Estrasburgo: el crucifijo en las aulas no es “una violación de los derechos de los padres” ni de la libertad de consciencia

La presencia de los crucifijos en las aulas no constituye “una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según …

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La presencia de los crucifijos en las aulas no constituye “una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones” y de “la libertad de religión de los alumnos” ya que “no subsisten elementos que puedan probar que el crucifijo influye eventualmente en los alumnos”.

Estas afirmaciones son parte de la sentencia dictada por el Tribunal de Estrasburgo o Corte Europea de los Derechos Humanos este viernes, 18 de marzo, y que ha sido aprobada con 15 votos a favor y 2 en contra.

La sentencia de la Corte Europea ha sido acogida “con satisfacción” por el Vaticano, según declaraba, tras conocer el fallo, el portavoz de la Santa Sede, Federico Lombardi.

“Ante todo, un símbolo religioso”

La sentencia dictada en Estrasburgo responde al recurso presentado por el Gobierno italiano contra el fallo precedente del mismo Tribunal por el llamado ‘caso Lautsi’, que declaró en el año 2009 que la presencia de los crucifijos en las escuelas públicas era “una violación de los derechos de los padres” y de la libertad religiosa de los alumnos.

El Tribunal respondió así al recurso presentado por Soile Lautsi, una ciudadana italiana de origen finlandés que había pedido a la escuela pública en la que estudiaban sus hijos que quitara los crucifijos de las clases. El Gobierno italiano recurrió la sentencia ante la Gran Sala de la Corte de Derechos Humanos Europea porque consideraba que “eliminaba un símbolo de la tradición” italiana.

Según adelantó el diario La Stampa el pasado miércoles, el Ejecutivo italiano asegura en su defensa que el crucifijo tiene “una función simbólica altamente educativa” y “no es sólo un objeto de culto” sino “un símbolo que exprime el elevado fundamento de los valores civiles”.

El Tribunal Europeo subraya que el crucifijo “es ante todo un símbolo religioso” y que el Estado debe “garantizar el derecho de los padres a la educación y a los hijos conforme a sus propias convicciones religiosas y filosóficas”, aunque recuerda que “la presencia de los crucifijos no está asociada a una enseñanza sobre cristianismo” y subraya que “no hay nada que indique” que las autoridades italianas son “intolerantes con los estudiantes de otras religiones o no creyentes”.

Además, el Tribunal Europeo sostiene que los demandantes no han presentado pruebas de que la presencia del crucifijo “haya promovido una tendencia hacia el proselitismo” del cristianismo.

Una sentencia que “hará historia”

Por su parte, el padre Federico Lombardi declaró que la sentencia de la Corte Europea hará historia” y ha destacado que el Tribunal Europeo reconoce “en un nivel jurídico internacional e imperativo” que la cultura de los derechos del hombre no puede ser “contraria a los fundamentos religiosos de la civilización europea a la que el cristianismo ha dado una contribución esencial”.

Asimismo, el Vaticano añadió que “según el principio de subsidiariedad” es necesario que la Unión Europea “garantice en cada país un margen de apreciación respecto al valor de los símbolos religiosos en la propia historia cultural y en la identidad nacional” así como “el lugar de la exposición” de los símbolos religiosos.

Lombardi subrayó que, en caso contrario y en nombre de la libertad religiosa, “se tendería paradójicamente a limitar e incluso a negar la libertad religiosa” de forma que “excluiría del espacio público cada expresión religiosa” y “violaría la libertad misma”.

De hecho, recordó que la sentencia de la Corte reconoce que la exposición del crucifijo “no es un adoctrinamiento, sino la expresión de la identidad cultural y religiosa de los países de tradición cristiana”.

La sentencia “contribuye eficazmente a restablecer la confianza en el Tribunal Europeo de gran parte de los europeos que están convencidos y son conscientes del papel determinante de los valores cristianos en su propia historia y en la construcción unitaria europea, en su cultura de derecho y de libertad”, agregó el portavoz del Vaticano.

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