Estrasburgo volverá a debatir la retirada de los crucifijos en las aulas

El ministro italiano de Exteriores, Franco Frattini, expresó ayer su “satisfacción” por la decisión del Tribunal Euro…

El ministro italiano de Exteriores, Franco Frattini, expresó ayer su “satisfacción” por la decisión del Tribunal Europeo de Derechos Humanos de acoger la petición de Italia de reenviar a la Gran Sala la sentencia que considera la presencia del crucifijo en las aulas contraria al Convenio Europeo de Derechos Humanos. Tal y como reproduce Infocatólica, Fratini ha afirmado ante la prensa: “Con satisfacción constato que han sido acogidos los numerosos y articulados motivos de apelación que presentó Italia ante ese tribunal”.

El pasado 29 de enero el Gobierno de Silvio Berlusconi presentó ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos una demanda en la que solicitaba que la sentencia del llamado caso “Lautsi”. Según informa EFE, el presidente de la República, consideró que la presencia de crucifijos en las aulas es contraria al Convenio Europeo de Derechos Humanos, fuese reenviada a la Gran Sala, para ser debatida de nuevo. Según fuentes del ministerio italiano de Exteriores, el nuevo debate se celebrará en los próximos meses.
Una sentencia polémica
El Tribunal Europeo de Derechos Humanos declaró el pasado 3 de noviembre que la presencia de crucifijos en las aulas de los colegios constituyen “una violación de los derechos de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones” y de “la libertad de religión de los alumnos”. El proceso se inició tras el recurso presentado por Soile Lautsi, una italiana de origen finlandés que el año 2002 pidió que se retiraran los crucifijos del instituto estatal italiano Vittorino da Feltre en el que estudiaban sus dos hijos.
En aquella ocasión la escuela se negó por considerar que el crucifijo forma parte del patrimonio cultural italiano, argumento que fue consensuado posteriormente en tribunales italianos.
Posteriormente, el Tribunal de Estrasburgo le dio la razón y declaró la exposición de crucifijos en las aulas de las escuelas públicas “una violación de los derechos fundamentales”. Lautsi apeló a este Tribunal después de numerosos intentos fallidos ante los tribunales italianos. Ahora, el Gobierno italiano tuvo que pagarle 5.000 euros “por los daños morales sufridos”. La sentencia constituyó la primera que este tribunal dependiente del Consejo de Europa emite en materia de símbolos religiosos en las aulas.
La ministra de Educación, Mariastella Gelmini, mostró entonces públicamente su rechazo a la decisión del Tribunal y señaló que “nadie, aún menos un tribunal europeo impregnado de ideología, logrará arrancarnos nuestra identidad”. La ministra que repudió el fallo consideró que “la presencia de crucifijos en las aulas no significa una adhesión al catolicismo, sino que representan nuestra tradición”.
La interpretación de la sentencia del Tribunal de Estrasburgo
El 14 de noviembre de 2008 el Juzgado de lo Contencioso-a.dministrativo número 2 de Valladolid dictó sentencia a favor de la Asociación Cultural Escuela Laica de Valladolid que pedía la retirada de los símbolos religiosos del Colegio Público Macías Picabea. Posteriormente, el Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Castilla y León reaplicó la sentencia de Estrasburgo afirmando que “la formulación de la solicitud de la retirada de los símbolos religiosos no puede entenderse que suponga una infracción del derecho de libertad ideológica y religiosa reconocido en el artículo 16.2 de la Constitución Española”.
“Otro tanto ha manifestado nuestro Tribunal Europeo de Derechos humanos cuando enjuicia la coherencia de las convicciones como para estar en conflicto con los símbolos religiosos […], y en el presente caso, no se albergan dudas acerca la seriedad del conflicto con el hecho religioso padecido por los padres de los alumnos que presentaron la solicitud”, analizaba el texto.
El texto del TSJ sentenció que “como conclusión” en aquellas aulas y para el curso escolar concreto “en el que medie una petición de retirada de cualquier símbolo religioso o ideológico, petición materializada por los padres del alumno y la cual revista las más mínimas garantías de seriedad, deberá procederse a su retirada inmediata”. Otro tanto, según la sentencia, debería realizarse “en los espacios comunes del centro educativo público. En aquellas aulas en las que cursen alumnos cuyos progenitores no hayan manifestado su contrariedad a la persistencia o colocación de aquellos símbolos, no se entiende que existe conflicto alguno y por lo tanto será procedente su mantenimiento o existencia”.
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