Esopo habla al siglo XXI: El guerrero y los cuervos

Una semana más, los consejos de Esopo son adaptables al mundo de hoy. El guerrero y los cuervos nos viene a recordar la necesidad de reflexiona…

Una semana más, los consejos de Esopo son adaptables al mundo de hoy. El guerrero y los cuervos nos viene a recordar la necesidad de reflexionar sobre el camino que hemos decidido emprender y la importancia de mantenernos firmes para alcanzar nuestros objetivos.

El guerrero y los cuervos

“Partió un hombre para la guerra, pero en el camino,

oyendo graznar a los cuervos, tiró sus armas al suelo y se detuvo.

Las tomó al rato nuevamente y prosiguió su marcha;

más otra vez graznaron los cuervos.

De nuevo se detuvo y entonces les dijo:

-¡Pueden gritar cuanto les venga en gana,

pero no tendrán un banquete con mi carne!”.

Mi buen amigo Esopo: Nos regalas hoy una fábula abierta a múltiples interpretaciones. ¿De verdad quería el guerrero ir a la guerra? ¿O cualquier ruido, graznido, circunstancia varia, era motivo suficiente para detenerse en su camino? ¿Se trataba de un guerrero supersticioso? ¿O capaz de desafiar a los cuervos, a la mala suerte, con su decisión de seguir adelante?

Sea como sea, encontramos la imagen de la vida. "La vida del hombre es una lucha sobre la tierra". Empezamos a caminar, como este guerrero, el día en que nacimos. Muchas circunstancias nos rodean, y dejamos de caminar. ¿Nos paramos por miedo, por temor, por pereza? ¿O nos paramos para evaluar cómo debemos continuar? Las detenciones, paradas, vacaciones, son necesarias y loables, con tal de que no acampemos al margen del camino. Y detenerse a ver el fin también nos ayuda a valorar si vamos por el buen camino, si hemos olvidado la meta o si pretendemos avanzar nosotros solos, sin ser ayudados y ayudar a nuestros compañeros de marcha.

Cuando no se tiene determinación en las acciones, éstas nunca se llegan a realizar.

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