¿En qué queda la familia en el nuevo Código Civil catalán?

Por seguir como criterio básico de la ley del código de familia el “asumir las realidades sociales”, el nuevo Código …

Por seguir como criterio básico de la ley del código de familia el “asumir las realidades sociales”, el nuevo Código Civil catalán ha acabado por considerar a la familia como una entidad débil, inestable y sin función social, cuya ruptura no ocasiona demasiadas consecuencias.
Efectivamente, la reforma del Libro Segundo del Código Civil catalán, relativo a la familia, aprobada el 2 de diciembre por el gobierno tripartito catalán y pendiente de pasar por el Parlamento de Cataluña, no define un modelo socialmente deseable de familia.
El texto introduce un desorden en las relaciones de parentesco de consecuencias destructivas para la familia: reconoce familias heterosexuales, homosexuales, monoparentales, reconstituidas, etcétera, sustituye el concepto de padres por el de protegenitores, y admite la adopción de menores por parejas de hecho, normalmente más inestables.
Según el proyecto, si una pareja convive ininterrumpidamente tres años, o bien tiene un hijo, se convierte en familia.
Padres con obligaciones pero sin derechos
En cuanto a la regulación de los derechos y obligaciones de los miembros de una familia, evita hablar de los derechos de los padres –de hecho no los define- a pesar de que éstos sí cuentan con obligaciones, entre ellas una nueva: la de comunicar su origen a los hijos adoptados antes de que cumplan los 12 años.
Además, según la reforma, se podrá exigir “responsabilidad parental” –para la manutención y educación del menor- a un padre en cualquier momento, aunque no conociera la existencia del niño o no haya convivido con él.
La consejera de Justicia, Montserrat Tura, ha declarado, durante la presentación oficial del texto, que “el gobierno no quiere entrometerse en la vida íntima” de los catalanes, sino que trata de prevenir que determinados conflictos en el ámbito privado lleguen a los tribunales.
Poco valor a la estabilidad familiar
La protección de la estabilidad familiar en el Código Civil de la familia resulta insuficiente. El mensaje de la reforma podría interpretarse en que “cuanto antes lo acabes, mejor”, ya que prescinde de toda voluntad de mediación y reconciliación, e ignora todo el conocimiento científico actual que relaciona la ruptura familiar con la pobreza, la pérdida de capital humano y capital social, las consecuencias negativas de las parejas de hecho, etcétera.
Si se compara el nuevo Código Civil catalán con otros códigos civiles europeos, destaca la ausencia de cualquier principio de posible responsabilidad en la ruptura familiar, que contrasta con lo que recogen las legislaciones francesa, alemana e italiana, en las que existe el divorcio por causa, y la posible responsabilidad en la ruptura puede tener consecuencia en las pensiones compensatorias.
Integrándose en el modelo español, el proyecto ignora el marco europeo y los fundamentos que han hecho regir Cataluña, y que Vicens Vives resumía en “familia y trabajo”, entendiendo familia en el sentido de estabilidad, continuidad y consanguinidad.
Un aspecto de la reforma que puede dar lugar a abusos es la facilitación de la incapacitación legal de ciertas personas que no pueden gobernarse por sí mismas –mayores o enfermas-, que podrán nombrar un apoderado sin necesidad de solicitar una declaración judicial.
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