Europa será marginal económicamente, lo dice Gordon Brown

Todas las miradas están puestas en Bruselas, donde los líderes europeos, con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la cancill…

Todas las miradas están puestas en Bruselas, donde los líderes europeos, con el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y la canciller alemana, Angela Merkel, a la cabeza, tienen que intentar encontrar este jueves, 21 de julio, una postura común sobre el rescate de Grecia.

Pero, la crisis de Grecia no es sino el reflejo de una crisis que en realidad afecta a toda Europa. Y la salida de esa gran crisis paneuropea, que tiene tres componentes básicos, es decir “el déficit, los pasivos bancarios y el escaso crecimiento”, sólo se puede encontrar si el Viejo Continente los ataca conjuntamente. Si no es así, Europa será marginal económicamente.

Así lo afirma el ex primer ministro británico Gordon Brown (2007-2010), quien en un artículo de opinión, “¿Por qué se durmió Europa?”, publicado el pasado 13 de junio en el diario El País, asegura que “si no surge pronto un plan de reconstrucción, se responsabilizará a los dirigentes europeos del ‘declive de Occidente’”.

“La gente preguntará por qué Europa se durmió mientras un sistema bancario subcapitalizado luchaba para mantenerse a flote, el desempleo seguía en unos niveles inaceptables y el crecimiento y la competitividad del continente se derrumbaban”, dice Brown.

“Emergencia paneuropea”

El ex primer ministro británico opina que esos “tres problemas esenciales, enlazados entre sí, y que afectan estructuralmente a todos los rincones del continente”, suponen en realidad “una emergencia paneuropea”.

En su artículo, Brown argumenta que uno de esos tres problemas, el del bajo crecimiento, “amenaza con condenar a todo el continente a 10 años de un desempleo muy elevado”, y que “la reducción del déficit y la estabilización bancaria que necesitamos no pueden afianzarse sin unas economías que generen comercio, empleo y crecimiento”.

Asegura al mismo tiempo que el descenso de crecimiento europeo en el contexto internacional “no es un descenso agudo sino crónico, que es más grave y al que es mucho más difícil dar la vuelta”.

Y es que actualmente “el desempleo en Europa está alrededor del 10%, con un paro juvenil superior al 20% y hasta del 40% en España. Y es imposible que disminuya pronto”, agrega.

En caída libre

La tasa de crecimiento en Europa “es casi la mitad de la de Estados Unidos y un cuarto de las de China e India. Antiguamente, Europa representaba la mitad de la producción mundial. En 1980, había pasado a ser la cuarta parte. En la actualidad es menos de una quinta parte: el 19%”, dice en su artículo.

Brown añade que “pronto será poco más de la décima parte -el 11% en 2030- y luego caerá al 7%. En 2050 -dentro de menos de 40 años-, es posible que la economía europea sea menor que la de Latinoamérica. Si el crecimiento europeo sigue así de retrasado respecto al de sus competidores, a mitad de siglo su economía podría tener la misma dimensión que la de África”, sentencia.

Además, el ex primer ministro británico advierte de que “lo malo es que Europa está la mitad de preparada que Estados Unidos para impulsar el crecimiento a base de exportaciones. A pesar del éxito de Alemania en China, solo el 8% de nuestras exportaciones (frente al 15% estadounidense) va destinado a las economías de mercado que más están creciendo, lo que ahora se denomina generadores de crecimiento, que serán responsables de la mayor parte del crecimiento futuro”.

Una estrategia conjunta

Así las cosas, centrar los esfuerzos en combatir cualquiera de los tres componentes de la crisis, el problema bancario, el de los déficits y el de la debilidad del crecimiento, de forma aislada, sin tener en cuenta a los otros dos al mismo tiempo, está condenado al fracaso.

“Las políticas que se centran en una sola de ellas son mucho menos eficaces que una estrategia global que intente resolver las tres de forma simultánea”, dice Brown.

El que fuera primer ministro del Reino Unido señala que “ahora debemos dejar las reacciones motivadas por el pánico y emprender una labor de reconstrucción a largo plazo”.

En caso contrario, advierte, “nos enfrentaremos a una década perdida de altísimo desempleo con malestar social, sentimiento anti-inmigrantes y movimientos secesionistas”.

Brown concluye su artículo apuntando que “los libros de historia sobre el ‘declive de Occidente’ no son inevitables. Pero una reconstrucción que ataque el déficit, los pasivos bancarios y el escaso crecimiento al mismo tiempo es lo único que permitirá eludir la garra de un proteccionismo que nos aislaría y nos adormecería, con los consiguientes años baldíos pero evitables de desempleo y vidas desperdiciadas”.

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