Festival de cine de Venecia: Oro para el aborto, plata para la eutanasia

Vera Drake trata de la historia de una matrona que realizaba abortos clandestinos en Londres en los años 50. Ha recibido el León de Oro al mejor filme…

Vera Drake trata de la historia de una matrona que realizaba abortos clandestinos en Londres en los años 50. Ha recibido el León de Oro al mejor filme y su intérprete principal, Imelda Staunton, el premio a la mejor actriz. El sábado 11 de septiembre, en la ceremonia de entrega, el director Mike Leigh se pronunció a favor de que “la mujer tenga la libertad de decidir si quiere o no tener un hijo en cualquier rincón del planeta”.


Alejandro Amenábar se ha llevado el Gran Premio del Jurado León de Plata por Mar Adentro, y Javier Bardem, su protagonista, se lleva la Copa Volpi al mejor actor. Ambos de han prodigado en la prensa española en la última semana en una intensa promoción de la película pro-eutanasia, incluyendo su pre-estreno al que acudió la mitad del gobierno español.


Vera Drake, una abortista “buena”


Imelda Staunton interpreta con sensibilidad y buenas artes a Vera Drake, una mujer de condición humilde que “ayuda” a las mujeres pobres del Londres de los años 50 realizándoles abortos gratuitos y clandestinos.


El enfoque de la película no parece adecuado para ayudar a las mujeres a estar bien informadas, según la Asociación de Víctimas del Aborto. Su presidenta, Carmina García-Valdés, señala que “al presentar en este filme a Vera Drake como una persona buena, madre gentil y vecina solidaria, se puede transmitir la falsa información de que el aborto es algo bueno para la mujer, cuando se hoy sabemos que tiene graves secuelas físicas y psicológicas, que pueden incluir perforaciones uterinas, pérdidas del siguiente hijo, alteraciones del deseo sexual, esterilidad y alteraciones psiquiátricas”.


Discapacitado sin premio


El joven actor Andrea Rossi, un adolescente discapacitado que había conquistado el corazón de la Mostra con su simpatía y humanidad, a quien la prensa italiana daba por seguro un premio importante por La chiavi di casa, de Gianni Amelio, se quedó fuera del palmarés. Se trata de un drama familiar que la crítica ha considerado “sentimental”.


En cambio, una vez más triunfó el japonés Hayao Miyazaki y su productora de animación, los veteranos Estudios Ghibli, que se llevaron el premio Osella por Hauru no ugoku shiro (El castillo móvil de Howl), un anime de magia y fantasía en la línea de sus éxitos La Princesa Mononoke y El Viaje de Chihiro. A la fórmula preferida de Miyazaki (aventuras maravillosas de niña especial en mundo mágico) se le suma el hecho de estar basado en una novela fantástica de la británica Diana Wynne Jones. Cabe esperar que a partir de su estreno el 20 de noviembre en Japón el éxito de esta película muestre una vez más la sed que hay por disfrutar de un buen cine familiar y aventuras de fantasía.

Otro triunfador asiático es el director coreano Kim Ki Duk, con el León de Plata al Mejor Director por Binjip, una historia de gran sensibilidad contenida, en la que sus dos protagonistas se dedican a introducirse en casas ajenas para vivir por unas horas sus vidas prestadas. Kim Ki Duk está actualmente en las pantallas españolas con su película Primavera, verano, otoño, invierno… y primavera.

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