Esopo habla al siglo XXI: La bruja

En esta ocasión, con La bruja, Esopo nos sitúa en estos tiempos de promesas electorales para salir de la crisis económica en los …

En esta ocasión, con La bruja, Esopo nos sitúa en estos tiempos de promesas electorales para salir de la crisis económica en los que, al ciudadano, más le vale confiar en su propio sentido común aplicado al día a día que en el ‘elixir’ que le venden los políticos.

La bruja

“Una bruja tenía como profesión vender encantamientos

y fórmulas para aplacar la cólera de los dioses;

no le faltaban clientes y ganaba de este modo ampliamente la vida.

Pero fue acusada por ello de violar la ley, y, llevada ante los jueces,

sus acusadores la hicieron condenar a muerte.

Viéndola salir del tribunal, un observador le dijo:

-Tú, bruja, que decías poder desviar la cólera de los dioses,

¿cómo no has podido persuadir a los hombres?”

Mi apreciado amigo Esopo: resuena todavía en tu fábula los ecos de Halloween, ese invento americano, todo sea dicho, de brujas, zombis, esqueletos e imágenes lúgubres de ultratumba; la actualización, en tonos oscuros, del Hades, la laguna Estigia y Caronte, que seguro te resultarán mucho más familiares.

Unos y otros no parecen signos de buen agüero, igual que las noticias, día a día, de tu querida patria. ¿Qué va a pasar con Grecia? ¿Sobrevivirá la economía helena, y detrás la europea, y detrás la mundial? ¿O resucitará el dracma, marcando jaque al euro? Palabras, acuerdos, promesas, cumbres, reuniones, comités… ¿Y en la práctica, en el día a día de la economía, en el trabajo ordinario y cotidiano?

Quizás por estas fluctuaciones de la especulación económica haya tantos que desconfíen de las estructuras económicas y prefieran vivir con los pies en la tierra, cuidando y mimando su economía doméstica.

Nunca creas en los que prometen hacer maravillas en lo que no se ve

pero son incapaces de hacer cosas ordinarias

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