Un factor determinante del cambio climático del que no se habla: el turismo masivo

Se propone reducir la circulación de vehículos en las grandes ciudades, pero nada se dice sobre el desplazamiento aéreo masivo de turistas. Un solo avión entre Barcelona y Madrid emite el CO2 equivalente al de 130 coches

El tren es el más respetuoso con el medio ambiente; el avión, el que más contamina con el dióxido de carbono que emite a la atmósfera El tren es el más respetuoso con el medio ambiente; el avión, el que más contamina con el dióxido de carbono que emite a la atmósfera

Cuando se habla de cambio climático y de las emisiones de CO2 a la atmósfera, una de las primeras imágenes que se nos viene a la mente es la de millones de coches circulando por las grandes ciudades y emitiendo a través de sus tubos de escape cantidades ingentes de dióxido de carbono.

Para intentar paliar este problema de contaminación ambiental, en algunas de esas ciudades se está restringiendo o se propone limitar la circulación de los vehículos más contaminantes.

Sin embargo, un factor determinante del cambio climático del que no se habla es el turismo masivo, y este se desplaza preferentemente a lo largo y ancho de este mundo en avión, sobre todo desde la proliferación de las aerolíneas low cost. Y en este caso nadie se plantea hasta ahora adoptar medidas que minimicen la constante emisión de CO2 a la atmósfera.

Para hacernos una idea de hasta qué punto son mucho más contaminantes los desplazamientos en avión que los que se puedan realizar en cualquier otro medio de transporte, cabe resaltar que un solo avión entre Barcelona y Madrid emite el CO2 equivalente al de 130 coches.

Esta afirmación se desprende de los datos publicados por TRACCS (2013) y el indicador TERM 027, y los resultados son aún más llamativos cuando se hace la comparativa entre los desplazamientos aéreos y los que se hacen en autobús o en tren.

Una persona que viaja en coche genera más de cuatro veces de emisiones dióxido de carbono que la que viaja en tren

Una persona que viaja en coche genera más de cuatro veces de emisiones dióxido de carbono que la que viaja en tren

El tren, el que menos contamina…

En esa comparativa sobre el movimiento de pasajeros en los diferentes tipos de transporte, el tren es el más respetuoso con el medio ambiente, mientras el avión es el que más contamina con el dióxido de carbono que emite a la atmósfera, como se puede observar en el siguiente gráfico, reproducido a partir de una información publicada en el diario El País el pasado 15 septiembre, con datos de los indicadores citados.

El dióxido de carbono que generan los diferentes medios de transporte

El dióxido de carbono que generan los diferentes medios de transporte

En el gráfico se puede ver que los aviones, con una media de 88 pasajeros, emiten 285 gramos de CO2 por pasajero y kilómetro; en tanto que los coches, con 1,5 pasajeros, lanzan a la atmósfera 104 gramos por pasajero; los autobuses, con 12,7 viajeros de media, 68 gramos; y el tren, con 156 pasajeros de media, es el menos contaminante de largo con solo 14 gramos de CO2 por pasajero y kilómetro.

En el documento original también se muestran los datos de las motocicletas, con una media de 1,2 pasajeros y una contaminación de 72 gramos de CO2 por pasajero y kilómetro.

“Una persona que viaja entre Madrid y Barcelona en coche genera de media unas emisiones de 65 kilogramos de dióxido de carbono, más de 4 veces de las que generaría en tren. Si lo hace en avión, multiplicaría por 7 las emisiones del tren. En términos de emisiones, excluyendo la bicicleta, es el medio de transporte menos contaminante por viajero y kilómetro transportado”, destacaba en la información de El País Fernando de la Fuente, gerente de Energía, Procesos y Calidad de Renfe.

En ese sentido, si nos ceñimos a las cifras del gráfico, los 659 kilómetros que separan por ferrocarril a Barcelona y Madrid, con 156 viajeros de media y 14 gramos de CO2 por pasajero y kilómetro, supondrían un total por persona de 9.226 gramos.

En el caso de los autobuses, con 12,7 pasajeros de media, los 624 kilómetros por carretera equivaldrían a 42.431 gramos totales por persona; mientras los coches y sus 1,5 pasajeros de media, con el mismo recorrido, sumarían un total de contaminación de 64.896 gramos por persona.

Es un factor determinante del cambio climático del que no se habla, el transporte masivo de turistas en avión

Es un factor determinante del cambio climático del que no se habla, el transporte masivo de turistas en avión

…el avión, el más contaminante

Si aplicamos los cálculos al viaje en avión entre las dos ciudades, con una media de 88 pasajeros por avión y 285 gramos de CO2 por pasajero y kilómetro, el total de gramos contaminantes por viajero es de 143.925. Solo hay que imaginarse lo que supone esa contaminación teniendo en cuenta el puente aéreo entre Barcelona y Madrid. Y no digamos en los viajes transoceánicos o intercontinentales.

Ante esta realidad, ¿no sería motivo de reflexión el plantear una tasa sobre el impacto medioambiental de las emisiones de CO2?

El propio De la Fuente expone las ventajas de utilizar el tren frente al avión como medio de transporte más respetuoso con el medio ambiente cuando recuerda que, desde la llegada de la Alta Velocidad a España en 1992, sus 357 millones de usuarios han ahorrado a la sociedad 4.286 millones de euros (hasta el fin de 2016), una estimación que incluye el impacto económico sobre el cambio climático, la contaminación y la tasa de accidentes.

Tan solo en lo referente al cambio climático y de emisiones a la atmósfera, de no haber existido el tren en España, la suma de los trayectos de esos viajeros en otros medios habría generado 12,9 millones de toneladas más de CO2, uno de los mayores responsables del efecto invernadero.

Este ahorro en emisiones es posible porque “casi el 90% de la actividad, en términos de toneladas-km brutas realizadas, se desarrolla con tracción eléctrica, libre de carbono en la proporción que facilita el mix eléctrico nacional”, añade este responsable de Renfe.

Cabe recordar que, según los estudios de diversas organizaciones, el transporte es el responsable de entre un 23 y un 25% de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) debidos al uso de combustibles, a lo que hay que añadir que las previsiones para el futuro hablan de que los movimientos de personas y mercancías se duplicarán en el año 2050.

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