Escritos a lápiz’, de Robert Walser

Apenas unos pocos escritores a lo largo de la historia han conseguido reflejar el mundo desde los márgenes de la razón. Muy pocos, acaso los episodios…

Apenas unos pocos escritores a lo largo de la historia han conseguido reflejar el mundo desde los márgenes de la razón. Muy pocos, acaso los episodios aislados que encarnan Kafka, Baudelaire o Nietzsche. En ellos advertimos la lucidez de los que vislumbran más allá de lo que sus contemporáneos pueden ver. Quizá esa anticipación fuese el motivo de su locura, o quizá simplemente el dolor que produce el discernimiento.

 
El escritor alemán Robert Walser podría incluirse en esa exigua categoría. Walser es uno de los epígonos de eso bautizado como la escritura desde el fragmento en la que habitaron iconos de la posmodernidad ilustrada como Theodor W. Adorno o Walter Benjamin.
 
Mucho se ha escrito acerca de la capacidad poética del escritor alemán, y de la nula habilidad de algunos editores para encontrar textos inéditos que descubran horizontes literarios novedosos, de modo que es de justicia rendir pleitesía a Siruela en lo que viene siendo una labor editorial encomiable.
 
Su obra, hasta hace poco desconocida para el público español, ha empezado a llegarnos ahora, bien es cierto que a modo de cuentagotas, y después del estupendo aperitivo que supuso La habitación del poeta, tenemos la oportunidad de disfrutar con este volumen, una maravillosa recopilación de relatos, anotaciones más bien, que fueron extraviados en su momento y posteriormente rescatados.
 
Robert Walser nació en Biel (Suiza) en 1878 y murió mientras paseaba un día de Navidad de 1956 cerca del manicomio de Herisau, donde había pasado los últimos años de su vida. Escritos entre 1924 y 1932, estos microgramas constituyen algo así como el testamento literario de Walser. Se trata de una colección de 526 hojas y papeles de distinto formato, densamente cubiertos de una letra minúscula, escritos a lápiz e ilegibles a primera vista.
 
La minuciosa labor de los editores Werner Morlang y Bernard Echte, que dedicaron más de quince años a descifrarlos letra a letra, ordenó el caos preexistente y reveló en una colección de textos breves, poemas y dramas en verso de incalculable valor literario lo que en un principio parecía fruto de la locura del autor suizo.
 
El propio Walser reconoció en una carta fechada en 1927 que había empezado a utilizar el lápiz para librarse del «tedio de la pluma», que lo había sumido en un «decaimiento que, por así decir, se reflejaba en la escritura a mano, en la disolución de la misma». En los microgramas aparecen los grandes temas de Walser, aquellos a los que volvía siempre: el gusto por el paseo y la divagación, la pasión por los detalles y lo efímero, la complejidad de los caracteres humanos y su dificultad para hallar un sentido a lo cotidiano, o la misma absurdidad del amor mal ordenado.
 
«Es ésta una nueva muestra del talento de uno de los escritores más irrepetibles del siglo XX». Un libro escrito en una prosa aparentemente deslavazada e inconexa, pero dotada de un sentido propio, interior, que lo acerca a los abismos de la naturaleza humana y muestra los detalles de una escritura engarzada en una forma de vida diferente, lúcida y desgarrada.
 
Escritos a lápiz 
Robert Walser
Editorial Siruela, 2006.
338 páginas
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