España e Irlanda, los casos más extremos de recesión asociada al paro en la OCDE

La crisis financiera internacional que tuvo su origen en las llamadas hipotecas ‘subprime’, generadas en Estados Unidos en el verano de 20…

La crisis financiera internacional que tuvo su origen en las llamadas hipotecas ‘subprime’, generadas en Estados Unidos en el verano de 2007, ha repercutido en la economía real y ha provocado una marcada recesión en el mercado de trabajo.

Entre todos los países que conforman la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE), España e Irlanda son los casos más extremos de recesión asociada al paro.

Y esto es así debido fundamentalmente a tres factores clave: el peso del sector de la construcción y la importancia de la burbuja inmobiliaria; la naturaleza de la gestión administrativa del empleo; y la capacidad de adaptación del mercado laboral a los vaivenes de la economía real.

Estas son las conclusiones de un estudio publicado en el Informe Mensual de julio-agosto 2009 del Servicio de Estudios de ‘La Caixa’, que analiza una perspectiva comparada entre la mayoría de países de la OCDE.

Caída del PIB y paro desbocado

Como se puede observar en el gráfico siguiente, reproducido del informe de ‘La Caixa’, la desaceleración económica y la escalada de la tasa de paro en el último año en los diferentes Estados es muy dispar.

Tal como señala el informe, “es posible que los países se encuentren en diferentes fases de su ciclo económico y que por tanto la comparación esté algo distorsionada, de manera que el gráfico debe interpretarse con cierta cautela”.




Aún así, pueden distinguirse cuatro grupos bien definidos. Los casos más extremos en el gráfico son los de España e Irlanda, donde se aprecia “un descenso significativo del PIB y un notable deterioro del mercado de trabajo”; y “las perspectivas para 2009 mantienen el mismo patrón”.

La variación interanual de la tasa de paro supera en el caso de España los siete puntos porcentuales y, en el de Irlanda, ligeramente por encima de los cinco puntos.

En cuanto al descenso del producto interior bruto (PIB), mientras Irlanda se halla entre –7% y –8%, España se sitúa rondando el –3%.

En cuanto al resto de países, el grupo formado por Grecia, Polonia y Australia no han experimentado de momento caídas significativas del PIB. Un segundo grupo se caracteriza por una desaceleración de la actividad importante y una subida del paro relativamente suave, y está integrado por Austria, Francia, Finlandia, Portugal, Canadá, Estados Unidos, el Reino Unido y Bélgica.

El tercer grupo está compuesto por las economías que han sufrido las caídas más fuertes del PIB pero cuyo paro ha aumentado poco (Holanda, Italia, Alemania, Suecia, Corea y Japón).

Tres factores clave; el sector de la construcción

Como señalábamos al inicio de esta información, en esta situación de respuesta del mercado de trabajo a la crisis influyen de forma determinantes tres factores clave: el peso del sector de la construcción y la burbuja inmobiliaria, la regulación administrativa del empleo, y la capacidad de adaptación del mercado laboral a los altibajos de la economía real.

La influencia del primero de ellos, el sector de la construcción asociado a la burbuja inmobiliaria, sobre el desempleo se puede ver en el gráfico siguiente, también reproducido a partir del informe de ‘La Caixa’.

En él se observa que, de nuevo, España e Irlanda se desmarcan del resto de países de la OCDE debido al impacto que la crisis ha tenido en los países que basaban una buena parte de su crecimiento en el sector inmobiliario.


Cabe recordar que, según los datos del Banco de Pagos Internacionales, tanto España como Irlanda “experimentaron incrementos muy intensos en los precios de los inmuebles desde el año 2000 hasta el inicio de su recesión económica (del 86% y 63%, respectivamente)”.

“El peso de la construcción sobre el empleo total es menor en Estados Unidos, Dinamarca, el Reino Unido y Suecia porque sus economías están más diversificadas”, dice el informe.

En cualquier caso, “la subida del paro no es despreciable y probablemente la burbuja inmobiliaria en estas economías haya tenido un papel importante (en todas ellas los precios crecieron por encima del 60%)”, añade.

En el resto de países, “a excepción de Francia y Bélgica, los aumentos de precios de los inmuebles fueron más moderados. En estas dos economías, no obstante, el rol del empleo de la construcción sobre el volumen total de la fuerza laboral es menor, lo que explicaría el leve impacto en el paro”.

Regulación de las relaciones laborales

En cuanto al segundo aspecto que incide en el paro, las diferencias en la regulación administrativa de las relaciones laborales, hay que destacar especialmente el hecho de que algunos gobiernos facilitan que empresas con dificultades reduzcan la jornada y el salario de sus trabajadores, compensando la pérdida salarial de éstos con pagos del sector público. De esta forma se evitan los despidos en los sectores afectados por la crisis”, dice el estudio.

Destaca el caso del sistema alemán de reducción de jornada con apoyo del Estado (Kurzarbeit): “En el mes de marzo, 1.246.618 empleados se encontraban en esta situación frente a las 3.398.000 personas en paro. Si no existiera este mecanismo, el total de desempleados probablemente sería muy superior en Alemania”.

Otros países han optado también por programas similares, como Bélgica, Francia, Austria, Italia y Holanda. De esta manera, “consiguen atenuar, al menos en términos de contabilidad y por el momento, el estado de crisis del mundo laboral”.

“En el caso español, este plan sería equiparable a los denominados expedientes de regulación de empleo con suspensión o reducción de jornada. Este programa tiene menor envergadura ya que en el mes de marzo afectaba a 49.220 trabajadores, cifra relativamente insignificante en comparación con los cuatro millones de parados”, explica ‘La Caixa’.

En cualquier caso, el Banco Central Europeo reconoce que estos instrumentos pueden ser eficientes para proteger el capital humano de las empresas en fases recesivas de corta duración, pero los desaconseja en el largo plazo puesto que pueden reducir los incentivos de empresas y trabajadores a reconvertirse e invertir.

Capacidad de adaptación

Por otra parte, la regulación administrativa también influye en la agilidad del mercado laboral puede afectar a la agilidad del mercado laboral “a la hora de adaptarse a los cambios de la economía”.

En este sentido, “el sistema de formación profesional, las instituciones laborales y la determinación de los salarios influyen sobre esta capacidad de ajuste”, dice el estudio.

Los estudios muestran que, en cuanto al nivel de formación, “las transiciones al desempleo dentro de un país son superiores entre la población con un nivel bajo de educación”.

Así, “es probable que economías fundadas en empleos de baja cualificación o con un abandono escolar elevado probablemente tengan mayor riesgo de experimentar un incremento acentuado del número de parados”.

Un caso paradigmático es el de España, donde “este factor podría haber contribuido a la escalada del paro”. Cabe recordar que “en 2008 España lideraba el ranking en ocupaciones elementales (o baja cualificación) de la EU-15 (14,4%), cinco puntos por encima de Alemania y Francia. También encabezó las listas de abandono escolar, tan sólo por debajo de Portugal”.

Con respecto al efecto de las instituciones laborales sobre la evolución del desempleo, no está claro hasta que punto influye de forma determinante. Eso sí, por lo general “se sostiene que las denominadas políticas activas de mercado (formación, incentivos para crear negocios, etc.) son más efectivas en prevenir el desempleo que los subsidios al paro y la jubilación anticipada”.

Según muestra el informe de ‘La Caixa’, “el incremento del paro es generalmente menor en los países que gastan más en políticas activas laborales”. Al mismo tiempo, “existe una correlación positiva, aunque débil, entre el gasto en subsidios y el aumento del desempleo”.

Otra conclusión lógica del estudio de la entidad bancaria es que “los países con una mayor rigidez en la determinación salarial experimenten subidas de paro más pronunciadas en épocas de crisis”.

De hecho, “si las empresas no pueden ajustarse a la debilidad de la demanda vía moderación salarial lo harán mediante despidos”, señala.

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