¡Es el envejecimiento!

Aquellos que me leen aquí y en otros soportes, conocen de una de mis insistencias en el envejecimiento creciente y cada vez más r&aacute…

Aquellos que me leen aquí y en otros soportes, conocen de una de mis insistencias en el envejecimiento creciente y cada vez más rápido de la población, a causa no solo de la mayor longevidad, sino de la falta de nacimientos. Esto ya ha dejado de ser una amenaza para convertirse en daño efectivo, que crecerá, ante la lenidad de muchos, y de una manera destacada lo hará en España, aunque el conjunto de Europa tampoco está para tirar cohetes, si bien con notables excepciones. Pero, además, esta cuestión es un test que incluso va más allá, mide el sentido que le da nuestra sociedad a la vida, personal y colectiva, mide como entendemos la pareja, el matrimonio, la familia. Está en el núcleo de nuestra humanidad. Responder a ello implica un substancial replanteamiento de la política, quizás por esto y a pesar de las llamadas oficiales de la Comisión Europa las respuestas sean tan tenues, y las insistencias, tan deslavazadas.

Pero si somos serios hay que subrayar que si en el 2009 la Comisión afirmabaque nos quedaban 10 años para rectificar, ahora la emergencia es extrema porque quedan cinco, y poco se ha hecho que cambie realmente las cosas. Y en España, ni tirios ni troyanos han hecho nada substancial. Se puede entenderla irresponsabilidad del PSOE en esta materia, como corresponde a su perfil fiestero, de género y abortista, pero del PP se podía esperar algo más.

En abril 2009, la Comisión Europea realizó una comunicación al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social y al Comité de la Regiones, que por su formalidad y contenido reflejaba bien la magnitud del problema del envejecimiento e instaba a abordarlo. Estos son algunos de sus principales aspectos (mis comentarios están entre paréntesis):

El proceso de envejecimiento presenta nuevas oportunidades para las empresas innovadoras a través de una demanda de bienes y servicios nuevos o adaptados.

Sin embargo, la combinación del envejecimiento de la población y las bajas tasas de natalidad también plantea importantes retos económicos, presupuestarios y sociales. Si no se producen nuevos cambios en las instituciones y en las políticas aplicadas, se espera que las tendencias demográficas transformen considerablemente nuestras sociedades, afectando a la solidaridad entre generaciones e imponiendo nuevas exigencias a las generaciones futuras.

Estas tendencias tendrán un impacto significativo sobre el potencial de crecimiento e implican fuertes presiones para aumentar el gasto público, no sólo en pensiones y sanidad, sino también en infraestructuras, vivienda y educación.

Esta Comunicación presenta las previsiones económicas y presupuestarias a largo plazo más recientes y expone el punto de vista de la Comisión sobre la capacidad de Europa de superar el reto que plantea el envejecimiento de la población.

El análisis reciente confirma que se dispone de margen de maniobra —durante un periodo de aproximadamente diez años, en el que la mano de obra seguirá aumentando. Si no se toman medidas disminuirá la capacidad de la UE de satisfacer las necesidades futuras de una población en proceso de envejecimiento (ha transcurrido casi la mitad del tiempo establecido, y muchos países, entre ellos España, poco o nada han hecho).

La crisis económica podría agudizar los retos derivados del envejecimiento de la población.

(Una hipótesis optimista): De aquí a 2060, la población total de la UE se mantendrá prácticamente invariada, aunque con una edad mucho más avanzada.

La UE pasaría de disponer de cuatro personas en edad de trabajar (con edad comprendida entre 15 y 64 años) por cada persona de más de 65 años a una proporción de sólo dos a uno. Se espera que la mayor disminución tenga lugar en el periodo 2015-2035, cuando la generación nacida al finalizar la Segunda Guerra Mundial llegará a la jubilación (en España el proceso está más retardado e iniciará sus efectos en la próxima década).

(Sigue el optimismo; es evidente que todo esto se calculó antes de la Gran Recesión). Para la UE en su conjunto, se espera que la tasa de población activa aumente del 70,5% en 2007 al 74% en 2060 (la mayor parte de este aumento se realizaría antes de 2020). Se espera una disminución gradual de la diferencia entre la tasa de actividad de los hombres y de las mujeres, especialmente en los países en los que actualmente es amplia. Globalmente, se espera que las tasas de empleo aumenten del 65,5% en 2007 a aproximadamente el 70% en 2060. La tasa de empleo de los trabajadores de más edad aumentaría como consecuencia de las reformas encaminadas a prolongar la vida activa realizadas en muchos Estados miembros (es una forma de decir, queridos amigos que es seguro que han de trabajar más años). (El aumento de la tasa de participación de las mujeres exige un aumento de gasto para del cuidado de los hijos, puesto que de lo contrario puede reducir más todavía la tasa de fertilidad).

(Una conclusión clarificadora): se prevé una contracción del empleo de la UE en aproximadamente 19 millones de personas de aquí a 2060. El aumento de las tasas de actividad en la mayoría de los países y el aumento de los niveles de inmigración en algunos de ellos sólo moderarían la reducción del empleo debida a la disminución de la población en edad de trabajar en el periodo comprendido entre 2020 y 2060.

(Una exigencia de futuro): La productividad deberá ser el origen del crecimiento económico en el futuro. Una hipótesis prudente es considerar que el incremento de la productividad laboral de los Estados miembros convergerá hacia una media histórica a largo plazo del 1,75% para la UE, (España hace décadas que no alcanza esta cifra, sino es a cambio de hacer crecer el paro), próxima a la registrada en los Estados Unidos a muy largo plazo. Como consecuencia de ello, la tasa de crecimiento anual del PIB potencial disminuiría significativamente (¿cómo vamos a crecer en productividad sin fuertes inversiones en capital humano, I+D, y para reforzar la capacidad educadora de las familias?).

(Y otra consecuencia negativa): La reducción de la población en edad de trabajar representará una rémora para el crecimiento y para la renta per cápita. Debido a las diferencias en las tendencias demográficas, las tasas de crecimiento diferirían substancialmente entre países (y España es la que presenta tasas de crecimiento demográfico futuras mas bajas).

Y esto -no es todo- es lo que había. Sigue sin abordarse, y lo que es peor, fuera de la agenda política y mediática.

Hazte socio

También te puede gustar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>