Esopo habla al siglo XXI: La víbora y la zorra

La víbora y la zorra de Esopo nos muestra cómo quien practica el mal siempre puede encontrar situaciones hechas a su medida, pero tambi&…

La víbora y la zorra de Esopo nos muestra cómo quien practica el mal siempre puede encontrar situaciones hechas a su medida, pero también que de una forma espontánea podemos sentirnos atraídos por el bien.

La víbora y la zorra

“Arrastraba la corriente de un río a una víbora

enroscada en una maraña de espinas.

La vio pasar una zorra que descansaba y exclamó:

-¡Para tal clase de barco, tal piloto!”.

Mi buen amigo Esopo: Dios los cría y ellos se juntan, decimos en estas tierras que para tus contemporáneos eran el finis terrae. La perversidad de la víbora y la crueldad de las espinas nos provocan un repelús, un rechazo espontáneo. Y es que, aunque algunos pretendan que la moral es totalmente arbitraria, espontáneamente rechazamos el mal y nos sentimos atraídos por el bien. Somos así, por naturaleza, no por invento de unos curas o unos obispos.

De vez en cuando escuchamos una noticia que refleja la bondad de una persona, y nos sentimos atraídos, animados, empujados a hacer algo así. El bien atrae al bien, y difundir este bien es el mejor modo de luchar contra el mal. No seamos víboras agarradas a un espino, sino perros fieles, dóciles al amo y difusores del bien.

Personas perversas siempre conectan con situaciones perversas

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