Esopo habla al siglo XXI: El semidiós

Esta semana, con El semidiós, Esopo nos recuerda que, a pesar de ser muchas veces necesarias, las cosas materiales deben saber administrarse y …

Esta semana, con El semidiós, Esopo nos recuerda que, a pesar de ser muchas veces necesarias, las cosas materiales deben saber administrarse y nunca deben estar por encima de aquéllas que son esenciales, como el amor, el bien común o la dignidad de la persona.

El semidiós

“Un hombre tenía en su casa un semidiós,

al que ofrecía ricos sacrificios.

Como no cesaba de gastar en estos sacrificios sumas considerables,

el semidiós se le apareció por la noche y le dijo:

-Amigo mío, deja ya de dilapidar tu riqueza,

porque si te gastas todo y luego te ves pobre,

me echarás a mí la culpa”.

Mi querido amigo Esopo: empiezas tus fábulas de este 2012 con un tema polémico: ¿gastamos dinero y energías en ofrecer ricos sacrificios a Dios o mejor ahorramos para cuando vengan las vacas flacas? ¿Devoción o pragmatismo?

“Dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”; principio escueto que hay que saber aplicar a cada caso, escuchando el juicio de la conciencia.

En el uso de los bienes materiales hay que considerar que son caducos, relativos, secundarios si los comparamos con la prioridad del bien, de la dignidad de la persona, del amor, de los criterios morales. Pero no hay que olvidar que, en cierto grado, nos son necesarios y no podemos despilfarrarlos.

Somos cuerpo, materia, y también lo material hay que cuidarlo, pero sin que nos oculte la prioridad de la persona, del amor, de Dios. Y cuando las prioridades están claras, y se pone la confianza en Dios, Él nos cuidará.

Si gastas tus riquezas en cosas innecesarias, no le eches luego la culpa de tus problemas a nadie más

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