Francmasonería en España

Si defendemos la heterosexualidad, nos volvemos masones

francmasonería

Al ver el éxito creciente de las ideas de la francmasonería en el mundo, y cómo este colectivo se sirve de la bipolaridad homosexualidad-heterosexualidad para silenciar a todo el mundo e imponerle su concepción del Hombre todopoderoso sin darle la impresión de ser un masón, pensé que era absolutamente necesario que propusiera a Forum Libertas un artículo sobre el vínculo homosexualidad-Francmasonería porque este último nunca es estudiado seriamente y tengo un montón de claves útiles que daros. Además, desde una perspectiva no-conspiratoria y apaciguada.

Me parece que España y América Latina están tan infestadas e ignorantes al respecto como Francia: sus últimos artículos que evocan la posible conexión entre la francmasonería y la homosexualidad se remontan a 2007 y están llenos de caricaturas que no nombran el verdadero problema, e incluso lo alimentan. Simplemente porque, bajo la influencia insidiosa del espíritu del mundo, ellas han confundido, como Francia, la diferencia de sexos y la heterosexualidad (que es una diferencia de sexos forzada y sin amor).

Ninguna ironía, pues, en la elección del titular de mi artículo. Hablo muy en serio. Al defender la heterosexualidad como diferencia de sexos o sexualidad, o al no denunciarla, o al despreciar la palabra “heterosexualidad” y su análisis, caemos en la principal trampa de la Masonería: la parodia de la diferencia mujer-hombre en heterosexualidad es el falsificado más ingenioso que la Francmasonería haya encontrado desde su creación institucional en 1717 para borrar al Ser humano y a Cristo.

España, ¿tierra masónica?

A primera vista, no se puede decir que España sea un “bastión de la Francmasonería” en sentido estricto. Hay oficialmente 2,3 millones de masones en el mundo, de los cuales 2/3 se concentran en el mundo anglosajón, y de los cuales 1,3 millones están en los Estados Unidos. Se registran 170.000 masones en Francia, 300. 000 en el continente sudamericano (60.000 Cuba, 24.000 en Bolivia, 15.500 en Chile) … ¡y “sólo” 4.500 en España!

Sin embargo, lo que debemos entender con claridad es que la Francmasonería no se limita a las personas oficialmente iniciadas. En realidad, la Masonería es sobre todo las ideas. Es la influencia más que el carné del “partido” o una investidura. Por supuesto, las logias, como sociedad secreta y centros de decisión, tienen su importancia. Pero el mayor de sus poderes es la adopción de sus ideas por individuos que no se identificarán como masones e incluso que se creerán enemigos de la Francmasonería (¡Sí, los movimientos “ultra-católicos” pro-Vida, os estoy hablando a vosotros!)

Y entonces, a la vista de la aprobación de las ideas masónicas –centradas en el anticonformismo y la libertad absolutos, en la destrucción de la diferencia de sexos (¡o su sacralización natalista!) y en la destrucción de la diferencia Creador-criaturas (la Iglesia) (¡o su sacralización ritualista farisea!), y que utilizan la homosexualidad como un escudo rosa para ocultar/justificar esta destrucción-, se puede notar rápidamente que en España y en América Latina la Francmasonería ha ido asentándose cómoda y ampliamente en las mentes. Y no sólo en las mentes de la gente llamada “de izquierdas”.

De entrada, cuando decimos “Masonería”, es fácil pensar espontáneamente en los lobbies zurdos o socialistas. Y de hecho, a nadie se le escapará -y lo digo sin victimizarme– que mi visita al Café Youcat  en Barcelona ha demostrado que la mayoría de los diputados izquierdistas de la Generalitat son francmasones, que los medios de comunicación más destacados de la izquierda-caviar trabajan en la difusión de las ideas masónicas, que algunos periódicos progres españoles incluso tratan de hacer pasar actualmente a los francmasones por héroes perseguidos desde los albores del tiempo, y que el avance de la Francmasonería -en un país como España donde ésta parece marginal– ha sido de una asombrosa precocidad y violencia, en particular durante el gobierno socialista de Zapatero en 2005. Y, por tanto, la Masonería -y aquí es menos obvio– se ha impuesto también ampliamente en las filas católicas, de derechas o de extrema derecha, llamadas tradicionales y conservadoras, y anti-Masonería en teoría. ¿Qué garantías tengo para asegurarlo? El posicionamiento -silencioso y complaciente– de la gente de Iglesia y de la extrema derecha respecto a la homosexualidad: casi todos están a favor de la Unión Civil, piensan que la diferencia de sexos se llama “heterosexualidad”, y se niegan a oír hablar de homosexualidad.

Homosexualidad y Francmasonería, el vínculo evidente (¡ignorado incluso por los masones!)

Me encontré con una gran cantidad de conocidos y amigos homosexuales en la Masonería… aunque ellos traten de ocultar su doble vida, e incluso ignoren esta doble pertenencia. ¡Es casi cómico de tan obvio e invisible al mismo tiempo que es!

Comprobación sobre el terreno: en la Francmasonería, casi sólo hay personas homosexuales o personas que se creen “heteros gays friendly”. No he tenido necesidad de tragarme la leyenda negra anti-masónica elaborada por las páginas web conspiratorias que demonizan la Masonería y la convierten en “mafia gay secreta” para que ello me saltara a la vista. Lo creáis o no, pero si la Francmasonería resulta ser una verdadera guarida homosexual, ello se hace sin el conocimiento de los propios masones, que no sospechan nada (excepto, por supuesto, al mando de su secta “laica”, donde la orientación homosexualista parece francamente planeada). La conexión homosexualidad-Masonería se hizo naturalmente en mi mente, a través de mis experiencias personales y de mis encuentros concretos con algunos miembros de las logias. Bastó que yo acudiera a algunas reuniones públicas (sin embargo muy alejadas de los rituales masónicos internos), a exposiciones y lugares de la Masonería, para que comprobara por mí mismo que me encontraba en el camino de personas homosexuales con quienes ya me había topado en otro contexto: ¡el llamado “ambiente homo”!

El homoerotismo es constitutivo de la Francmasonería post-moderna. Incluso en sus pilares ideológicos. Se observa en su seno una feminización de los hombres, una asexualización y una homosexualización cada vez más asumida de la Masonería en su conjunto. El viejo abogado masón inglés Albert Pike (1809-1891) no fue el primero en describir el importante lugar ocupado por las relaciones homosexuales en la Francmasonería, pero también por las orgías bisexuales/libertinas/luciferinas. Desde los orígenes de la Masonería histórica, del tiempo de los Cátaros (entre el siglo X y el siglo XIV) y de los Templarios, había muchísima homosexualidad…

Actualmente, los masones del mundo entero salen cada vez más abiertamente del clóset. Por ejemplo, en mayo del 2013, incluso la revista gay francesa Têtu proporcionó un foro a los masones homosexuales. Además, basta con ver la doble vida de los masones relativamente presentes en el ámbito público para entender que la hibridez homosexualidad-Masonería no es ni accidental ni marginal. Entre los más conocidos, mencionaré al conde de Sade (1701-1767), a Choderlos de Laclos (1741-1803), a Cambaceres (1753-1824), a Oscar Wilde (1854-1900), a Rudyard Kipling (1865-1936), a Érik Satie (1866-1925), a Aleister Crowley (1875-1947), a Pierre Molinier (1900-1976), a Pierre Klossowski (1905-2001), a Jean Markale (1928-2008), a Jack Lang (1939), a Michel Chomarat (1948), a Olivia Chaumont (1950), a Ludovic Marcos (1951), a John Paul Donald Potard (1953), a Philippe Villin (1954), a Patrick Négrier (1956), a Joseph Macé-Scaron (1958), a Christophe Chantepy (1959), a Dominique de Souza-Pinto (1960), a Laurent Kupferman (1960), a Mylène Farmer (1961), a Daniel Borrillo (1961), a Sébastien Fath (1968), a Vincent Petitet (1972), a Nicolas Fraisse (1982), a Kévin Gagneul (1983-2015), a Miley Ray Cyrus (1992), etc. Entre los masones españoles homosexuales famosos, están por ejemplo Agustín Xaho (1811-1858), Federico García Lorca (1898-1936, el icono gay por excelencia defendido por los burgueses-bohemia españoles), Pepe Rodríguez (1953), etc. Los Hijos de Cambacérès es la logia masónica gay friendly de las personas homosexuales del mundo entero, y fue fundada en 1999. Por otra parte, en las redes sociales, los blogs de base esotérica, las universidades, los sitios de encuentros, es increíble que brote la asociación homosexualidad-masonismo.

¿Por qué la homosexualidad y la masonería se combinan tan bien? Dado que la Francmasonería alaba todo lo que se le presenta como un “progreso humano” y una “libertad”, como es el caso a nivel mundial de la bisexualidad, es lógico que Ella aplauda la homosexualidad a escondidas. Los francmasones que en todo caso no son (todavía/todos) homosexuales activos se muestran muy agresivos para defender la homosexualidad, la Unión Civil, el “matrimonio homosexual”, la procreación con asistencia médica, la maternidad subrogada, la eutanasia y a sus “amigos” homosexuales. La homosexualidad es uno de los pasos clave inconsciente del programa masónico para la deificación/el mejoramiento/el homicidio del Hombre por Él mismo. Más que la “homosexualidad” como palabra explícitamente empleada, es la bisexualidad practicada y silenciada, el horizonte y la punta de lanza de toda la Francmasonería. Estoy convencido de que muchos masones, atrapados en la espiral optimista de su ideología pagana idealista del mejoramiento de la Humanidad por Ella misma, ni siquiera sospechan que hay homosexualidad, ansias de asexuación, libertinaje y homicidio en su organización. En su mayoría, son sinceros y víctimas de su propia (in)credulidad (en).

Para ocultar el enchufe entre la homosexualidad y la Masonería (y también porque el diablo es lo suficientemente astuto en su promoción de la homosexualidad como para hacer pasar esta última por la heterosexualidad, y también para unir el libertinaje a la ascesis, la bisexualidad a la asexualidad… lo que despista a muchos francmasones que los consideran como opuestos incompatibles), los masones adoptan distintas estrategias:

– o bien se basan en la caricatura complotista y semi-paranoica del “lobby gay” fomentada por sus adversarios de extrema derecha. Y esta artimaña funciona bien ya que los anarquistas supuestamente “católicos” todavía no han entendido que el “lobby gay” no era más que el “lobby heterosexual” que preconiza la asexualidad sentimental libertina sin etiqueta.

– o bien se apoyan en los pocos ejemplos mediáticos de homofobia en sus filas… en plan “Veis, ¡no todos somos gays friendly! ¡Tenemos nuestros idiotas útiles caseros!”. De hecho, los masones veteranos y homófobos son severamente criticados por los masones Última Generación. La gran mayoría de los francmasones son pro-gays y respaldan el “matrimonio homosexual”, aunque tengan prohibido revelarlo.

– o bien se aprovechan de la distinción (indemostrable) entre la homosexualidad latente y la homosexualidad practicada (silenciosamente), o entre la bisexualidad y el simple apoyo gay friendly (disfrazado de “heterosexualidad”).

– o bien entran en el juego de la autocensura. En teoría (pero no en la práctica), los masones se abstienen de intervenir en el ámbito político público. Por lo que no pueden considerarse como un “lobby”, y menos aún como un “lobby gay” o un “partido político”, ni como la mafia secreta que lo aguantaría. El secreto -o en este caso, más bien la negación, ya que el secreto no está relacionado con la Verdad- es la piedra angular de su movimiento. Los masones están convencidos (¡pero en serio!) de que no son parte de la política ni de los medios de comunicación, so pretexto de que lo han decidido, o de que pretenden estar en contra de éstos, o de que sólo estarían relacionados con ellos indirectamente. Mientras que, en los hechos, es totalmente falso: a día de hoy, colaboran estrechamente con los medios de comunicación más importantes y poderosos de este mundo.

La homosexualidad continente es una bola de cristal para ver el mundo y la Iglesia tal como están, y desenmascarar la Francmasonería. Realmente. ¡Yo soy el más sorprendido! Actualmente, cuando me encuentro con una persona homosexual, a menudo descubro que es masón (graduado) o masón no oficial (a nivel de las ideas, de la práctica de la Nueva Era, de su respaldo a un ateísmo espiritualista). Y cuando me encuentro con una persona masón (sin que me lo haya confesado, además, dado que un masón no dice casi nunca que lo es), veo que ella es o bien gay friendly o bien francamente homosexual como yo. Basta con que yo le pida su opinión sobre la homosexualidad, o escuche su discurso basado en la autorrealización (los masones suelen utilizar dos léxicos: la arquitectura y la luz), para tener la respuesta. Por eso, ahora tengo un muy buen conocimiento de la Francmasonería gracias a mis estudios sobre la homosexualidad.

Nicolas Fraisse

Nicolas Fraisse

El 25 de marzo, en el programa Salut les terriens en el canal francés C8, que habitualmente nunca miro, escuché el testimonio de Nicolas Fraisse, un hombre de 32 años que experimenta “salidas de su cuerpo” desde la infancia. Con sólo oírle, adiviné que él era homo y masón… ¡lo que resultó ser verdad! Hizo su salida en directo en el plató, y la editorial de su libro Viaje a los confines de la conciencia, Trédaniel, sólo publica a los autores masones (Jacques Ravenne, Éric Giacometti, etc.) y/o homos (Laurent Kupferman, etc.). Tengo la firme sospecha de que este joven treintañero homosexual, por muy majo y lúcido que parezca, esté a pesar de todo en las garras de una entidad sobrenatural luciferina, esté al servicio de un holismo/monismo anticrístico y masónico, porque él no vincula su talento con un don ni con Jesús, sino simplemente con una energía telúrica sin nombre, con una “capacidad” universal descorporeizada, descristianizada y animista.

Hay que saber que los masones pro-homosexualidad están apostando todo en borrar la frontera entre la materia y la conciencia individual. Establecen, como lo denuncia el padre Verlinde (La referencia francesa en materia de exorcismo ), el chanelling, es decir la conexión entre el ser humano y una entidad de otra dimensión. Nicolas Fraisse, y tantos otros adeptos de la Nueva Era (reiki, radiestesia, shiatsu, magnetismo, magia, wicca, etc.), experimenta sin duda descorporaciones con proyección astral, por lo general facilitadas por la droga o la medicación trascendental muy intensiva o las egrégores o las Cadenas de Unión (cadenas muy practicadas en los círculos masónicos, como lo señalan ex masones como Serge-Abad Gallardo: la idea es “entrar en contacto con” los espíritus de los mundos intermedios (muy probablemente ángeles demoníacos) que acaban por pedirnos al cabo de varias experiencias de seducción que les dejemos entrar en nosotros. Nos hacen creer que estamos dotados de ciertas habilidades para llevarnos más lejos. Obviamente, la continuación es la posesión diabólica. La consecuencia de este no retorno es un estado vegetativo de un cuerpo que sobrevive, pero cuyo espíritu está preso en otro lugar: ya no hay mirada presente, ni gestos, ni palabras. Los ojos pueden estar abiertos, pero la persona ya no responde.

Creo que vamos a ser cada vez más testigos de ese tipo de testimonios mediáticos como el de Nicolas Fraisse, debido a la creencia en la divinidad de la conciencia humana, divinidad que será reconocida y que, por desgracia, no se atribuirá a Jesús sino simplemente a la “capacidad” humana, al conocimiento (gnosis) humana/natural, a la disposición de ánimo de cada ser humano para orientar su cerebro hacia el Cosmos y hacia la materia concientizada, se propaga como un reguero de pólvora. Y con ella, la creencia monista en la reencarnación, en la telepatía, en la omnisciencia, en un cuerpo angélico y no únicamente humano (que podría incorporarse a las plantas, los animales, las montañas, los objetos), en una energía sobrenatural accesible a todos en la que los seres humanos podrían fundirse y “respetarse” los unos a los otros.

“1, 2, 3, Hipnotízame ”

“1, 2, 3, Hipnotízame ”

Muchos programas de televisión actuales ya se divierten con los estados de conciencia alterada (1, 2, 3, Hipnotízame en España , Stars sous hypnose en Francia, You’re back in the Room en Inglaterra ) para hacernos creer que seríamos Uno con un Todo cósmico que sería la suma de todas nuestras conciencias humanas iluminadas… proceso en el cual Jesús y el Amor están totalmente ausentes. A nivel mundial nos encaminamos hacia un delirio energético realista de inmanencia colectiva.

La Francmasonería no es sólo una sociedad secreta: Todos somos masones

Lo que trato de demostraros a través de mi estudio sobre la relación entre la Masonería y la homosexualidad, es que somos todos potencialmente francmasones (por ser pecadores) y que resulta urgente romper esta creencia según la cual la Masonería sólo sería una sociedad secreta externa a nosotros y que sólo los iniciados oficialmente consagrados serían masones. Porque es parcialmente erróneo. Los verdaderos masones ignoran que lo son, se odian y se niegan a sí mismos, y la Francmasonería se ha expandido ampliamente (por lo menos a nivel de las ideas) en la Iglesia Católica, incluso y especialmente en los grupos de extrema derecha de base cristiana, pero en el fondo paganos y anticatólicos. No hay que creer que la Masonería homosexualista sólo es “cosa de católicos zurdos progresistas”. Tengo muchos ejemplos en mi entorno privado que me demuestran que los “identitarios” supuestamente “católicos” de la “Fachaesfera” -aquellos que le dan prioridad a la acción, a la “realidad” o a la “Verdad” en detrimento de la Caridad, y que defienden un humanismo integral o un espiritualismo/ritualismo integral- son de cepa masónica, son a la vez homófobos y discretamente homosexuales activos o al menos pro-gays.

¡Los francmasones no son “los demás” ¡Las tesis complotistas anti-masónicas que los grupos ultracatólicos desarrollan para denunciar la Francmasonería (os remito al link 1, al link 2, al link 3) se basan en caricaturas demonizantes de la Masonería que paradójicamente cubren la verdadera Masonería, la que es difusa tanto en los lobbies progres como en los lobbies anarquistas rígidos y conservadores.

Por ejemplo, basta con ver quien, en Europa, defiende al magnetizador homosexual Nicolas Fraisse (citado más arriba): ¡el sitio “católico” belga Cathobel quien, en Francia, apoya el humanismo integral: ¡el movimiento Écologie humaine y la revista Limite! quien en Francia usa los métodos de las Femen mientras desata contra ellas una implacable guerra: ¡el Instituto ultra-católico Civitas y los Hommen, así como los movimientos de extrema derecha (Dextra, Acción Francesa, GUD, etc.). ¡En España, el colectivo pro-Vida supuestamente “católico” Hazte Oír está bajo el mando de la secta paramilitar masónica Yunque.  Además, su director, Ignacio Arsuaga, calca su discurso en el de sus supuestos “oponentes ” francmasones y en el “lobby homosexualista ” (como él suele llamarlo). Como ellos, él también defiende las libertades, la naturaleza, la familia, la verdad, el derecho, la realidad, la libertad de expresión, él también arremete contra los medios de comunicación y aduce que el fin justificaría los medios. A la imagen del Frente Nacional (el partido de extrema derecha en Francia) que, en su revuelta, se convierte en un gemelo del liberalismo económico progresista, ¡la mayor parte de los movimientos pro-Vida “católicos” son gemelos de la Francmasonería homosexualista sin su conocimiento !Niegan a Cristo, desprecian a la Iglesia, y se rehúsan a hablar de homosexualidad… porque en el fondo la demonizan tanto como la banalizan/practican.

Es un error atribuir a los masones un “calendario homosexual”. Es equivocarse sobre sus intenciones y sobre la realidad. Este calendario existe, pero sólo ha sido planeado en la cumbre de la organización . Es un error decir que los francmasones quieren destruir Europa: quieren simplemente transformar Europa en el nuevo Gobierno Mundial del Anticristo: Gloria TV no ha entendido nada y crea una caricatura de la Francmasonería (porque en realidad la integra inconscientemente) . Es un error decir que los masones son anticristianos y que actúan sin los católicos: en sus intenciones, en sus discursos, y por debajo de un determinado grado, la Francmasonería aplaude a la Iglesia Católica, abre sus puertas a los católicos y a Jesús. Históricamente, hasta las logias son cristianas; y la mayoría de las obediencias masónicas de hoy se creen “cristianas” y “teístas/deístas”… ¡mal que les pese a los masones cartesianos, racionalistas y anticlericales de Francia y de la República Checa (los dos países más secularizados del mundo). Es un error decir que los francmasones son intencionalmente malos: la mayoría de ellos están llenos de buenas intenciones, están seguros de ser buenos (el humanismo integral -el otro nombre de la Bestia del Apocalipsis–  pretende que el ser humano se salvará y se autocreará por sus propios actos de solidaridad), y no tienen ningún plan consciente de destrucción de la familia o de la civilización. De lo contrario, pretenden contribuir al bien común, a la construcción y al mejoramiento del Humano. Es un error decir que están en contra de la Vida, la familia y el matrimonio: sólo desean abrir o añadir realidades que ellos llaman “familia”, “niño”, “vida”, a las estructuras tradicionales de la familia y del matrimonio. Por tanto, es importante denunciar la Francmasonería por las buenas razones (de lo contrario, apuntamos para fallar) y sobre todo universarla (sin paranoia) a fin de aprehenderla tal como se ha convertido: un fenómeno mundial que va más allá de los “afiliados”, y que se ha ganado el corazón y la mente de muchos católicos (laicos y consagrados, obispos y cardenales). ¿Cómo? Mediante esta sola palabrita: la heterosexualidad.

Hasta que los católicos confundan la heterosexualidad con la diferencia de sexos, serán sin saberlo masones extraoficiales

Por eso digo: Vincular la homosexualidad con la Masonería, está muy bien. ¡Pero, no de cualquier forma! No para demonizar al “lobby gayni para denunciar un “heterofobia  o justificar una “heterosexualidad”. ¡Sino al contrario, para comprender que el lobby LGBT es el lobby heterosexual, y a menudo el lobby católico pro-Vida!

No me malinterpretéis. La Francmasonería es Gayland en la medida en que es sobre todo Heteroland. Como he explicado claramente en mi libro Los Bobós en Verdad, la Masonería pone a la heterosexualidad (en el sentido bisexual y asexual de la palabra, es decir “todas las alteridades a nivel de la sexualidad”) en un pedestal. Con las logias, asistimos a une absolutización de la Diferencia (incluso la “diferencia homosexual”, ni que decir tiene). Según los masones, cualquier diferencia es buena y se tiene que celebrar (salvo la diferencia de sexos en el Amor y salvo la diferencia Creador-criaturas encarnada en Jesús y en la Iglesia Católica, claro). Ni siquiera se les ocurre que puedan existir diferencias malas, o muchas asociaciones poco afortunadas e incluso violentas. Con ellos, estamos lidiando con el fundamentalismo del igualitarismo, de la diversidad y de la equivalencia de las diferencias –en otras palabras el fundamentalismo de la heterosexualidad stricto sensu. No se nombra ni encarna ni considera ni respeta la diferencia. Sólo se la venera como un ídolo subjetivista que se tiene que imponer a todos universalmente, ídolo con sabor a indiferencia relativista y a individualismo de masa (“Cada cual piensa lo que le da la gana, con tal de que lo sienta así y de que no lo imponga como una Verdad única universal”). Quiero que quede claro. Si defendéis la heterosexualidad, o si no la denunciáis, sois masones: siento ser tan categórico y desconcertante, pero es la verdad. La Francmasonería (o el Género) es la heterosexualidad.

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Si no me creéis, al menos escuchad el discurso pro-heterosexualidad (un discurso patológico y patético, hay que reconocerlo) que Ignacio Arsuaga, el presidente de Hazte Oír  (es el Alain Escada español… y como por casualidad, el diario Actuall defiende al líder francés de la secta ultracatólica Civitas), que llevó adelante hace poco -el 12 de marzo- en el plató televisivo de La Sexta: “Nosotros, los heterosexuales, nos sentimos discriminados cuando se crean derechos especiales. ¡Vivimos en una dictadura homosexual que relega a ciudadanos de segunda a los heterosexuales!”  Sólo porque confunde la diferencia de sexos con la heterosexualidad, este hombre defiende la homosexualidad e imita inconscientemente la masonería que piensa denunciar.

El lobby pro-Vida se mofa cuando oye a los promotores del Género y de la Francmasonería aseguran con toda sinceridad que “el Género y la Francmasonería no existen”. Pero hasta cierto punto, estos últimos tienen razón sin darse cuenta: el Género y la Masonería, tal como son denunciados por los pro-Vida, son puras mitologías. En realidad, la única cosa que identifican y validan inconscientemente (y los pro-Vida con ellos), es el otro nombre de estas dos instancias: la heterosexualidad. Ésta, son conscientes de defenderla, o al menos de creer en ella. Un movimiento como Hazte Oír, y muchos otros (Actuall, Religión en Libertad, Riposte Catholique, La Columna, etc.: todos los periódicos “católicos” que querían utilizarme y que me han censurado) son en realidad agentes de la Francmasonería homosexualista anti-católica, que desempeñan en un determinado momento el papel de los falsos enemigos del “lobby LGBT “, para finalmente consolidar la Masonería e incluso adherirse a Ella. Hacia allí nos lleva el fundamentalismo de la “Verdad” o del natalismo o de la “Libertad” (recuerdo que uno de los lemas preferidos de los pro-Vida de Hazte Oír es “¡ Siempre la Verdad ! “). Sin embargo, no existe Verdad sin Caridad. Y, sobre todo, la Verdad, es que la Iglesia Católica nunca ha defendido la heterosexualidad (Ella sólo defiende la sexualidad coronada por el Amor), y que la heterosexualidad es el diablo disfrazado de diferencias de sexos. Esto es aún más evidente desde finales del siglo XIX, es decir justo en el momento de la consolidación/mundialización institucional de la Francmasonería, como de casualidad.

Ánimo, amigos españoles. Ojalá este sitio de Forum Libertas esté siempre atento a que las libertades que defiende estén arraigadas en la Verdad-Caridad que es Jesús. Si no, se convertirá en una sucursal masónica de base católica como tantas otras…

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4 Comments

  1. 1
  2. 2

    Pero que tonterias dice el artículo, Orsuaga dice muy bien lo que debe de que los heterosexuales nos sentimos discriminados cuando el Estado saca leyes que protegen a los homosexuales. Es de sentido común más elemental que pretenden pasar los homosexuales como sobrevalorados.

  3. 3

    Me equivoqué al entrevistar a Ariño. Es de pensamiento totalitarista y dice de sí mismo que cualquiera que le ha censurado, es decir, no publicado sus sandeces, es francmasón. Por ello desde ahora dejo de publicar en Forum Libertas, no puedo consentir este atropello al sentido común, o que llamen francmasones a los obispos que no le siguen, o a religionenlibertad, que es una fundación canónica, cuando precisamente con religionenlibertad Monseñor Omella, mentor de Ariño, ha presentado libros.

    Ya comuniqué esto a los reponsables de Forum Libertas que me han ninguneado después de haber publicado decenas de artículos gratis en su diario, incluyendo las mejores entrevistas que ha publicado nunca.

    Ya me comentó un amigo próximo al Papa que Miró se morirá con la tristeza de no haber sido Papa.

    Que tengáis suerte.

  4. 4

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