El fiasco de la maternidad subrogada: “no tengo embriones ni hijos y encima les debo dinero”

Dos parejas gays demandan a Subrogalia, que creaba embriones en una clínica de Barcelona sin autorización y les ofrecía packs “low cost” y “premium”, que oscilan entre los 59.000 y 73.000 euros. Es la cosificación de la vida de la vida humana

No nacidos con código de barras en vientre de alquiler, un negocio redondo No nacidos con código de barras en vientre de alquiler, un negocio redondo

“Bienvenido al maravilloso proceso de la gestación subrogada. Convierta en realidad su ilusión de ser padres de la mano del primer gabinete especializado en gestación subrogada”. Con estas palabras se anuncia la compañía Subrogalia en su web.

Sin embargo, el proceso para tener un hijo a través de un vientre de alquiler, en muchas ocasiones ni es maravilloso ni está lleno de ilusión. Es el caso de dos parejas de homosexuales españolas que han demandado a la compañía al sentirse estafados en su intento de ser padres mediante esta técnica, prohibida en España.

He hipotecado mi vida por un hijo que no tengo, […] no tengo embriones ni hijos y encima les debo dinero”, denuncia uno de los demandantes. Y es que la gestación subrogada es un gran negocio… y la cosificación de la vida humana.

Imágenes idílicas para una actividad polémica. Lo que ofrece Subrogalia no siempre se corresponde con la realidad

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Comerciando con la vida sin autorización

Subrogalia ofrece sus servicios en paquetes “low cost” y “premium”, que en el caso de las dos parejas demandantes oscilaban entre los 59.300 y los 73.000 euros (en Estados Unidos puede llegar hasta los 120.000).

La compañía asegura que sólo se dedica a asesorar sobre los trámites necesarios para llevar a cabo un proceso de subrogación en varios países del extranjero.

Hasta hace pocas semanas, Subrogalia aseguraba en su página web que era la propietaria del Instituto IEGRA Tres Torres, ubicado desde junio de 2014 en una planta de una conocida clínica de reproducción asistida de Barcelona.

El despacho de abogados ofrecía a sus clientes la posibilidad de iniciar el proceso de gestación subrogada en este centro con la creación de embriones humanos que luego serían enviados al extranjero para implantarlos en el útero de una mujer.

Sin embargo, la Generalitat de Catalunya ha confirmado que el Instituto IEGRA Tres Torres no posee la autorización sanitaria correspondiente para operar, y les ha abierto un expediente informativo, lo que no implica que la investigación acabe en sanción, según informaba La Vanguardia este miércoles, 18 de mayo.

Por su parte, la compañía sostiene en su defensa que la Clínica Tres Torres donde estaba afincado el Instituto IEGRA sí que tiene el permiso administrativo necesario. En cualquier caso, asegura que han llegado a un acuerdo económico con la actual dirección del centro para acabar con su relación empresarial, por lo que Subrogalia deberá mudarse a otro espacio si quiere continuar con esta línea de negocio. “Estamos en proceso de adquirir otras clínicas”, ha asegurado el presidente de la compañía, Dídac Sánchez.

Precisamente, las dos parejas demandantes han explicado que el hecho de que el bufete de abogados publicitara su relación con esta conocida clínica de la ciudad fue uno de los motivos principales que les decantó a contratar sus servicios. El otro, sus tarifas. “Hablamos con más agencias, pero el precio no era tan cerrado como el que ofrecía Subrogalia”, comenta uno de los clientes.

Las dos parejas que han demandado a Subrogalia consultando la web de la empresa

Las dos parejas que han demandado a Subrogalia consultando la web de la empresa

“Una vez firmado el contrato llegaron los problemas”

Uno de los componentes de la primera pareja demandante, un vecino del Maresme, en Cataluña, que prefiere preservar su identidad, denuncia los supuestos incumplimientos del despacho de abogados que contrataron para que les guiara en los trámites de gestar un hijo mediante un vientre de alquiler en México, y reclama que la empresa les devuelva 102.428 euros en total.

Nos lo vendieron todo muy bonito y muy fácil, pero una vez firmado el contrato llegaron los problemas”, explica.

“Al principio nos dijeron que tendríamos que ir una sola vez a México para recoger a nuestro hijo o hijos –en caso de que nacieran mellizos- y que ellos se encargaban absolutamente de todo”, comenta, “y que también podríamos crear embriones a partir del semen de los dos para transferírselo a una mujer, una técnica llamada egg sharing (intercambio de huevos)”. Pero al final la pareja tuvo que viajar a México para firmar el contrato con la mujer gestante y para la creación de embriones se utilizaron los gametos de un solo miembro de la pareja y los óvulos de una donante.

Aquí la empresa atribuye los problemas surgidos con las parejas demandantes a los cambios legales que en los últimos meses se han producido en México, donde en diciembre de 2015 se prohibió iniciar procesos de subrogación a extranjeros.

“Esto significa que los clientes que ya han conseguido el embarazo o bien han suscrito ya el contrato con la gestante podrán continuar sin problema, pero el resto no”, detalla un representante de Subrogalia a La Vanguardia. Estas dos parejas, aclara el presidente de la compañía en un comunicado, “han quedado excluidas del contingente de padres que han podido continuar” por incumplir sus contratos con las madres subrogadas.

Contratos rescindidos

Las dos parejas demandantes suscribieron el acuerdo con las mujeres que tenían que gestar a sus hijos con anterioridad a la promulgación de la nueva norma: en el primer caso a mediados de junio de 2015, y en el segundo, a mediados de septiembre del año pasado, aunque éstos últimos aseguran que nunca llegaron a conocer a la madre en persona.

“Cuando volvimos, nos exigieron 2.000 dólares de gastos de notario, algo que no nos advirtieron antes de viajar a México”, recuerda una de las parejas. “Estuvimos batallando con ellos todo el mes de julio por este asunto –querían que la empresa les enviara la factura del notario para efectuar el pago, siempre según su versión- y, luego, en agosto nos llaman un día y nos dicen que la chica se ha quedado embarazada”, relatan.

Pero la alegría desatada por la noticia del embarazo duró poco: “A los 15 días nos volvieron a llamar para decirnos que había sido un falso positivo”. Después de unas semanas de espera para iniciar el segundo intento de fecundación in vitro –incluido en el precio del paquete que contrataron-, la pareja asegura que el 12 de octubre de 2015 la compañía contactó con ellos para informarles de que la madre subrogada “se había retirado” y que “los ocho embriones que quedaban habían muerto”, lo que les obligaba a reiniciar el proceso desde el principio.

Según la pareja, la sorpresa fue mayor cuando al poner el caso en manos de un abogado para reclamar el reembolso de la cuantía abonada a Subrogalia, la empresa les instó a continuar pagando para conservar los embriones en la clínica de reproducción asistida donde se llevó a cabo el proceso. “¡Pero si el 12 de octubre nos dijeron que estaban muertos!”, exclama uno de los miembros de la pareja demandante. Además, sostiene que la compañía les reclama 8.000 dólares en concepto de indemnización a la madre subrogada a pesar de que, según ellos, ha sido ella la que se ha retirado del proceso.

Un deseo de muchas parejas gays, tener un hijo a cualquier precio, y no precisamente módico

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“He hipotecado mi vida por un hijo que no tengo”

Al mismo tiempo, la segunda pareja demandante destaca otros presuntos incumplimientos. Según su versión, a fecha de hoy asegura que desconocen dónde están los embriones que se crearon en el Instituto IEGRA.

“Cuando llegamos a México para firmar el contrato con la gestante, a la que nunca conseguimos ver en persona, no habían llegado todavía”, expone el cliente, “nos dijeron que había habido problemas con el envío”. Según explica, la pareja estaba obligada contractualmente a ingresar 700 dólares mensuales en concepto de reserva de la madre gestante, pero sólo abonó esta cantidad un mes por temor a pagar indefinidamente.

Por su parte, Subrogalia reconoce que el envío de los embriones “se retrasó 45 días” a causa de la modificación de la normativa que se ha producido en el país respecto a este tipo de procesos, pero asevera que éstos “se enviaron y llegaron” a la clínica de México. “El trabajo se ha hecho”, ratifican y arremeten contra los demandantes: “Estos señores pretenden recuperar todo el dinero y que la fiesta les salga gratis”.

En cualquier caso, cabe preguntarse cómo es posible que se puedan enviar embriones al extranjero sin autorización previa del Ministerio de Sanidad, tal como prevé la ley.

No tengo embriones ni hijos y, encima, les debo dinero”, denuncia uno de los clientes demandantes, a quien la compañía le reclama 6.000 euros. “Mi madre me avaló con su local para poder pagar el proceso”, explica. “¿Cómo le cuentas a una abuela que se ha hipotecado que no va a ser abuela?”. “He hipotecado mi vida por un hijo que no tengo”, concluye.

 

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