Es para llorar pero prevalece la esperanza

"Cuando en tiempos de los romanos hablaban todos latín, algún majadero habría al que no eximiría el hablar latín de dejar de ser necio". Est…

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"Cuando en tiempos de los romanos hablaban todos latín, algún majadero habría al que no eximiría el hablar latín de dejar de ser necio". Esta cita de Cervantes puesta en labios de El Quijote la traigo a colación porque no estoy de acuerdo con que "quienes incumplen las represivas leyes de hoy no son cristianos".

Sí, lo somos. No sólo, pero lo somos. Efectivamente, el hecho cristiano no está en la raíz de la violencia machista pero los cristianos, como cualquiera que tenga otra condición personal y/o social, exclusiva o añadida, hemos sido y somos responsables, por acción y por omisión del incumplimiento de muchas leyes y de la realización de mucha violencia.

Aún hoy, España es un país mayoritariamente católico. Hace "cuatro días" lo era casi unánimemente. Echar la culpa al hecho cristiano de la violencia de género porque esta se daba y todos eramos cristianos oficiales es tan estúpido como afirmar que la culpa es del hecho de ser español porque también todos lo eramos y lo somos.

Esta especie de "mística hojalatera" refleja un pensamiento pobre y la huida de uno mismo: ojala no fuera cristiano, ojala no fuera español, ojala no fuera varón, ojala no fuera mujer… y, entonces, todo se arreglaría.

Y todos seríamos tan buenos que no nos habría hecho falta un Dios redentor. Y el redentor no viene a redimir a todos si no a los que son malos, claro. Todos nos equivocamos en el hacer y en el pensar. Pero lo que a mí me parece el pecado capital es un pecado común: que las ideas y las instituciones están por encima del hombre y que hasta Dios vino al mundo a redimir al hombre en abstracto y en conjunto.

Me parece que no. Me parece que Cristo vino al mundo a por mí. No a salvar a la sociedad o a la Iglesia o al Estado de mí, o a costa mía si ello es preciso. No. Que yo valgo más que la sociedad, más que la Iglesia, más que el Estado. Yo y tú y aquel otro. Individualmente y por separado. Que cada mujer, cada varón, individualmente, ha costado toda la sangre de Cristo.

Es como aquel milagro de los panes y los peces: toda la sangre de Cristo salvando a un ser humano y luego otra vez toda la sangre de Cristo salvando a otro ser humano… y así toda la humanidad durante toda la Historia. Pero nosotros una vez y otra hemos venido a defender las cosas contra las personas. Todos. En política nos cargamos, injustamente, a un ser humano para salvar al partido, nunca al revés; o nos cargamos a un ser humano para salvar laNación, nunca al revés.

En el plano de la fe no pocas veces nos hemos cargado a un ser humano para salvar la fe o la Iglesia. O les hemos dejado perder olvidando la enseñanza evangélica del buen pastor que deja las 99 ovejas en el redil y sale a buscar a la perdida. El hecho cristiano no vale más que una vida humana, ni ningún hecho social o político. Los cristianos hemos abortado, asesinado, violado, mentido…

Ahí tiene, a modo de ejemplo, a un insigne representante político, declaradamente cristiano, bautizado y asiduo a los sacramentos, que comulga con bizcocho y que está conforme con que el aborto es un derecho fundamental. Y en otras cosas me pongo de mal ejemplo yo mismo. Nuestra crisis política es también una crisis social y una crisis religiosa. Y de los que no son cristianos, el que esté libre de pecado que tire la primera piedra.

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