Eutanasia y objeción de conciencia en Europa

Los padres de Vincent Lambert, que quedó tetrapléjico tras un accidente, Pierre y Viviane Lambert, emprendieron una batalla legal para salvar la vida de su hijo

Vincent Lambert quedó tetrapléjico tras un accidente Vincent Lambert quedó tetrapléjico tras un accidente

Las agencias de noticias nos informaron recientemente de que el tribunal de Châlons-en-Champagne de Francia autorizó a mantener con vida a Vincent Lambert, el accidentado en 2008 que quedó tetrapléjico. Esta decisión se comunicó luego de que el Consejo de Estado y Justicia de Francia rechazaran el pedido de François Lambert, sobrino del paciente, para que se suspendiera el tratamiento que mantiene alimentado e hidratado a Vincent.

El pasado 5 de junio la Corte Europea de Derechos Humanos de Estrasburgo se había pronunciado a favor de la eutanasia de Lambert, que está internado hace 8 años en el hospital de Reims luego de sufrir un accidente de moto. Sin embargo, en julio la Dra. Daniela Simón, jefa de los médicos que llevan el caso, no acató la decisión de la CEDH porque “no se cumplían las condiciones de serenidad y seguridad”.

La agencia ACI da cuenta de la historia del juicio en estos términos:

Desde el año 2013, Rachel, esposa de Vincent, ha solicitado la eutanasia para su marido. Esta petición fue apoyada por el Dr. Kariger, que en ese entonces era el jefe de ese caso, y que consideraba inútil la vida del paciente. Junto a Rachel, Francois y seis de los ocho hermanos, llevaron este pedido a los tribunales franceses. Sin embargo, sus tentativas fueron rechazadas en mayo del 2013 y en enero de 2014.

Los padres de Vincent, Pierre y Viviane Lambert, emprendieron una batalla legal para salvar la vida de su hijo. En junio presentaron una demanda a la Corte Europea de Derechos Humanos, la cual se pronunció a favor de aplicarle la eutanasia al paciente. Sin embargo, esto no fue acatado por la nueva jefa del equipo médico, la Dra. Simón. Además, aceptó que se iniciara un nuevo proceso al paciente.

Marta Albert, profesora de filosofía del derecho y miembro del observatorio de ética de la Universidad Católica de Valencia (España), explicó en un artículo que, con respecto a la decisión de la Dra. Simón, “no es posible obligar jurídicamente a un médico a obrar en contra de su criterio profesional, imponiéndole el de otro médico”.

La catedrática afirmó que la Dra. Simon “sí tiene un derecho a hacer valer su independencia profesional y moral frente a cualquier pretensión de convertirle en el mero ejecutor de las decisiones de un colega”.

Se trata de una decisión histórica, de parte de una autoridad de un Estado parte de la Unión Europea, en sentido contrario a la adoptada por el Tribunal de Derechos Humanos de la Unión, que fue anterior, y que amparaba la petición del sobrino del accidentado, que impetraba la eutanasia de su tío. La decisión francesa fue precedida de una valiente desobediencia de la médica tratante a cumplir con lo ordenado por el tribunal de la Unión, basada en la objeción de conciencia.

La objeción de conciencia es un derecho humano reconocido por la gran mayoría de los Derechos Nacionales, que le ampara a un médico por ejemplo a no practicar actos que sean contrarios a su ética o convicción profesional, sustentadas en el juramento hipocrático, para así no practicar abortos o provocar la muerte mediante la eutanasia.

La misma se utiliza habitualmente para resistir imperativos legales u órdenes superiores al profesional tratante, pero en este caso se esgrimió con éxito ante un fallo, del Tribunal de Derechos Humanos de la Unión Europea, viniendo luego en auxilio de esa valiente decisión de la médica tratante que se negó a practicar la eutanasia, las decisiones de las autoridades francesas en el mismo sentido, contrarias a las que en 2013 y 2014 habían amparado practicar la eutanasia, en este caso a solicitud de la esposa de Vincent.

Un triunfo de la “cultura de la vida” y una derrota de la “cultura del descarte” podría ser el lema de esta historia. Y asimismo, constituye una batalla en la que la conciencia de la médica debió de hacer frente no sólo a una sentencia, sino a una sentencia y nada menos que de un tribunal internacional.

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