Esopo habla al siglo XXI: Hércules y Atenea

En estas fiestas navideñas, Esopo nos regala con Hércules y Atenea otro sabio consejo: querer imponer con soberbia nuestros argumentos s…

Forum Libertas

En estas fiestas navideñas, Esopo nos regala con Hércules y Atenea otro sabio consejo: querer imponer con soberbia nuestros argumentos sobre los de los demás, en caso de disputa, solo conduce a agrandar la discusión. Más nos vale recurrir a la cordura y encontrar puntos de encuentro que limen las asperezas.

Hércules y Atenea

“Avanzaba Hércules a lo largo de un estrecho camino.

Vio por tierra un objeto parecido a una manzana e intentó aplastarlo.

El objeto duplicó su volumen.

Al ver esto, Hércules lo pisó con más violencia todavía,

golpeándole además con su mazo.

Pero el objeto siguió creciendo, cerrando con su gran volumen el camino.

El héroe lanzó entonces su mazo,

y quedó plantado presa del mayor asombro.

En esto se le apareció Atenea y le dijo:

-Escucha, hermano; este objeto es el espíritu de la disputa y de la discordia; si se le deja tranquilo, permanece como estaba al principio;

pero si se le toca, ¡mira cómo crece!”.

Mi apreciado amigo Esopo: Sabia nota psicológica la que nos ofreces hoy, y la que Atenea regala a Hércules, el héroe mitológico fuerte y vigoroso por excelencia. La realidad, opinaba él, es como yo digo, y en caso contrario, yo la transformo como yo quiero. Que todo el mundo sepa que yo soy el hijo de Zeus. Y tanto yoyo chocó con una minúscula manzana, que creció hasta derrotar al imbatible Hércules, héroe infatigable en sus siete trabajos.

Este espíritu soberbio late en la sociedad, y en cada uno. Nos creemos capaces de conseguir todo, y poseedores de la absoluta verdad. Y cuando alguien nos contradice, o simplemente nos presenta otro punto de vista, sacamos el mazo para acabar con él. Olvidamos, con demasiada frecuencia, que los dos que discuten tienen algo de verdad. Y sólo avanzaremos por el camino de la vida si buscamos construir juntos, y no destruir al que vemos o juzgamos diferente.

Qué distinto ese pequeño Niño que nació hace más de dos mil años, tendiendo un puente de lo divino a lo humano, el puente del amor, de la entrega, del caminar juntos.

Feliz Navidad, Esopo, y que este Niño Dios nos enseñe a ser más humanos, a amar más a todos.

La disputa y la discordia son causa de grandes males a la humanidad, nunca las estimules

Hazte socio

También te puede gustar