Estatut – las cuestiones de primer nivel

En el actual debate sobre la reforma del Estatuto de Cataluña se plantean reiteradamente los temas económicos (financiación, fiscalidad…), o los pol…

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En el actual debate sobre la reforma del Estatuto de Cataluña se plantean reiteradamente los temas económicos (financiación, fiscalidad…), o los políticos (Cataluña como nación, lengua…). En su muy extenso articulado, el Estatuto trata también muchos otros temas, todos ellos sin duda de gran importancia.
Pero hay otras cuestiones de las cuales los políticos y los medios de comunicación no nos hablan, por más que son realmente definitorias de nuestro país. Me refiero a los conceptos y valores, todos ellos de primer nivel, tratados en el Título Primero
Opino que hay en ello un escandaloso engaño a los ciudadanos, tendente a imponer subrepticiamente un modelo determinado de sociedad.
¿Acaso los catalanes nos interesamos sólo por la economía, por la política nacionalista y por la lengua? ¿No somos quizá mayorcitos para comprender, asumir o rechazar las ideas, los valores y las creencias que regirán largos años nuestras vidas?
Personalmente, más que la economía, me preocupan las concepciones sobre la persona, la familia, el matrimonio, los hijos y su educación, la vida y la muerte…; en una palabra, me preocupa el modelo de sociedad, las columnas en que se sustenta.
Ahora bien, basta una lectura atenta del proyecto de Estatuto en su Título Primero, para comprender que se inspira en un modelo que no es compatible, mejor dicho, que contradice valores muy definitorios de nuestra historia y de nuestra cultura.
No aparecen por ejemplo palabras como matrimonio, paternidad, maternidad o derecho a la vida. Ni se reconoce el valor único e insubstituible de la familia fundada en el matrimonio. A mi entender, no puede ser buena una ley que no fomenta instituciones socialmente tan valiosas.
No estoy pues de acuerdo en que el Estatuto propuesto vaya a redundar en un gran bien para Cataluña, salvo que queramos acreditar el manido estereotipo según el cual a los catalanes sólo nos interesa "la pela". Y me indigna pensar que la inmensa mayoría votará sin conciencia clara de lo que se pretende hacer "colar" por la puerta trasera.
Con todas sus limitaciones, el Estatuto actual, ha servido, y puede todavía servir, a la cohesión y a la paz social, condición del verdadero progreso. El propuesto en cambio en el Título Primero del actual proyecto, no puede ser el de TODOS los catalanes, sólo ha causado ya división y conflictos, y causará más en caso de ser aprobado. Es verdad que tendríamos más autonomía y quizás seríamos más ricos… pero, ¿es este el principal objetivo de la más importante de nuestras leyes?
 
Pienso que no, y por ello, sin militar en ninguno de los partidos que propugnan el NO, y por otros motivos de previos a todo lo demás, mi voto será un NO al Título Primero, un NO a este proyecto de Estatuto.
Respeto las otras posiciones pero espero que sea también negativo el voto de muchísimos catalanes, en nombre de una cierta idea de Cataluña que aman y que no ven reflejada en este proyecto de Estatuto. Pienso que ni su contenido ni, sobre todo, el vergonzoso engaño de dejar en la oscuridad las cuestiones tratadas en el Título Primero, merecen otra cosa.
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