España, aguafuerte de Goya

También podríamos decir que en España pintan bastos, y que demasiados aspectos de la vida cotidiana están adquiriendo un c…

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También podríamos decir que en España pintan bastos, y que demasiados aspectos de la vida cotidiana están adquiriendo un cariz de una negrura que recuerda el dramatismo de algunos de los grabados de Goya.

Empecemos por Cataluña, el bastión de Rodríguez Zapatero y Carme Chacón, la ex ministra de la vivienda que se cansó de anunciar un “aterrizaje suave de la construcción” Pues vaya con la predicción. ¿Dónde estaríamos si el aterrizaje no hubiera sido suave?
En estos momentos en Cataluña se viven diversos conflictos que se entrecruzan y en parte alimentan, a pesar de su naturaleza distinta, un idéntico y grave malestar. Es noticia el conflicto entre la policía y los estudiantes, por una excesiva dureza de aquellos en su actuación para restablecer la circulación de algunas de las principales arterias de la ciudad de Barcelona. Después de estos incidentes violentos, la policía catalana tuvo que soportar en la plaza de Sant Jaume la humillación de permanecer como muro humano impasible, mientras universitarios a pocos metros de distancia les insultaban, lanzaban pintura roja, huevos y algún que otro proyectil más consistente. Saura, el consejero responsable y líder de IC se ha apresurado a entonar un mea culpa, lo mismo que el día antes hizo el director general de la policía. El resultado, con independencia de las responsabilidades de todo tipo, que seguramente las ha habido, es que la policía se siente una vez más desamparada por sus responsables políticos.
En todos los gobiernos del mundo, el ministro es menos importante que la policía, y actúa como paraguas por una razón: es fácil cambiar un ministro, un consejero. Es muy difícil superar, y tiene consecuencias nefastas,la desmoralización de un cuerpo policial en peso.
Cataluña, además, es el foco más virulento de los ‘antiBolonia’, y este hecho se complica por la tercera huelga de maestros de la enseñanza pública. Por si no fuera suficiente, Saura, en su comparecencia del pasado jueves, informó sin venir a cuento de la cifra secreta que el Gobierno de Zapatero ofrece a la Generalitat para cerrar el acuerdo de la financiación autonómica: 1.200 millones de euros el primer año. Una cifra que no llega ni a la mitad de la que en su momento calculó la Cámara de Comercio, inferior en un 50% a la que estimaba posible la Generalitat, y muy lejos del mínimo de 2.000 millones que, para salvar la cara, había marcado Montilla. En definitiva, una cifra tan baja que incluso el PP la ha rechazado como “una burla a los catalanes”.
Esta declaración inesperada ha disparado todavía más un tema enquistado, el de la financiación, que unido al estado de suspensión en que se encuentra el Estatuto no ayuda precisamente a tranquilizar los ánimos. El por qué Saura cuando debía informar sobre la policía autonómica aportó este dato, buscado durante semanas por los medios de comunicación y guardado celosamente por el Gobierno catalán, forma parte del misterio.
También esta misma semana se ha registrado una impresionante manifestación en Murcia que ha unido a esta comunidad con la valenciana, reivindicando agua y contra la previsión establecida en el Estatuto de Autonomía de Castilla la Mancha. Es un tema enconado y grave, como lo son todos los que se relacionan con este determinante recurso hídrico.
Los conflictos con las autonomías, a los que se podría añadir el interrogante que se abre en el País Vasco y Galicia con los nuevos gobiernos, ponen de relieve que políticamente nadie en el gobierno se ocupa de este ámbito. El buen funcionamiento de España requiere una atenta gestión política de su sistema autonómico, y esto Zapatero lo ha ignorado. Abrió el melón de los nuevos estatutos y a partir de ahí se dedicó a contar cuentos, el resultado se está pagando ahora.
Simultáneamente, el Gobierno ha enarbolado la bandera del aborto a plazos y despenalizado (lo de los menores de 16 años, continuamos insistiendo que es una liebre para distraer la atención). No contentos con esto, han tenido el detalle de convocar un concurso para enviar un millón de condones a África como respuesta a las palabras del Papa. Esto es jugar claramente a la ofensa, a la división y al enfrentamiento.
En este entorno se produce otro gesto de política internacional que subraya el carácter no fiable de España como aliada internacional. La marcha de Kosovo anunciada por la ministra Chacón sin la previa negociación y acuerdo con la OTAN, hurga en la herida abierta de la falta de credibilidad de España en sus compromisos en el ámbito de la defensa. Que se necesiten más soldados para Afganistán porque se los pide Obama y quieren quedar bien con él, no se resuelve con esta atribulada salida de Kosovo, porque ahí también está la OTAN y, por consiguiente, la seriedad de relaciones con el amigo americano.
Estosdatos se producen en el entorno más difícil desde el inicio de la transición, con una diferencia desfavorable para las actuales circunstancias. Entonces, el Gobierno de Suárez sabía crear consensos; el actual, de Zapatero, solo es capaz de generar enfrentamientos. La debilidad parlamentaria del PSOE, recuerda la de la última fase de UCD, cuando se produjo el cambio de Adolfo Suárez por Leopoldo Calvo Sotelo; y la crisis económica empieza a tener una dimensión tan terrible como la de entonces, con la diferencia de que ahora el Gobierno que tenemos es incapaz de levantar una versión actualizada de los acertados Pactos de la Moncloa.
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