Entre mujeres solas, de Cesare Pavese

Algún autor ha hablado del “nihilismo divertido”, refiriéndose con esta expresión a la ausencia total de sentido de l…

Algún autor ha hablado del “nihilismo divertido”, refiriéndose con esta expresión a la ausencia total de sentido de la vida que se camufla detrás de una vida aparentemente divertida y muy ocupada. Se tratará de exorcizar la angustia vital mediante ritos de entretenimiento que, por su naturaleza, tienden a lo sofisticado y a lo orgiástico posponiendo para el mañana el profundo pesar de una existencia vacía.

Cesare Pavese no es un autor que frivolice con el asunto de la vida y, a pesar del dramático desenlace de su vida, vivió en la conciencia de que la insatisfacción que lo embargaba no correspondía con el deseo de vivir que le arrastraba y que nacía de lo más íntimo de sí mismo. Entre mujeres solas narra el retorno de Clelia, una mujer que se ha hecho a sí misma y que mira con prevención a quienes han nacido con su futuro resuelto, a su Turín natal. Estamos en la posguerra y de alguna manera todo ha de comenzarse de nuevo. Pero Clelia huye de sus conocidos de infancia y frecuenta a conocidos de la alta burguesía que se entretienen en continuas aventuras, en conversaciones insustanciales y en experimentaciones artísticas en la que sólo hay experimentación pero ningún contenido. Mientras se cultiva una imagen ante el mundo, ésta se abandona del todo en las fiestas de máscaras, en las excursiones fuera de la ciudad, o en los antros anónimos. Se da una terrible fractura en los personajes, que renuncian a la búsqueda de una unidad que permita entender su vida y ordenarla a algo.

Clelia, que Italo Calvino identifica con Pavese, conserva el deseo de conocer el mundo de esas mujeres que lo tienen todo y que, sin embargo, han perdido las ganas de vivir. Parecería que el dinero habría de dar la máxima satisfacción, que es la de poder estar solo, pero tampoco es así. La existencia se hace demasiado pesada y es turbia. Para algunos personajes sólo parece existir una puerta de salida: el suicidio. Es la que finalmente elegiría Pavese, que no logró encontrar una respuesta a su búsqueda de la felicidad.

Pavese no es un autor para entretenerse. Su amarga percepción de la existencia atisba algo del misterio del hombre y, el retrato cínico que dibuja de un tiempo y una sociedad, es la petición callada de una respuesta.

ENTRE MUJERES SOLAS

Cesare Pavese

Lumen

172 páginas

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