Ese celo contra el velo

El Partido Popular ha anunciado que si gobierna establecerá un contrato de integración con los inmigrantes dirigido a que éstos conozcan y tengan unos…

Forum Libertas

El Partido Popular ha anunciado que si gobierna establecerá un contrato de integración con los inmigrantes dirigido a que éstos conozcan y tengan unos compromisos concretos con la cultura y el marco constitucional del país que les acoge.
Esto formulado como principio general es un factor positivo.
Empezando por los EEUU, el país democrático con una más larga y masiva experiencia en cuanto a inmigración, las sociedades de acogida han ido regulando mecanismos que favorezcan que el recién llegado sepa, lo que podríamos llamar, las normas del juego del lugar donde va a vivir.
Pero en cualquier caso dado que nos situamos en el marco de un estado de derecho, estos conocimientos y estas obligaciones cívicas no pueden limitar derechos fundamentales, que son propios de la condición de ser persona, sea esta inmigrante o nativa.
 
Uno de estos derechos fundamentales es el de la libertad religiosa y el ejercicio público, por consiguiente, del culto. Y aquí es donde parece que la iniciativa del PP presenta un elemento chirriante, al plantear su intención de regular el uso público del pañuelo en la cabeza para las mujeres de religión musulmana.
 
Esto significaría una restricción al libre ejercicio de la religión, y si nosotros criticamos a la Generalitat de Cataluña, gobernada por el tripartito, porque establece una ley que quiere restringir por la vía administrativa el ejercicio del culto, lógico es también que apliquemos esta misma lógica al Partito Popular.
 
No se trata, como se ha dicho, de que la mujer deba demostrar que no le imponen llevar el velo, en todo caso se trataría de lo contrario, de que la mujer denunciara que le imponen llevar el velo. Pero si así fuera, no sería necesaria ninguna norma especial porque con las leyes vigentes es suficiente para impedir tal imposición.
Los partidos políticos, todos, deben dejar en paz la simbología religiosa, sea fruto de una norma, sea fruto de una simple tradición. Y desde el cristianismo hemos de velar atentamente para no apoyar iniciativas como las que ahora propone el PP, que acabarían volviéndose contra nuestra propia libertad.
 
Prohibir el velo, restringirlo, da pie a prohibir la cruz en la vestimenta personal para terminar regulando la presencia de los símbolos religiosos en toda la vida pública.
 
Velar por la integración y unos comportamientos ajustados a nuestras normas no puede en ningún caso limitar el desarrollo de los derechos personales fundamentales y reconocidos a escala universal, como es el caso del uso personal de símbolos religiosos.
 
Imitar al Islam en sus restricciones, o como Zapatero lo ha hecho, aplicando el repudio islámico a la legislación sobre el divorcio, no es nada más que una manifestación de fracaso de nuestros propios valores.

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