En plena crisis y en el año de los recortes, las radios y teles públicas se llevan un 58% más de dinero

A lo largo del 2010, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero efectuó una serie de recortes de tinte social para reducir el d&…

A lo largo del 2010, el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero efectuó una serie de recortes de tinte social para reducir el déficit e intentar paliar la gravedad de la crisis económica. El Ejecutivo afirmaba entonces que con esos recortes “no se tocan los pilares del estado de bienestar” y que “suponen un esfuerzo colectivo sin precedentes”.

Las medidas incluían una reducción de las retribuciones del personal del sector público del 5% en 2010, la suspensión de la revalorización de las pensiones, y la supresión de la prestación de 2.500 euros por nacimiento a partir del 1 de enero de 2011.

Sin embargo, ese mismo año de recortes sociales, las subvenciones que recibieron las radios y televisiones públicas para financiarse crecieron un 57,8%, según el Informe Anual 2010 de la Comisión del Mercado de las Telecomunicaciones (CMT).

Ese importante crecimiento de las ayudas, hasta un total de 2.288,8 millones de euros, según el informe se explica, aunque sólo en parte, por el cambio de modelo de financiación de RTVE, que dejó de emitir publicidad y pasó a depender de subvenciones públicas y privadas reguladas por ley.

De hecho, la eliminación de los anuncios en RTVE comportó que la corporación pública percibiera del Estado en el 2010 una cantidad de 583 millones de euros, mientras que el presupuesto aportado por las arcas públicas un año antes fue de 555 millones de euros. Otros 593 millones correspondieron al resto de cadenas y operadores, obligados por ley a destinar una parte de su facturación a RTVE.

Un descenso que se traduce en crecimiento

De todo lo aportado en subvenciones públicas y privadas al sector audiovisual público, 275,7 millones de euros sirvieron para financiar la radio, mientras que 2.013 millones de euros fueron a las televisiones. A estos ingresos en subvenciones hay que sumar los 248 millones de euros de publicidad que ingresaron en las televisiones autonómicas públicas.

El desglose de las cantidades que especifica el informe de la CMT muestra que el sector audiovisual facturó 4.422,6 millones de euros si se excluyen las ayudas, lo que significó un descenso de facturación del 2,1%. Pero ese retroceso desaparece y se convierte en un crecimiento importante gracias a las subvenciones. Así, los ingresos totales del sector se convierten en 6.711,5 millones de euros, lo que supone un crecimiento del 12,4% respecto al 2009.

Por otra parte, los grandes beneficiados de la supresión de la publicidad en TVE, que dejó de ingresar 418,6 millones de euros en anuncios, fueron las grandes cadenas. Telecinco, con 663,9 millones de euros, aumentó sus ingresos por este concepto un 33,1% respecto al 2009. Antena 3 ingresó 630,8 millones de euros, lo que supone un 13,6%. Cuatro ganó 285 millones (+14,4%) mientras que La Sexta ingresó 245,5 millones (+30,6%). Televisió de Catalunya ingresó por publicidad y patrocinios cerca de 90 millones de euros, lo que supuso un aumento del 13,5% respecto al 2009.

El agujero de las televisiones municipales

Por otra parte, cabe destacar el gran agujero económico que suponen actualmente las televisiones municipales, con alrededor de un centenar de ayuntamientos que tienen una cadena pública.

El total del gasto de estas televisiones asciende a más de 100 millones de euros anuales. Así, el Estado, además de asumir los más de 2.000 millones que cuestan al año las televisiones autonómicas y buena parte del presupuesto de Televisión Española, mantiene a toda esa serie de cadenas municipales que operan sin control de gasto por todo el territorio con el dinero del contribuyente.

¿Función social o gran espectáculo?

Ante ese despilfarro en subvenciones estatales a las televisiones públicas, cuando se han realizado los recortes sociales mencionados, así como los que se están haciendo en Sanidad o en Educación, cabe preguntarse cuál es la función social de Televisión Española, cuál es su servicio al bien común.

También habría que preguntarse si para realizar ese servicio público se requiere hacer el espectáculo que realizan las televisiones privadas, que al menos asumen el riesgo de su programación con su propio patrimonio.

Es decir, en tiempos de crisis, ¿se subvenciona para dar un real servicio público o para hacer un gran espectáculo?

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