España, uno de los países más amenazados por el envejecimiento

El último informe social y económico de Naciones Unidas sobre migraciones pone de manifiesto que en la próxima década, como consecuencia de la baja na…

El último informe social y económico de Naciones Unidas sobre migraciones pone de manifiesto que en la próxima década, como consecuencia de la baja natalidad y el envejecimiento, en España habrá más ancianos que niños. Además, la ONU vaticina que en 2050, contando incluso con la inmigración, este país tendrá la tasa más alta del mundo de personas inactivas, 93 por cada 100 activas. Estos datos vienen a coincidir con los publicados por el prestigioso periodista alemán Frank Schirrmacher en su libro El complot de Matusalén. Schirrmacher considera, entre otras cosas, que “el único camino defendible es alargar la vida laboral, trabajar más, y que los ancianos vuelvan a ser productivos, que los niños salgan antes de la escuela y se integren antes al mercado laboral”. Aunque, para que esto último pueda ser efectivo, se hace necesario también fomentar la natalidad.

El estudio de la ONU, hecho público el pasado 29 de noviembre en Bruselas, pone de relieve que las ventajas de la inmigración para los países de acogida compensan las desventajas. Europa habría perdido alrededor de 4,4 millones de personas entre 1995 y 2000 de no haber sido por los 5 millones de inmigrantes llegados en ese periodo. De hecho, países como Italia o España deben las tres cuartas partes de su crecimiento demográfico a los flujos migratorios. Según Schirrmacher, “Occidente está abocado a aceptar la inmigración si no quiere desaparecer del mapa”.

Más ancianos que niños

Sin embargo, esto no parece ser suficiente para frenar el incesante envejecimiento de la población, que en pocos años va a generar un singular fenómeno: por primera vez en la historia de la humanidad, habrá más viejos que niños. Un diagnóstico que también comparte Schirrmacher, formado en Heidelberg y en Cambridge, niño prodigio del periodismo alemán y director a los 30 años de las páginas literarias del prestigioso diario alemán Frankfurter Allgemeine Zeitung. Para él, el punto de inflexión en España se producirá en el 2020.

Como se puede observar en la siguiente tabla, extraída de El complot de Matusalén, el envejecimiento de la población en los próximos 25 ó 35 años será malo para Europa, pero peor para España. 

Comparación internacional de los indicadores

del envejecimiento social

PAÍS

 

 

Porcentaje de adultos

Número de adultos

(en millones)

Mayores de

65 años

Mayores de

65 años

Mayores de

80 años

1990

2030

2050

1990

2050

1990

2050

China

5,6

15,7

22,6

63,0

334,0

7,839

99,602

India

4,3

9,7

15,1

37,0

230,9

4,017

46,999

Corea

5,0

18,1

24,7

2,1

12,6

0,276

3,763

México

4,0

19,9

18,6

3,3

27,3

0,644

5,979

Canadá

11,2

22,6

23,8

3,1

10,1

0,643

3,579

Francia

14,0

23,2

25,5

7,9

15,3

2,136

5,696

Alemania

15,0

26,1

28,4

11,9

20,8

2,985

8,299

Italia

15,3

29,1

31,8

14,8

33,4

2,922

12,09

Japón

12,0

27,3

31,8

14,8

33,4

2,922

12,09

Gran Bretaña

15,7

23,01

24,9

8,1

14,1

2,092

5,287

EE.UU.

12,4

20,6

21,7

31,5

75,8

7,213

26,914

España

13,8

23,4

35,0

5,4

16,4

1,148

6,034

Fuente: Naciones Unidas, División de la población (1999)

Los datos de España para 1990 corresponden a los del año 1991 (Censo del INE)


Schirrmacher asegura que, según los cálculos, el número de ancianos en el mundo se triplicará con creces, pasando de los 606 millones del año 2000 a los 1.970 millones de 2050. En España, de los 5,4 millones de adultos mayores de 65 años que había en 1990 pasaremos a 16,4 millones en 2050. Un aumento que supera el de nuestros vecinos franceses (7,9 millones en 1990 y 15,3 en 2050), ingleses (8,1 en 1990 y 14,1 en 2050), alemanes (11,9 en 1990 y 20,8 en 2050) e italianos (14,8 millones en 1990 y 33,4 en 2050) que, aunque tengan mayor número de ancianos, no incrementarán el número de jubilados tanto como España. Además, en cuanto al porcentaje de adultos mayores de 65 años sobre el conjunto de la población de cada país, España aumentará en los próximos 45 años mucho más que los países mencionados. Ante estos datos, cabe preguntarse cómo podrá mantenerse el sistema de pensiones en esas fechas.

La inmigración: ¿un balón de oxígeno?

En los últimos 40 años el número de inmigrantes se ha duplicado y, sin embargo, esa tendencia no bastará para que de aquí a 40 ó 50 años la inmigración equilibre el incremento del envejecimiento de la población. En 2050, por cada 100 personas activas habrá 93 inactivas (contando con la inmigración), una proporción que sería mucho más preocupante si no fuera por los flujos migratorios. “Sin migración, la tasa sería de 100 por cada 100”, dice el informe de la ONU. Es decir, cada trabajador tendría que financiar a un menor o a un jubilado, suponiendo que hubiera pleno empleo.

También Schirrmacher coincide con esta valoración. Por ejemplo, para mantener el status quo de Alemania hasta el 2050, el periodista considera que serían necesarios unos 180 millones de inmigrantes, una cifra del todo impensable, incluyendo los hijos de los inmigrantes en todo ese tiempo. El periodista alemán considera que la solución pasa por encontrar respuestas más imaginativas.

Soluciones creativas

En El complot de Matusalén, Schirrmacher asegura que “la discriminación de la vejez y de los viejos provocará importantes perjuicios económicos e intelectuales en todo el mundo… Ante tal aumento de la cifra de ancianos, la que triunfe será la sociedad cuyas convicciones religiosas o culturales permitan aprovechar de manera creativa la vejez”. Alargar la vida laboral es para él una de las soluciones viables. “En Silicon Valey, por ejemplo, personas con más de 60 años han fundado empresas”. Se debería dejar trabajar a partir de la jubilación a todo aquel que quiera seguir haciéndolo, para ayudar a paliar el problema.

Otra de las medidas urgentes para equilibrar el envejecimiento de la población debe ser el fomento de la familia y las ayudas por hijos. Sólo así se podrá conseguir incentivar la natalidad, en merma constante. Schirrmacher insiste en que “cuando una sociedad tiene cada vez menos hijos, esto dice algo sobre la sociedad. En cierto modo creo que es la despedida de Europa. Ya no nos reproducimos”.

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