Esclavitud en pleno siglo XXI

Pocas veces hay la posibilidad de hablar con franqueza con estas chicas que son víctimas de la explotación sexual. Es difícil est…

Pocas veces hay la posibilidad de hablar con franqueza con estas chicas que son víctimas de la explotación sexual. Es difícil este diálogo, porqué con frecuencia no conocen bien nuestra lengua, y tienen miedo a explicar su situación, por las represalias de los traficantes, en forma de violencia física, psicológica o sexual. Miedo a la confiscación de documentos… se les hace creer que de ponerse en contacto con las autoridades, serían detenidas y después, deportadas, y a posteriori, serían represaliadas tanto ellas como sus familias. Parece ser que el 90% de la prostitución en España, es de chicas extranjeras, la mayor parte de las cuales cae en manos de redes mafiosas, donde reciben un trato denigrante y vejatorio, que les causa un gran daño tanto físico como psicológico, razón por la cual muchas de ellas se enganchan a la droga, para sobrevivir la dureza del día a día. Podríamos hablar de una auténtica esclavitud, en pleno siglo XXI.

Por tratarse de una actividad clandestina, las cifras del volumen de este negocio, son muy imprecisas. Entre tanto la ONU, lo valoraba en 10.000 millones de dólares, el ejercicio del 2.011, la OIT, lo cuantificaba en 55.000, de los cuales a España le corresponderían 18.000. ¡Menudo negocio! Pero ¿como se puede denunciar esta grave violación de los derechos humanos, si los diarios locales ingresan 40 millones de Euros anuales, por las páginas que ofrecen prostitución?. Con estos beneficios, ¿como pueden ser libres para denunciarlo? Añadamos a este galimatías, la confusión de conceptos entre prostitución, libertad sexual, diversión, ocio… todo esto enmascara la realidad, de una grave violencia de género contra estas pobres chicas, que, por si fuera poco, se les prioriza su control migratorio y su enfoque penal, y esto lo que hace es perpetuar la situación.

Ante este panorama nos podemos formular una pregunta de fondo: la prostitución ¿se ha de regular, si o no? La respuesta dependerá de que coloquemos el listón en una ética de mínimos, o en una ética de máximos. Si lo hacemos en una ética de mínimos, es evidente que al regularla se evitarían estos graves abusos contra estas chicas, como se puede ver detalladamente en el informe de una comunidad de acogida donde explica la brutal explotación a que son sometidas. Si colocamos el listón en una ética de máximos, aquí las cosas hay que plantearlas de otra manera. El cuerpo es algo sagrado y por tanto ni se compra ni se vende. La sexualidad es algo inseparable del amor recíproco. En este espacio se descubre el gozo de compartirlo todo, los cuerpos,. los sentimientos, los deseos, las ganas de hacer feliz al otro. Benedicto XVI, en su primera encíclica, nos sorprendió gratamente hablando de la sexualidad, calificándola como "la gran fiesta de la vida".

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