El estremecedor relato de una madre de alquiler: 35.000 euros y casi pierde la vida

La estadounidense Kelly Martínez fue madre subrogada para tres parejas, a las que dio cinco bebés a cambio de dinero, la última pareja fue española y estuvo a punto de morir por una preeclampsia, que le ha dejado secuelas

La estadounidense Kelly Martínez, de 32 años, asegura que “no recomendaría a nadie prestar su cuerpo para gestar hijos para otros”. Ella lo ha hecho en tres ocasiones, en las que ha dado a luz cinco bebés (con dos partos gemelares). En el último, “contratado” por una pareja de españoles, casi pierde la vida. Tuvo una preeclampsia que le ha dejado secuelas serias. Le han diagnosticado estrés postraumático, en gran parte por la angustia que sufrió al temer que la pareja española se echara atrás y rechazara a los dos bebés: “Habían pagado más para tener un niño y una niña, pero di a luz dos niños. Ellos no querían y estaban muy enfadados”. Tan decepcionada estaba esa pareja, asegura, que dejaron a deber la última parte de lo pactado, 9.000 dólares.

¿Por qué Martínez, con tres hijos biológicos, se ofreció a tener hijos para otros? Ella asegura que creía que con su acción ayudaba a otras personas que no podían tener bebés… Y también por dinero. Según explicó, 35.000 dólares para ella, 18.000 para agencia de maternidad subrogada y “miles de dólares” para los médicos que intervinieron.

El proceso que vivió

Esta joven de origen panameño entró en contacto con una agencia norteamericana para ofrecerse como “madre de alquiler”. Apenas había superado los veinte años y dio a luz dos bebés para una pareja francesa, con la que mantuvo estrecho contacto durante ocho años. Durante ese tiempo se sintió muy satisfecha por haberlos hecho felices. Aunque el contacto se rompió de pronto cuando ella se negó a firmar la adopción en el consulado. Francia no permite la maternidad subrogada y hubo problemas burocráticos sobre la filiación de los niños. “Al final, sólo les interesaba yo para que firmara”, lamenta.

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La segunda vez dio a luz un bebé para una pareja de Iowa (EE.UU.) y sigue manteniendo el contacto con el niño. La tercera vez fue para la pareja española. “Ni siquiera los conocí por Skype, porque siempre estaban ocupados. Y se enfadaron mucho porque estaba embarazada de dos niños. El parto debía ser en marzo, pero a consecuencia de la preeclampsia hubo que adelantarlo a diciembre. ¡Fue horroroso! ¡Estaban tan enfadados que tardaron horas en ver a los niños!”.

Martínez se encuentra en Madrid junto a los miembros de la plataforma Stop Surrogacy Now, organización internacional, nacida en Estados Unidos, integrada por movimientos de distintas creencias y ámbitos, especialmente por grupos feministas y LGTBI, que luchan para frenar la “extensión” de los vientres de alquiler. “No se engañen. Esto es sencillamente comercio con el cuerpo de la mujer, sobre todo de las más vulnerables”, señalan al unísono Jennifer Lahl, presidenta del centro de Bioética y Cultura de Estados Unidos; la periodista Julie Bindel, presidenta de Justice for Women; Pierrette Pep, miembro del European Women’s Looby de Francia, y el activista LGTB Gary Powell.

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