gestión de la empresa, al igual que los consejeros de una sociedad anónima. Nuestro cargo tiene dedicación exclusiva, es incompatible prácticamente con todo excepto la docencia y estamos sometidos a la misma normativa que regula los conflictos de interés para los altos cargos de la Administración del Estado. Además de todo esto, como es obvio, tenemos que velar por el pluralismo en la radio y televisión pública de titularidad estatal, y a mí me corresponde en especial garantizar que la información de TVE y RNE no aparezcan únicamente los dos grandes partidos estatales, tendencia cada vez más instalada en todos los ámbitos de la sociedad española, al menos, madrileña. También he velado especialmente, como consejero catalán, por el centro de producción de TVE en Sant Cugat, para garantizar la actividad y continuidad de este centro y de Radio 4, para la programación en catalán, por la estabilidad de las plantillas, para potenciar el papel de Sant Cugat en la producción de programas para toda España.

En estos cinco años han ido dos presidentes. Antes del verano, Alberto Oliart dimitió de su cargo por motivos personales y familiares. El Parlamento fue incapaz de nombrar un nuevo presidente porque los dos grandes partidos, PP y PSOE, no se pusieron de acuerdo ante la inminencia de las elecciones. Tampoco dentro del consejo, como solución de interinidad, fuimos capaces de nombrar un presidente de consenso. Finalmente, y contra mi opinión y con mi voto en contra (el único de los 11 consejeros) se decidió nombrar un presidente de forma rotatoria con periodicidad mensual, con un papel puramente institucional, ya que las funciones ejecutivas las ha asumido directamente el Consejo hasta que Las Cortes nombren al nuevo presidente. Desde entonces, absolutamente todo lo que pasa en la CRTVE debe ser discutido y aprobado por el Consejo. Me paso prácticamente toda la semana en Madrid en horas y horas de reuniones interminables, y el resto de la semana tengo un despacho en TVE Sant Cugat desde donde trabajo, estudio la documentación relativa a todos los asuntos que tenemos que aprobar y preparo las reuniones del Pleno y de las comisiones. Me gusta mi trabajo y me siento satisfecho de lo que hemos hecho hasta ahora. El Consejo estaba formado hasta la semana pasada por 11 miembros, designados por las Cortes, con una mayoría de 2/3 y propuestos por las diferentes fuerzas parlamentarias y sindicatos: 4 por el PP, 2 por el PSOE, 1 para ERC, 1 para IU , 1 por UGT, 1 por CC.OO y yo mismo por CiU. En estos 5 años la mayor parte de los acuerdos se han adoptado por consenso o por mayorías muy amplias. Aunque hay comportamientos partidistas, especialmente entre los representantes de los dos grandes partidos españoles, en general ha primado el interés de la empresa por encima de los intereses ideológicos. Es cierto que en períodos pre-electorales ha habido más sensibilidad hacia los temas relativos a la presencia y tratamiento de los partidos en los espacios informativos de RTVE. Pero el consejo nunca ha intervenido en la labor de los informadores ni ha interferido en su independencia. El director de informativos, Fran Llorente, es uno de los pocos directivos que no ha comparecido nunca ante el consejo para dar explicaciones sobre su trabajo. Hace tiempo que pido información sobre los porcentajes de presencia de los diferentes grupos políticos en los informativos de TVE y siempre se han negado, supongo que entre otras cosas porque según la misma dirección de informativos el tiempo que le dedican a informar de las actividades del gobierno socialista, y de PP y PSOE ha llegado estos últimos meses a sumar un 96% del total. Sin embargo, creo que los informativos de TVE son los más plurales e independientes y la audiencia les ha colocado en el primer lugar desde hace muchos meses. Y eso también es mérito del consejo, que ha distribuido los recursos necesarios y ha aprobado las partidas correspondientes para garantizar un modelo de éxito. Pero NUNCA, NUNCA nadie desde el consejo (no sé lo que hacen a título individual) ha interferido en el trabajo de los periodistas de la casa, que son, con permiso de TV3, los mejores del país.

Al final de cada consejo, sus miembros teníamos siempre la oportunidad de solicitar al presidente algún tipo de información necesaria para el correcto ejercicio de nuestras funciones. Hace unos días una consejera de las designadas por el PP, Charo López Miralles, pidió las llaves de acceso exclusivamente para consulta en el denominado programa informático INews, una herramienta de la redacción de informativos para elaborar las noticias a los Telediarios. Ya lo había planteado como ruego, nunca como propuesta, a los anteriores presidentes, y se lo habían denegado. El último presidente, Alberto Oliart, le contestó por escrito diciendo que esta herramienta era de uso exclusivo de los profesionales de RTVE. La presidenta de turno durante este mes, M. Cruz Llamazares, designada por el PSOE, paralizó, con muy buen criterio, la petición, y en la reunión del consejo del pasado miércoles 21 de octubre, dada la peculiar coyuntura del consejo, sin presidencia ejecutiva, y con las funciones de gestión asumidas directamente de forma colegiada por el Consejo, propuso que las peticiones de este tipo fueran debatidas en el pleno y sometidas a votación como una propuesta. Así pues, se presentó inicialmente una propuesta mía relativa, precisamente, a los datos sobre presencia de los partidos políticos en los informativos de TVE. Sin mucho debate, fue aprobada por unanimidad. A continuación, la presidenta pidió a la consejera López Miralles que formulara su propuesta sobre la consulta a INews. Dijo que en ningún caso quería ejercer ningún tipo de control ni censura sobre los informadores, sino que sólo lo quería utilizar como herramienta de consulta e información y que lo consideraba un derecho y una necesidad para ejercer su labor de consejera. A continuación intervino la consejera Aranguren, propuesta por IU. Se opuso frontalmente a la petición, alegando que aunque sólo se utilizara como consulta la petición sería muy mal recibida por la dirección de informativos, ya que lo podían considerar como una injerencia en su labor. Esta consejera había trabajado en Telemadrid como periodista y tuvo graves enfrentamientos con la dirección de la cadena cuando el PP ganó las elecciones en la Comunidad de Madrid y nombraron una cúpula directiva afín a la formación conservadora. La consejera López Miralles pertenece a la plantilla de TVE desde hace muchos años y ha trabajado en muchos puestos de responsabilidad hasta llegar al consejo. A continuación intervinieron otros miembros del consejo. Dos de los consejeros designados por el PP también son veteranos en TVE. Uno de ellos, Andrés Martín Velasco, fue subdirector de informativos en la etapa de Alfredo Urdaci. El otro, Manuel Esteban, había sido gerente y ha ocupado muchos cargos de gestión en TVE. Por otra parte, Miguel Ángel Sacaluga, consejero designado por el PSOE, también es personal de plantilla de RTVE, y fue subdirector de informativos en la época de M. Antonia Iglesias. Los tres intervinieron para dar un claro, clarísimo apoyo a la propuesta de la consejera López Miralles. Yo no conozco el programa INews, no lo he utilizado nunca y no me interesa. Nunca he bajado a la redacción de informativos de Torrespaña precisamente para que nadie pudiera pensar que estaba interfiriendo en la labor de la redacción. La propuesta no estaba a la orden del día, como he dicho antes, y yo nunca había tenido interés en el programa. Pregunté reiteradamente por los diferentes niveles de acceso al sistema. Los consejeros de plantilla de TVE, los del PP y los del PSOE, me aseguraron que la posibilidad de consulta no implicaba control ni censura. También pregunté si había personal de fuera de la dirección de informativos que tuviera acceso al sistema y me dijeron que sí, que había directivos que tenían la clave de consulta, y que el presidente la había tenido siempre. Incluso los becarios de la redacción tenían esta clave de acceso. También se evaluó la conveniencia de aceptar la petición y recuerdo que el consejero Sacaluga afirmó que más allá de la opinión de la redacción de informativos estaba el derecho de los consejeros a ser informados, y que esto era un derecho de los miembros del consejo, especialmente en esta etapa en la que habíamos asumido las competencias ejecutivas. Se insistió en que se trataba de un derecho y que la petición era sólo para consultar el sistema, no para intervenir en la tarea de elaboración de las noticias. Sin embargo, y dada la vehemencia con que la consejera Aranguren defendía su posición contraria a la propuesta (fue la única que lo hizo), el consejero Santos Ruesga (UGT) y yo mismo hicimos una propuesta alternativa: solicitar la comparecencia del director de informativos y de alguna persona responsable del programa para explicarnos con detalle todas sus funciones y las implicaciones de una decisión como la propuesta por la consejera López Miralles antes de aprobarla. Solicité personalmente a la consejera del PP ya la presidenta varias veces aplazar la decisión una semana, para poder formar un criterio más sólido y para valorar las consecuencias de la decisión y estudiar bien el programa. La presidenta decidió someter la propuesta a votación. Le volví a pedir antes de someter a votación que en primer lugar se votara la posibilidad de aplazarlo. Dijo que no, que la primera votación debía ser la de la propuesta presentada en primer lugar. Le advertí que si lo hacía de esta manera y la propuesta prosperaba ya no tendría sentido someter a votación la posibilidad de aplazarlo. No lo aceptó, quizá no lo entendió. En ese momento consideré seriamente la posibilidad de NO participar en la primera votación. Tenía dudas sobre el contenido, no sabía a quién hacer caso, si la mayoría o la consejera Aranguren. La presidente sometió la propuesta a votación. Pidió los votos a favor. Pensé durante unas décimas de segundo. Estaba convencido de que la propuesta saldría aprobada y que mi voto no era decisivo. Sólo había un voto claramente en contra. Estaba seguro de que los consejeros del PP y los designados por el PSOE votarían a favor (uno del PSOE contaba con el voto delegado del consejero propuesto por ERC que no pudo asistir a la reunión, o sea tres votos). El consejero designado por CCOO prácticamente no intervino y pensaba que el de UGT se abstendría. No sabía qué hacer. Levanté la mano. Me pareció que tenía que votar con la mayoría del Consejo, pero sólo votaron a favor los 4 consejeros designados por el PP. Me sorprendió. Votos en contra: IU y UGT. Abstenciones: PSOE, ERC y CC.OO. Resultado: 5 votos a favor, 4 abstenciones y 2 votos en contra. La propuesta quedaba aprobada. Pedí explicación de voto. Pedí que constara en el acta que tenía dudas sobre la medida aprobada, a pesar de haber votado a favor y que solicitaba la comparecencia del director de informativos para explicarnos exactamente el funcionamiento del sistema y las posibles interferencias en el proceso de elaboración de la información. Pero ya vi que me había equivocado. Sin embargo, estaba claro que los consejeros que habían abstenido sabían perfectamente que los cinco votos favorables suponían la aprobación de la propuesta. Mi error fue votar sin estar convencido de lo que votaba. Ahora bien, en ningún momento ni yo, ni estoy seguro de que la consejera que presentó la propuesta, ni los consejeros que se abstuvieron, en ningún momento votamos una medida de control o censura de la información. Esto es sencillamente FALSO. Ahora bien, una decisión de este estilo tiene una trascendencia que va mucho más allá de la estricta realidad. La noticia fue filtrada rápidamente. Entiendo la sensibilidad de los periodistas de TVE ante cualquier medida que suponga o parezca un control sobre su trabajo. Los periodistas, responsables de transmitir la información, parte afectada de la noticia. Entiendo su reacción y la reacción de los ciudadanos en defensa de la libertad de información. Entiendo también el papel del resto de medios de información, con intereses con grupos de comunicación que tienen que competir, si ya no en el reparto del pastel publicitario, visto que TVE ya no tiene ingresos por publicidad, sí en la lucha por el la audiencia. Y también hay grupos mediáticos con problemas económicos que han perdido contratos importantes con TVE por decisión de este consejo, ya que sus programas no funcionaban y además hemos querido priorizar la producción propia. Y los periodistas son, somos, corporativistas, y cualquier ataque, presunto o real, a la profesión y a la independencia es hiperbolizado para desactivarlo. Y además estamos en campaña electoral, y hay formaciones pequeñas, estatales, que necesitan tener presencia en los medios si quieren sobrevivir electoralmente. Y los sindicatos mayoritarios en TVE son CC.OO y UGT y por ello tienen representación en el consejo. Lo entiendo todo y es lógico. Y los medios, especialmente la televisión, simplifican la información y es imposible explicar todo esto en 20 segundos. Y las redes sociales e Internet hacen correr las noticias de una punta a la otra del país y del planeta. Y nosotros, los que votamos a favor y los que se abstuvieron, en el mismo grado de participación en la decisión, nos equivocamos. Pero no para adoptar una medida de censura o de control, sino por no saber valorar la interpretación que de ello se haría. Y yo soy responsable de un error, que fue votar a favor una propuesta sin tener todos los argumentos para decidirlo. Es mi responsabilidad. Sólo la mía, ni de la fuerza política que me nombró, que como he dicho nunca me ha dictado lo que tenía que votar ni con quién, ni de los otros consejeros que me asesoraron ante un tema desconocido para mí. Hace días que pienso en el momento de la votación y me pregunto por qué voté a favor y no tengo respuesta. Pero no soy ni un chorizo, como alguien me bautizado en Twitter, ni un inconsciente o un incapaz, ni un censor ni un franquista ni me merezco el NODO que me obligaban a ver al cine cuando era un niño, ni que me ‘insulten impunemente de manera anónima en las redes sociales. Ni yo ni mis compañeros en el consejo somos nada de eso. Yo no supe convencer a otros de la necesidad de tener más información, esperar unos días, y luego votar a favor. Fui de los primeros en reconocer públicamente mi error, con las limitaciones de tener que explicar todo esto que acabo de escribir en unos minutos a la radio o a los periodistas que me llamaron. No todos lo recogieron como yo lo dije.

A partir de aquí, mucho ruido, hasta la náusea. La decisión ha sido rectificada y hay dos consejeros que se han erigido en ganadores de una batalla que nunca existió y en héroes en defensa de la libertad de información que ni yo, ni mis compañeros, teníamos intención de vulnerar. Uno de ellos, el de CCOO, una de las personas más íntegras que he conocido nunca, se ha visto obligado a dimitir injustamente.

Nada más, me queda sólo como positivo los mensajes, muchos, de solidaridad de la gente que me quiere, y me hace falta una reflexión, una más, sobre el funcionamiento de los medios y los partidos políticos y sobre el papel de la radio y televisión pública y sus mecanismos de control. La haré y la compartiré con mis alumnos de periodismo de la UAO. Y un mensaje de agradecimiento a un político que con motivo es el más valorado en todas las encuestas. Duran Lleida, candidato por CiU a las elecciones generales del 20-N, sólo ha dicho algo durante estos días: "el consejero de RTVE propuesto por CiU es independiente y no actúa bajo consignas políticas. No las tiene cuando se equivoca ni tampoco las tiene cuando rectifica". No todo el mundo puede decir lo mismo.

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