Eurovegas, ¡en plena crisis! ¿Se han vuelto locos?

En España, con el 25% de parados, se van a establecer medidas legales para fomentar el juego, es decir se van a adoptar facilidades para que Ad…

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En España, con el 25% de parados, se van a establecer medidas legales para fomentar el juego, es decir se van a adoptar facilidades para que Adelson, el propietario de la gran iniciativa de Eurovegas, pueda instalarse en Madrid o en Barcelona.

Todos los estudios, en todos los lugares, señalan que las poblaciones más afectadas por el juego son aquellas que viven en estrechez económica, con menores ingresos y que sufren problemas. El juego castiga a los más débiles y fomentarlo en España, con este contingente de personas en situación precaria y con otros muchos que temen por su futuro, es un error brutal, porque se van a disparar las ludopatías y acentuar la crisis económica de miles y miles de ciudadanos. Es lo mismo que invitar a una ginebra a un alcohólico anónimo.

Las medidas de fomento que se piensan adoptar claman al cielo. Una de ellas es que se modificará la legislación actual sobre el tabaco para que existan zonas de fumadores. Naturalmente, como esto no es posible solo para Eurovegas, la medida se generalizará al conjunto de casinos españoles que, además, se encuentran en crisis. Este sector se verá beneficiado, de manera que los fumadores tendrán un aliciente para ir al casino, pero esto obviamente será en perjuicio de la hostelería y la restauración normal, que continuarán con las medidas restrictivas vigentes.

Hasta ahora, en España existe una determinada concepción del juego, en buena parte basada en un consenso europeo, que ahora quedará literalmente liquidada. Esta filosofía se basa en el hecho de considerar el juego como un mal menor que debe generar importantes beneficios a la comunidad, a base de impuestos extraordinariamente elevados. La proporción de lo que se queda el propietario del casino es una pequeña parte de lo que ingresa. Esto se va a ver sustancialmente alterado. Por una parte, la tasa del juego se modificará para beneficiar a las empresas. También se alterará el Impuesto de Bienes Inmuebles, lo que afectará a la recaudación de las Comunidades Autónomas y de los municipios. Y hace falta leer en qué medida afectará también al Gobierno central.

La contradicción está a la vista. En un momento en que las finanzas públicas están tan mal, que existe una crisis recaudatoria, que se recorta en Sanidad y Educación, resulta que se va a producir un autorecorte de los ingresos. Porque no se trata solo de lo que Adelson pueda generar en un futuro, sino que ya ahora mismo, como la medida debe extenderse al conjunto del sector, éste pasará a pagar muchísimo menos de lo que viene haciendo. ¿Qué extraño negocio es éste para la comunidad? Una vez más, es imperativo que antes de tomar una decisión se haga un análisis de coste-beneficio real, porque esta disminución de ingresos, no sobre las actividades futuras de Adelson, sino sobre las actividades que ya están funcionando, es un coste que debe ser contabilizado.

Además, el proyecto de Eurovegas comporta, y es cierto en buena medida, que se celebren numerosos congresos. Cuando se plantea este punto se hace como un elogio del proyecto en el sentido de decir “no todo es juego”, pero se olvida otra vertiente. Mientras que el número de congresos nuevos que se puedan atraer por estricta razón de Eurovegas es desconocido e incierto, sobre todo en una Europa en crisis, lo que es mucho más exacto es considerar que congresos que igualmente vendrían a nuestro país y que se dirigirían a Barcelona o Madrid, en lugar de localizarse en la ciudad, en el área que cada una de estas grandes capitales tiene reservada para este tipo de actividades, se desplazará y se concentrará en Eurovegas. Allí encontrarán los participantes, además de juego, prostitución a la puerta del hotel y alcohol a buen precio. En otras palabras, se va a producir una depredación de actividades que ahora se realizaban en el tejido urbano en beneficio de esta ‘zona franca’, y esto va a ser un perjuicio real para ambas ciudades.

La gente que va a los casinos no se mueve prácticamente de los mismos. El proyecto no va a beneficiar a la actividad turística del entorno, al contrario, como en el caso apuntado la va a perjudicar. Y aquí la pregunta es obligada: ¿Cuál es el criterio que tienen la alcaldesa de Madrid y el alcalde de Barcelona sobre esta cuestión, en la que aparecen singularmente callados? Como en el caso de Bankia, los partidos parecen ponerse fácilmente de acuerdo cuando se trata de una cuestión de dinero. Lamentable.

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