Esopo habla al siglo XXI: El anciano y la muerte

Con El anciano y la muerte, Esopo nos hace ver que el deseo de vivir, incluso a edades avanzadas, era tan importante en aquellos tiempos como lo es en…

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Con El anciano y la muerte, Esopo nos hace ver que el deseo de vivir, incluso a edades avanzadas, era tan importante en aquellos tiempos como lo es en la actualidad.

El anciano y la muerte

“Un día un anciano, después de cortar leña, la cargó a su espalda.

Largo era el camino que le quedaba.

Fatigado por la marcha, soltó la carga y llamó a la Muerte.

Esta se presentó y le preguntó por qué la llamaba;

contestó el viejo:

-Para que me ayudes a cargar la leña…”.

Mi querido amigo Esopo: Muy inteligente el anciano que nos presentas hoy. Cuando todos esperamos que solicite a la Muerte que le llevase con él, nos sale con una petición que debió causar la frustración y confusión de la Muerte. Y es que el impulso por vivir, y el anhelo de vivir, radican muy profundamente en el ser humano. La vida es un bien sagrado, maravilloso, que debe ser defendida a capa y espada. Y esto ya lo teníais muy claro varios siglos antes de que apareciese la Iglesia.

¿Por qué ahora se acusa a la Iglesia de imponer la defensa de la vida por encima del aborto? ¿Acaso la defensa de la vida no la teníais clara vosotros, allá por el siglo IV a.C.? Es verdad que en la ciudad vecina, Esparta, practicaban con crueldad la selección natural, no de embriones sino de niños: el que nacía con algún defecto era arrojado por un barranco, y asunto concluido. Hoy en día, en vez de arrojarlo por un barranco, lo tiran a la máquina trituradora y sale en bolsas de basura.

Tratar este tema en dos pinceladas es difícil, Esopo. Perdóname. Pero cuando la ciencia afirma tan claramente que en el embrión hay una nueva vida, no entiendo la seriedad y gravedad del aborto.

Por lo general, el impulso por la vida es más fuerte que su propio dolor

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