Esopo habla al siglo XXI: El carnicero y los dos jóvenes

Una nueva fábula de Esopo, El carnicero y los dos jóvenes, y una nueva muestra de que tienen cabida en nuestra sociedad actual, en esta …

Una nueva fábula de Esopo, El carnicero y los dos jóvenes, y una nueva muestra de que tienen cabida en nuestra sociedad actual, en esta ocasión en relación, por ejemplo, a las falsas promesas que los políticos lanzan en campaña y nunca llegan a cumplirse. Es relativamente fácil engañar a quienes confían en nosotros, pero antes o después acabamos pagando por ello.

El carnicero y los dos jóvenes

“Hallábanse dos jóvenes comprando carne en el mismo establecimiento. Viendo ocupado al carnicero en otro sitio, uno de los muchachos

robó unos restos y los arrojó en el bolsillo del otro.

Al volverse el carnicero y notar la falta de los trozos,

acusó a los dos muchachos.

Pero el que los había cogido juró que no los tenía,

y el que los tenía juró que no los había cogido.

Comprendiendo su argucia, les dijo el carnicero:

-Podéis escapar de mí por un falso juramento,

pero no escaparéis ante los dioses”.

Mi querido amigo Esopo: A la sombra de la actualidad política y económica alguno podría leer tus palabras como insultantes, llamando carniceros a políticos y economistas. No creo que esa fuera tu intención, sino más bien mostrar el uso, o abuso, de los falsos juramentos, de las promesas vacías que no se cumplen (y tal vez nunca se quisieron cumplir).

En tus tiempos la palabra, y la promesa, tenían un contenido. Se decía la verdad, y en esa línea se hacían promesas, compromisos. Hoy en día es necesario firmar contratos, con un montón de cláusulas, para que una persona se fíe de la palabra de otra, y aun así no faltan casos en los que el contrato se queda en papel mojado. ¿Qué ha cambiado en esta sociedad, donde la palabra cuenta tan poco? ¿Será una de tantas consecuencias de haber olvidado la conclusión de este sabio carnicero: podéis escapar de mí, pero no escaparéis ante los dioses? La fe, o la desaparición de la fe, tienen sus repercusiones en todos los ámbitos de la vida.

Los falsos juramentos no dejan de serlo aunque se disfracen de verdad

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