Esopo habla al siglo XXI: El milano y la culebra

Esopo nos sorprende de nuevo con una fábula, El milano y la culebra, cuyo contenido es perfectamente ‘exportable’ a nuestros d&iacu…

Esopo nos sorprende de nuevo con una fábula, El milano y la culebra, cuyo contenido es perfectamente ‘exportable’ a nuestros días y válido para un buen funcionamiento de la sociedad.

El milano y la culebra

“Raptó un milano a una culebra, elevándose por los aires.

La culebra se volvió y le mordió, cayendo ambos

desde lo alto a un precipicio, y el milano murió.

Dijo entonces la culebra:

-¡Insensato! ¿Por qué has querido hacer mal a quien no te lo hacía?

En justicia has sido castigado por haberme raptado sin razón”.

Mi apreciado amigo Esopo: De tu fábula deduzco que la culebra sabía que no iba a morir cayendo desde gran altura. Dicen que los gatos tienen siete vidas; parece que las culebras también.

Nos enseñas, en esta ocasión, un criterio básico de convivencia: no hagas el mal a quien no te lo hace; respétale, y así también él te respetará. Hazlo incluso por tu propio bien. No es el criterio supremo del amor mutuo que dejó Jesucristo para sus seguidores (Amaos como yo os he amado, hasta la entrega total); es un principio básico, de andar por casa. Pero, ¿cuánto cambiaría nuestra actitud si lo pusiésemos en práctica?

El vecino, el compañero de trabajo, la persona que nos cruzamos en la calle, en la mayoría de los casos, no busca hacernos mal. Incluso cuando nos sentimos ofendidos por alguien, con frecuencia ese alguien ni siquiera sabe que nos ha podido molestar. ¿No sería más sencillo, y más positivo para todos, pensar cómo podemos ayudar al que se cruza en nuestro camino, y no protestar por el supuesto mal que pensamos que nos ha hecho?

Nunca busques dañar a tu prójimo, no vaya a ser que sin que lo notes sea más fuerte que tú y te haga pagar tus injusticias.

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