España, principal proveedor de óvulos para fecundación in vitro en Italia

¿Por generosidad o altruismo? No, el dinero es la principal razón para donar cuando se trata de una fecundación asistida. Las españolas son la primera opción y se paga una media de 900 euros; en Bélgica puede llegar a los 2.000 euros

Para las italianas, España es siempre la primera opción para hacerse un tratamiento de fecundación asistida Para las italianas, España es siempre la primera opción para hacerse un tratamiento de fecundación asistida

Nosotros los traemos de España, porque consideramos que es el país que tiene más experiencia”. Con estas palabras, el doctor Ermanno Greco, responsable de Ginecología del hospital el European Hospital, explica las razones por las que este país se ha convertido en el preferido de las italianas para someterse a un tratamiento de fecundación in vitro.

De hecho, el European Hospital de Roma ha realizado en el último año más de 150 fecundaciones asistidas, de las cuales un 80% ha sido con óvulos importados. Grecia y Ucrania también están en la lista de países con centros privados a los que acudir cuando una mujer pretende ser madre recurriendo a este tipo de tratamientos. Sin embargo, España es siempre la primera opción.

Cabe recordar que Italia sigue siendo un país donde someterse a un tratamiento de fecundación asistida no es especialmente fácil. Hasta el año pasado, las mujeres italianas podían ser multadas hasta con 600.000 euros si eran fecundadas con óvulos que no fueran suyos o semen de su pareja. Y aunque ahora sí pueden hacerlo, deben recurrir a otros países.

En la práctica, en Italia casi no hay donantes de óvulos, encontrar una donante italiana es casi misión imposible, así que España se ha convertido en su principal proveedor para los tratamientos de fecundación in vitro.

“Muchas italianas han viajado a España a someterse allí a una fecundación in vitro", explica Patrizia

“Muchas italianas han viajado a España a someterse allí a una fecundación in vitro”, explica Patrizia

El caso de “Patricia”

“Firmé una serie de documentos para autorizar la fecundación con los óvulos españoles, y entonces se iniciaron los trámites para la importación”, explica Patrizia, que en realidad no se llama así pero prefiere no dar a conocer su verdadero nombre, en unas declaraciones publicadas por el diario El Mundo el pasado 16 de diciembre.

Patrizia, que cuando le hicieron la entrevista estaba embarazada de dos meses, recurrió al European Hospital a finales de febrero del año pasado para someterse a un tratamiento de fecundación asistida.

Tras poco más de un mes, le comunicaron que no había manera de encontrar una donante de óvulos en Italia que fuera compatible con ella, pero que sí había una en España. Hay que recordar que la donante debe ser del mismo grupo étnico y sanguíneo de la mujer que será fecundada, y no tener ninguna enfermedad genética. También se tienen en cuenta el color del cabello y de los ojos para que coincidan si es posible.

En sus declaraciones, Patrizia asegura que la mantuvieron totalmente informada en todo momento, y recuerda que los óvulos llegaron a Italia en mayo y que se quedó embarazada en octubre.

Pero, antes, ya se había sometido en cuatro ocasiones a un tratamiento de fecundación asistida con óvulos propios, aunque no hubo manera de que se quedara embarazada. “Fue muy duro psicológicamente un fracaso tras otro”, añade. Y Patrizia no podía recurrir a los óvulos de una donante, porque hasta el año pasado estaba prohibido en Italia. El Gobierno de Berlusconi aprobó el 19 de febrero de 2004 la denominada ley 40, que así lo establecía. El texto legislativo preveía multas de 300.000 a 600.000 euros a las mujeres que fueran fecundadas con óvulos de una donante, y sanciones de uno a tres años de suspensión profesional a los médicos que realizaran este tipo de fecundación.

En 2005 se celebró un referéndum sobre el polémico texto legislativo, pero no sirvió de nada ya que menos del 50% del electorado participó, con lo que la consulta no tuvo validez.

Hasta llegar a 2014, en que la corte declaró inconstitucional la prohibición de que una mujer pueda ser fecundada con óvulos o esperma que no pertenezcan a la pareja. Y en mayo de este año, que una pareja fértil pero portadora de enfermedades genéticas trasmisibles no pudiera recurrir a la procreación asistida, que era otra de las normas que incluía la ley.

“Muchas italianas han viajado a España a someterse allí a una fecundación in vitro, pero a mí me parecía demasiado estresante. En un país en el que no sé hablar la lengua, ni conozco nada”, concluye Patrizia en su testimonio.

El interés económico, principal motivación de quien se ofrece a donar óvulos

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¿Altruismo?, no, interés económico

Por otra parte, la doctora Anna Pia Ferraretti explica en la información de El Mundo por qué es tan difícil encontrar una donante en Italia: “Las mujeres que donan óvulos en Italia no pueden recibir una compensación económica como ocurre en España u otros países, donde se les paga unos 700 o 800 euros”.

Este hecho desanima a quienes podrían ser donantes, que además han de someterse a un proceso de estimulación hormonal que puede tener efectos secundarios. ¿Quién podría arriesgarse a pasa por ese proceso a cambio de nada?

Por ello, las únicas donantes que hay en Italia son aquellas que se someten a un tratamiento de fecundación in vitro con sus propios óvulos. Es decir, reservan algunos óvulos para ellas mismas, y el resto los donan.

Ante este escenario, “la importación se está convirtiendo en una comercialización en cierta manera“, se lamenta Ferraretti, quien asegura que en España incluso “algunos bancos de óvulos han aumentado el precio”.

De hecho, un estudio realizado en 11 países en 2012 por un grupo de profesionales, entre ellos la doctora Ferraretti, sobre las motivaciones que llevan a las mujeres a donar sus óvulos, concluía que el 56,5% de las mujeres españolas donan óvulos por razones altruistas pero también porque reciben una compensación económica; el 30,4% lo hacen por puro altruismo; y el 19,1% por sólo motivos financieros. Un 14,1% de las donantes son inmigradas, sobre todo rumanas.

El estudio constataba que en España se paga una media de 900 euros por donación, y es uno de los países europeos donde la compensación económica es mayor, sólo superado por Bélgica, donde puede llegar a los dos mil euros. El país donde se paga menos es Finlandia, 250 euros, y Francia, que sólo cubre los gastos del tratamiento hormonal al que se somete la donante.

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9 Comments

  1. 1

    Parece que lo que menos importa es que en realidad, lo que estás donando no es vida, como en el caso de trasfusión de sangre, sino UNA VIDA, una vida que no es la tuya pero de la que estás haciendo uso, bien para hacerla tuya o bien para sacar un dinero.
    ¿Alguien se hace preguntas sobre esto…?

    Dios hizo bien todas las cosas, somos nosotros los que ponemos los problemas.

  2. 2

    Perdón: Una vida para venderla, por una mal entendida caridad hacia los demás.
    En realidad estás disponiendo de una vida que no es la tuya, dándola o vendiéndola a otras personas. ¿acaso o es esto “trata de personas”…?

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