Estados Unidos dejará a los gays donar sangre parcialmente

La revisión a la norma de 1983 fija un año de celibato antes de la extracción. Se trata de un grupo de riesgo en el área de las enfermedades venéreas El doctor Peter Marks, de la FDA estadounidense afirma que “continuaremos protegiendo el banco de sangre”

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La agencia federal de protección de la salud pública de Estados Unidos –Food and Drug Administration o FDA– aprobó este lunes levantar formalmente la prohibición nacional que, desde 1983, impedía a los hombres gais y bisexuales hacer donaciones de sangre. Pero mantiene restricciones. Consiste, en realidad, en una supresión normativa parcial, por cuanto se ha de demostrar que el hombre donante ha sido célibe durante el año previo a someterse a la extracción. En Francia está prohibido en la actualidad que las personas homosexuales donen sangre ya que supone un riesgo para los demás usuarios de la red sanitaria.

De esta manera, la agencia estadounidense conserva la cautela con el argumento de que la medida es necesaria para garantizar “la seguridad” del suministro. Evidentemente, los grupos del homosexualismo político no están conforme y hablan de discriminación, aunque ello signifique atentar contra la seguridad del resto de ciudadanos.

El homosexualismo político, insaciable

El razonamiento de la salud pública de Estados Unidos ha sonado a los grupos del lobby gay como una verdadera segregación heredada de la intolerancia y la incomprensión del pasado.

Interpretan que se insiste en limitar quién y cómo puede donar sangre. La decisión de la FDA está en consonancia con otras que se han tomado en diferentes países, entre los que se incluyen Australia, Japón o el Reino Unido.

Celebraciones en Washington por la legalización del matrimonio homosexual en junio pasado

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Los activistas del homosexualismo político remarcan que la nueva regulación supone un paso en la dirección correcta, pero que se queda corta.

Cuando en 1983 se estableció la prohibición, justo al inicio de la epidemia que se bautizó como síndrome de inmunodeficiencia adquirida (Sida), se carecía de los medios científicos de los que se dispone en la actualidad. Ahora, en escasos nueve días después de la donación, los análisis indican si la sangre está contaminada o no.

Hay un periodo inicial, según la FDA, en el que, pese al negativo en las pruebas, todavía se puede infectar al recipiente. Que perdure esta cortapisa se debe a que existe la percepción de que el riesgo de contagio es mucho mayor entre los hombres. La modificación se propuso en el 2014, tras años de presión de los activistas por considerar que la exclusión se había quedado desfasada.

El doctor Peter Marks, de la FDA, dijo que el cambio parcial lo respaldan “evidencias científicas” y que “continuaremos protegiendo el banco de sangre”.

“Esta medida sigue siendo un estigma para los gais y los bisexuales”, señaló David Stacy, de Human Rights Campaign, el grupo del lobby gay más importante en defensa de este colectivo.

 

 

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