En España se pide un año de cárcel para un padre por dar un bofetón a su hija; en China se aplica por ley la piedad filial

Un vecino de Zaragoza se sentaba este martes, 2 de julio, en el banquillo de los acusados del Juzgado de lo Penal número 9 de esa ciudad acusad…

Un vecino de Zaragoza se sentaba este martes, 2 de julio, en el banquillo de los acusados del Juzgado de lo Penal número 9 de esa ciudad acusado de un presunto delito de violencia doméstica por haber dado una bofetada a su hija menor de edad.

El fiscal pide para el acusado un año de prisión y una orden de alejamiento para P.G.L., el progenitor de una chica de 16 años que, según se relató en la vista, reaccionó violentamente cuando su padre se negó a pagar la reparación de su móvil.

El padre relató durante el juicio los motivos que le llevaron a propinar un bofetón a su hija: la menor, que pasa los fines de semana con su padre, comenzó a golpear las puertas de la vivienda ante la negativa de su progenitor a abonarle la reparación del móvil, al tiempo que le insultaba y se negaba a ir a comer a casa de sus tíos.

"Deber de corrección"

Finalmente, ante la reacción de la menor, entró en su habitación y le dio una bofetada con el fin de corregir su actitud. Unos vecinos de escalera que escucharon el incidente llamaron a la policía, que arrestó al padre tras escuchar que había abofeteado a su hija.

Durante la vista, el padre explicó al tribunal que aunque suele hacer caso a todas las peticiones que le hace su hija, ésta reacciona con violencia cuando no consigue ver satisfecha su demanda.

La menor, que ya retiró en pasadas fechas la denuncia interpuesta, se negó a prestar declaración contra su progenitor en el juicio.

Por su parte, la abogada de la defensa, la letrada María José Andrés, pidió la absolución de su cliente tras alegar que sólo ejerció su "deber de corrección" de una conducta inadecuada de su hija, remarcando, además, que la bofetada no le provocó ningún tipo de lesión.

En su intervención final, el acusado admitió que su acción se dirigió exclusivamente a "corregir" la conducta de su hija.

Restar autoridad a los padres

Cabe recordar que ya en diciembre de 2008 se emitió una sentencia que condenaba a una madre, María Saliente, a 45 días de cárcel y un año de distanciamiento de su hijo de 12 años por haberle propinado un cachete, aunque finalmente fue indultada.

También en aquella ocasión la bofetada tenía un sentido correctivo, al reaccionar la madre, de 37 años y sordomuda, ante la agresividad de su hijo, que le había lanzado una zapatilla.

Todo ello es producto de la actual legislación, que el 20 de diciembre de 2007 era aprobada por el Congreso a instancias del Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero.

El pleno aprobaba entonces que se eliminara del Código Civil la posibilidad de "corregir razonable y moderadamente" a los hijos, con lo que de esta manera se resta autoridad a los padres. A partir de entonces, los padres que se atrevan a levantar la mano a sus hijos, aunque sea con fines educativos, se sitúan en la ilegalidad y pueden ser denunciados por sus hijos.

La piedad filial, una obligación legal

Esta forma de legislar por parte del Estado, que se cuela así en los hogares y suple el papel educador de los padres, contrasta fuertemente con uno de los valores tradicionales de la cultura china: el de la piedad filial, que ahora se ha convertido en una obligación legal.

Hay que recordar que la piedad filial es una de las ideas principales que se aplican en China, extraídas del pensamiento de Confucio, por la que se genera un orden jerárquico y estabilidad social.

Así, un tribunal de Wuxi, en la provincia de Jiangsu, ha dictaminado que un matrimonio de la zona está en la obligación de visitar al menos una vez cada dos meses a la madre de la esposa, una señora de 77 años apellidada Chu, bajo pena de multa e incluso de arresto.

Según la agencia estatal Xinhua, se trata de la primera sentencia en este sentido y se basa en la aplicación de la reforma de la Ley para la Protección de los Derechos y los Intereses de los Ancianos, que entró en vigor recientemente.

Esa reforma de la ley contempla no solo que los hijos atiendan a sus padres ancianos económicamente sino que también atiendan sus necesidades psicológicas.

Aquellos que "vivan separados de sus mayores, deben visitarlos y presentarles sus respetos frecuentemente", señala el artículo 17 de la Ley. La reforma legal, que pone de relieve la situación de abandono de muchos ancianos en China, también es una muestra de la preocupación del Estado ante esta situación. Todo un ejemplo en este sentido para los legisladores en España.

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