Esopo habla al siglo XXI: El buey y el mosquito

Con la fábula El buey y el mosquito, Esopo nos recuerda que algunas personas, al igual que algunos mosquitos, pasan por la vida sin dejar ning&…

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Con la fábula El buey y el mosquito, Esopo nos recuerda que algunas personas, al igual que algunos mosquitos, pasan por la vida sin dejar ningún tipo de huella, sin causar molestias pero también sin hacer nada positivo, simplemente ‘están’.

El buey y el mosquito

“En el cuerno de un buey se posó un mosquito.

Luego de permanecer allí largo rato, al irse a su vuelo

preguntó al buey si se alegraba que por fin se marchase.

El buey le respondió:

-Ni supe que habías venido. Tampoco notaré cuando te vayas”.

Mi querido amigo Esopo: ¡Qué triste la vida de este mosquito, o al menos la percepción que de él tenía el buey! Pasar la vida sin pena ni gloria, sin que se note tu presencia, ni para bien ni para mal.

En este caso creo que la razón la tiene el buen buey. Hay personas a nuestro alrededor que nos dan algo, mosquitos que caminan por el cuerno del buey, sacándole brillo o haciendo agujeritos. Unos nos regalan su cariño, una palabra de aprecio. Incluso hay desconocidos que nos animan con su sonrisa, su actitud positiva. Otros, nos critican, nos desprecian, nos ponen alguna zancadilla para poder subir ellos más. Unos y otros nos influyen, no nos son insignificantes, indiferentes.

Veamos ahora la realidad desde la otra perspectiva. Y yo, ¿qué hago por los demás y para los demás? El buen mosquito sobrevuela con su sonrisa, canta y anima al buey, le entretiene y le aprecia; el mal mosquito le molesta, le impacienta, le pone nervioso. Y el mosquito indiferente simplemente está, sin pena ni gloria.

Pasar por la vida, sin darle nada a la vida, es ser insignificante.

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