Esopo habla al siglo XXI: Los ladrones y el gallo

En los tiempos que corren, la fábula de Esopo de esta semana, Los ladrones y el gallo, nos ilustra a través del tiempo sobre cómo…

En los tiempos que corren, la fábula de Esopo de esta semana, Los ladrones y el gallo, nos ilustra a través del tiempo sobre cómo el malvado tiende a repetir sus actos, pero también deja entrever la opción que tenemos de corregir nuestros actos negativos.

Los ladrones y el gallo

“Entraron unos ladrones en una casa y sólo encontraron un gallo;

se apoderaron de él y se marcharon.

A punto de ser inmolado por los ladrones,

les rogó el gallo que le perdonaran alegando que era útil a los hombres, despertándolos por la noche para ir a sus trabajos.

-Mayor razón para matarte, exclamaron los ladrones-, puesto que despertando a los hombres nos impides robar”.

Mi apreciado amigo Esopo: nos ofreces hoy una lección de sentido común que olvidamos con frecuencia: el bien atrae al bien y el mal llama a más mal. La persona buena obra honradamente, y su principal deseo es hacer el bien a su alrededor. Incluso a veces pecan de ingenuas, por suponer en los demás la bondad que ellos tienen. El malo, en cambio, como estos ladrones, aborrece cualquier acto que sepa a bien, aunque sea de lejos. No sea que la luz del bien empiece a iluminarles, y delate su maldad.

Por fortuna, esta actitud general, este aparente círculo vicioso, se puede romper. Somos libres, y aunque comencemos a andar por las sendas del mal, siempre podemos corregir la ruta y volver al buen camino. Pero ojo, también nos puede suceder lo contrario, muchas veces cansados de ver la aparente victoria y éxito de los malos. ¿La clave? Saber que el bien triunfará en la guerra, aunque pierda algunas batallas, porque detrás de ese bien está el Bien con mayúscula, el Bien encarnado en una persona, que los cristianos sabemos que está viva.

Nada hay que aterrorice más a los malvados que todo aquello que es útil para los honrados

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