Escuela Cristiana. ¿Era necesario pedir perdón?

Escuela Maristas Les Corts

Para quienes no tengan un conocimiento completo: la denominación de Escuela Cristiana de Cataluña acoge a la gran mayoría de escuelas católicas de las congregaciones dedicadas a la enseñanza. Su importancia es grande porque agrupa del orden de un 30% del alumnado y, sobre todo, porque sus niveles educativos son muy altos; y no solo eso, también son pioneros en la aplicación de nuevos y mejores métodos educativos. En el ranking de excelencia tienen este origen la mayoría de centros que ocupan los primero lugares, además de otro tipo de escuelas concertadas o de educación diferenciada.

Su atractivo es tal que muchas familias alejadas de toda concepción religiosa envían a sus hijos a estas escuelas por razones de confianza y calidad. No solo eso, también aquellas que se encuentran en barrios de bajos niveles de ingresos presentan unos buenos resultados. Su respeto hacia el alumnado hace que familias de musulmanes practicantes prefieran enviar a sus hijos a ellas antes que a la escuela pública.

En definitiva, son centros de referencia de buenos resultados educativos y de rendimiento escolar

Estos últimos meses los medios de comunicación se han hecho eco, con particular insistencia y amplitud, de unos presuntos -se hallan pendientes de juicio- casos de abusos sexuales a algunos menores en un centro concreto de la escuela de los hermanos maristas en el barrio de Las Corts de Barcelona. Sin duda el caso ha dañado su prestigio, pero siguen siendo una amplia mayoría los padres que siguen confiando en este centro y sobre el conjunto de ellos que dependen de esta Congregación. Las informaciones facilitadas permiten llegar a dos conclusiones. En su momento la escuela no actuó con la contundencia necesaria; y la segunda es que la desgraciada experiencia ha servido para que se adopten medidas mucho más resolutivas.

Precisado este punto, hay que decir que ninguna sospecha ni escandalo planea sobre el conjunto de la escuela cristiana. Es más, aunque con menor relieve mediático, los medios de comunicación han continuado informado, en un goteo  continuado, que no ha empezado ahora, del continuo de casos de abusos sexuales en otros ámbitos, familiares, escolares, deportivos o de ocio, en los que conviven menores y adultos. Eso, sin considerar que la falta de una legislación adecuada hace, que no solo los abusos, sino la violencia contra menores en el seno  familiar, sea la parte sumergida de un escandaloso y trágico Iceberg del que solo aflora una pequeña parte.

Es, como consecuencia de este escenario, que no acabamos de comprender la nota que ha hecho pública la Escuela Cristiana de Cataluña, pidiendo perdón por los casos de abusos sexuales como si estos hubieran sido una tónica o al menos hubieran denotado una cierta importancia en el conjunto de sus centros, cuando no es así. La petición de perdón es una actitud cien por cien cristiana, pero ha de responder a un correlato real. Ni puede convertirse en un recurso retórico, ni trasmitir la idea de una culpabilidad que no existe. Entendemos la sensibilidad y sentimientos de estas escuelas, pero quizás el camino elegido para expresarlo no haya sido el más adecuado, incluso puede que resulte contraproducente.

Hazte socio

También te puede gustar

Deja un comentario

Su dirección de correo electrónico no se va a publicar. campos obligatorios *

Puedes utilizar estas etiquetas HTML y atributos: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <s> <strike> <strong>