Fundamentalismo laicista en la escuela

En la semana que termina se han producido importantes novedades en el ámbito de la educación. Por un lado, está la destitución del representante de l…

Forum Libertas

En la semana que termina se han producido importantes novedades en el ámbito de la educación. Por un lado, está la destitución del representante de la enseñanza confesional en el Consejo escolar del Estado, nombrado según lo dispuesto en el Real Decreto 2.378/1985, por el que se regula el Consejo Escolar del Estado, en el que entre sus componentes participan un grupo de “doce personalidades de reconocido prestigio en el campo de la educación, de la renovación pedagógica y de las instituciones y organizaciones confesionales y laicas de mayor tradición y dedicación a la enseñanza.”


Por otro, aprovechando esta situación el pasado jueves se votó en este órgano la expulsión del mismo de todas las religiones del ámbito escolar, esto representa un ataque directo y antidemocrático contra la libertad religiosa y la libertad de enseñanza y un atentando contra lo establecido en la LOCE, y contra las reiteradas sentencias del Tribunal Supremo y del Tribunal Constitucional.


Políticamente, la expulsión de la escuela católica del Consejo Escolar del Estado se traduce en un intento de silenciar toda voz discrepante frente a las tesis más radicales del fundamentalismo laicista cuya aplicación en la escuela pública defiende el PSOE.


Son muchos los padres que tienen a sus hijos en colegios con proyectos educativos basados en valores cristianos, en uso de los derechos contenidos en nuestra Constitución. Estas familias merecen el respeto y lealtad necesaria, por parte del gobierno, de las instituciones públicas, de los partidos políticos y del resto de la sociedad, por la opción educativa y formativa elegida para sus hijos.


Ninguna institución pública, respetuosa con la libertad personal, con la legislación y jurisprudencia existente, y con los mas elementales principios democráticos, tiene derecho a excluir de estos órganos a familias que representan el 25% de nuestro sistema educativo, ni a atacar desde su seno los principios que elegidos por ellos.


Se ve que la tan “cacareada” renovación democrática se ha quedado reducido a lo que dice el refrán: “una cosa es predicar y otra dar trigo”.

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