Esopo habla al siglo XXI: Zeus y el pudor

Con Zeus y el pudor, Esopo vuelve a dar una lección de actualidad en una sociedad en la que el hedonismo cobra un protagonismo desmesurado, por…

Con Zeus y el pudor, Esopo vuelve a dar una lección de actualidad en una sociedad en la que el hedonismo cobra un protagonismo desmesurado, por encima incluso del amor y la trascendencia.

Zeus y el pudor

“Cuando Zeus modeló al hombre,

le dotó en el acto de todas las inclinaciones

pero olvidó dotarle del pudor.

No sabiendo por dónde introducirlo,

le ordenó que entrara sin que se notara su llegada.

El pudor se revolvió contra la orden de Zeus,

mas al fin, ante sus ruegos apremiantes, dijo:

Está bien, entraré;

pero a condición de que Eros no entre donde yo esté;

si entra él, yo saldré enseguida”.

Mi apreciado amigo Esopo: nos hablas hoy de un tema que no conocía en tus dichos y escritos. Y no sé si era frecuente entre tus competidores coetáneos. Nos das una nota muy característica del pudor, y del dios Eros: donde está uno no está el otro, son como el agua y el aceite, que se pueden agitar, pero a los dos minutos ya están perfectamente separados.

La pregunta en esta época, y yo creo que también en la tuya, es evidente: ¿Qué es el pudor? Por exclusión, lo podemos definir como el no Eros, el alejamiento de la prioridad del placer sensual, del dios Eros, del pansexualismo y panhedonismo que reduce la tendencia del amor a un mero y limitado placer sensible.

¿Aborrecer el amor sensual, olvidando que somos corporales, materiales, físicos? Sería también absurdo. Pero es necesario poner cada valor en su jerarquía, en su orden, y no priorizar la parte sensitiva hasta despreciar la parte humana, trascendente. ¿La clave? Somos cuerpo y alma, las dos cosas, y no podemos poner el bien del cuerpo por encima del alma, ni el del alma hasta despreciar y aborrecer el cuerpo.

Desde entonces a Eros y el pudor no se les volvió a ver juntos

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