Escolapio Amenabar siembra odios integristas

Algunos hijos de la enseñanza privada los carga el diablo. El escolapio Amenabar, para más señas "gay" orgulloso y conf…

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Algunos hijos de la enseñanza privada los carga el diablo. El escolapio Amenabar, para más señas "gay" orgulloso y confeso, pretende vacunar a la humanidad contra el integrismo religioso.

Si bien, después de aturdirnos con una obra espasmódica, aburrida, lenta, y de diálogos propios de una diarrea mental postmoderna, divide el mundo entre "buenos" (los no cristianos) y "malos"(los cristianos).

Y ahí es cuando mete la pata, pues se hace merecedor de que le digamos todos "medico cúrate a ti mismo". El integrismo por definición es la mentalidad que divide el mundo entre fieles e infieles, y acto seguido, condena a muerte a los que considera infieles. Por definición el integrismo es simplista y agresivo.

Y por ello necesita reducir la compleja realidad a puros estereotipos. Si bien, el integrismo es religioso pero también no religioso. El nihilismo tan de moda ultimamente en la cabeza de muchos, es de hecho profundamente integrista. Y la cristianofobia imperante es uno de sus hijos más logrados.

De ahí que Amenabar que pretende curarnos de integrismo, se convierte él mismo, en un integrista que pretende convertirnos a un integrismo nuevo: el ateísmo orgullosamente gay. De modo que con su panfletaria obra no nos cura de nada sino que infunde nuevos odios.

Pues la mayoría de los que salían del cine decían "que cabrones son los cristianos". El efecto de la última y pésima obra de Amenabar no cura odios sino que los infunde. En el fondo, este oscarizado director hispano al que el pavo se le ha subido demasiado pronto a la cabeza (nunca debería premiarse a nadie tan pronto porque se corre el peligro de hacerle creer que ya puede relajarse en su trayectoria creativa), es víctima de la adolescente modernidad española que alimenta la brutalidad en la dialéctica entre razón y mito.

Eugenio Trías, ese interesante pensador español, tan desconocido, en su magna obra "la edad del espíritu", lo expone maravillosamente.

La razón ha de superar su adolescente reacción que pretende acabar con el mito, dado que el mito es su misma madre. Y si el Sr. Amenabar tiene dudas sobre este aspecto debería leerse la obra de Platón para comprender lo que Trías pretende enseñarnos.

En este sentido Trías propone que la razón sólo alcanzará su madurez cuando sea capaz no de acabar con el mito, sino de enriquecerlo con su aportación novedosa. Estableciendose así una nueva edad del espíritu, donde lo mítico y lo racional sean capaces de autoenriquecerse en un proceso de franca comunión y no de conflicto. Aprenda usted Sr. Amenabar.

Así se elimina el integrismo. No destruyendo al contrario, sino ganándolo para la propia razón. Pero claro usted y su obra, es hijo del zptismo, y ahí sólo cabe invocar contextos guerracivilistas, donde sólo cuenta un abuelo, el que otorga el segundo apellido, porque el primero era del otro bando.

Cuando este director empezó creó un cine genial que me gustaba porque no era ni político ni guerracivilista, a partir de "mar adentro", se adentró en el lado oscuro del cine español que pretende reinventar la historia al servicio de un marco ideológico integrista divido entre buenos (los rojos) y malos (los azules). Por último, me empacha sobremanera la acusación de que el cristianismo acabó con la "pax pagana".

Porque el paganismo no recibió el cristianismo con tolerancia. durante casi 400 años asesinó vilmente a miles de cristianos, en los circos y anfiteatros. Sólo cabe suponer la mala fe, cuando se hace una película con ese presupuesto y se ignora intencionadamente la infinidad de cristianos muertos a manos del paganismo.

Pero claro, para la mente roja gay e integrista del Señor Amenabar, los muertos cristianos no importan, son muertos de "los malos". Sr. Amenabar, Bin Laden y los Etarras a los que usted señala, sospecho que estarían encantados de tomar café con usted, pues sus discursos se parecen más de lo que usted cree.

Posdata: Si queréis sembrar vuestras mentes de odio id a ver esta peli y creeros su discurso, es perfecta para inocular en vena el odio al otro que no piensa como tú.

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