Esopo habla al siglo XXI: Zeus y los robles

Como cada semana, Esopo nos cuenta una fábula que se adapta perfectamente a nuestros días. Zeus y los robles nos habla de la facilidad c…

Como cada semana, Esopo nos cuenta una fábula que se adapta perfectamente a nuestros días. Zeus y los robles nos habla de la facilidad con que solemos culpar a los demás de nuestros propios errores, o de la dificultad de aceptar aquello que no podemos cambiar o cambiar lo que podemos con tesón y esfuerzo.

Zeus y los robles

“Quejábanse los robles a Zeus en estos términos:

-En vano vemos la luz, pues estamos expuestos,

más que todos los demás árboles, a los golpes brutales del hacha.

-Vosotros mismos sois los autores de vuestra desgracia -respondió Zeus-; si no dierais la madera para fabricar los mangos,

las vigas y los arados, el hacha os respetaría”.

Mi apreciado amigo Esopo: más allá de la demagogia de la divinidad a la queja de los robles (no creo que se quedaran muy contentos), dejas traslucir un brillo de psicología: cuando surge algún problema, siempre, como acto reflejo, nos surge culpar a los demás, personas o cosas. Nos creemos inocentes, perfectos e inapelables, un milímetro por debajo de la perfección divina. Y, sin embargo, con demasiada frecuencia, la culpa de nuestros males está en nosotros, en nuestra imperfección y debilidad natural.

Otras veces, la culpa del mal está más allá de nuestro control, en situaciones externas (un terremoto, una enfermedad, el modo de ser de otra persona). Nos brota de modo inmediato la queja, pero, ¿por qué nos quejamos tanto? Si podemos cambiar la situación, manos a la obra, vamos a cambiarla. Si no podemos, en lugar de gastar energías en grandes lamentos, aceptémoslo con paz y no malgastemos las energías para afrontar la situación-

Antes de culpar a otros de nuestros males, veamos si no los causamos nosotros mismos.

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