Galicia 21 de Octubre: las coordenadas del futuro político

Conocidos los resultados de las elecciones celebradas el pasado Domingo en Galicia, procede en mi modesta opinión destacar algunas claves impor…

Conocidos los resultados de las elecciones celebradas el pasado Domingo en Galicia, procede en mi modesta opinión destacar algunas claves importantes para Galicia, y de gran trascendencia para el conjunto de España:

1.º El PP, que tanto cacarea su victoria, ha perdido cien mil votos pese a ganar 3 escaños. Su éxito se debe únicamente a que Ley electoral le beneficia más que a nadie, de ahí que no quiera cambiarla. El aparato actual del PP ni quiere cambios en esa ley, ni listas abiertas, ni democracia interna, ni gente brillante ni bien formada que eclipse a quienes están. Frente a ello, en el actual contexto de crisis, la parte más proactiva de la ciudadanía reclama un ingrediente que podríamos llamar regeneracionismo (regenerar la democracia). Un ingrediente cuyo anuncio, en su día, aupó a Aznar a la Presidencia del Gobierno de España, pero que nunca llegó a aplicar el PP, que se quedó enen lo que llamaron el reformismo. Y así, ni se cambiaron leyes electorales, ni se sumprimeron ciertos poderes que mueven a la corrupción, ni se profundizó en la separación de podres, ni se alteraron los intereses creados (por ejemplo, nunca se llegó a ejecutar la Sentencia que obligaba a PRISA, en aras de la competencia, a desprenderse de ciertas emisoras de la SER absorvidas a Antena 3 Radio), etc. Todo siguió como estaba, y asísigue, y el PP ya ha dejado claro que hay cosas que no va a cambiar. Su inmovilismo le basta para ganar. Ahora bien, algo queda claro: con éste PP y con electores tan fieles, el cambio de políticas que tanta gente estima necesario, tanto en Galicia como en España, no vendrá del PP salvo novedad.
2. Frente al PP y su circunstancia, y su electorado servil y cautivo de miedo, y sumiso a la tesis de mal menor, hay otro electorado que no es cautivo sino y casi anárquico. Es el electorado del BNG. En 1997 aupó a Beiras al 25% de los votos. Luego, desencantado de como gobernaban los suyos en los Concellos, les fueron retirando apoyo. Y cuando gobernaron la Xunta, se lo retiró más aun (algo que la derecha ni sueña con hacer). Y ahora, en solo unos meses, han devuelto al nacionalismo por encima del 24% (la suma de BNG y la Alternativa Galega de Esquerdas, que con el 1% de Compromiso por Galicia, la otra facción escindida del BNG, hacen 25%: el mismo porcentaje quince años después). El electorado nacionalista es un ejemplo desde una visión regeneracionista: se abstuvo hasta condenar al BNG y tumbar el bipartito….y ha vuelto con la misma facilidad en un nuevo vuelco.
En todo caso, el campanazo de la Alternativa Galega de Esquerdas demuestra dos cosas: primero, que la tesis de Beiras de que hay que articular frentes amplios y plurales, funciona. Desde los resultados de 1997 y 2001, el BNG fue entrando en una espiral de control interno de la UPG (el partido mayoritario de los que componen el Bloque) hasta ahogar a Encontro Irmandiño, Mais Galiza, el Partido Nacionalista Galego y otros grupos minoritarios, que por eso se han ido. La recreación en solo un mes de un frente plural de cuatro micro partidos, ha permitido reactivar el electorado nacionalista de izquierdas. Y ello pese a ser casi residual el grupo que lo lideraba: dentro del Bloque, el Encontro Irmandiño de Beiras que ha generado A Nova Irmandade solo tenía 300 militantes. Con ellos, y un pacto con tres fuerzas absolutamente marginales en Galicia (Esquerda Unida, Equo y el Espazo Ecosocialista), pero que dieron un producto novedoso y plural, ha logrado 200.000 votos. El resultado, da una nueva coordenada: hay un electorado abstencionista que demanda novedad, conexión con la calle. Dicha novedad y conexión con inquietudes hasta entonces ocultas en la abstención, fue la que dió alas a UPyD en Castilla, a Ciutadans en Catalunya o a Compromís en Valencia. Dichos ejemplos, y el de A Nova, trazan el camino de por dónde comenzará el cambio: por el surgimiento de nuevos partidos que ofrezcan nuevas políticas.
Esos nuevos partidos no surgen de la nada (un ser vivo da vida a otro ser vivo). A veces son escisiones. Muchas veces motivadas por la atrofia de las ideas y la democracia interna de los partidos matrices, y muchas veces beneficiosas para la defensa de sus ideas. En efecto, el resultado muestra que cuando un partido es cautivo de ciertas ataduras (en éste caso la UPG) que generan desafección en los votantes, el surgimiento de un nuevo partido “filial”, beneficia al conjunto de los dos. Así pasó cuando el PP de Asturias vivía esclavo de una dirección incapaz de ganar elecciones pero que no se quería ir: el surgimiento de Foro, atrajo nuevos votantes. La suma de ambos, dió mas que uno solo. Luego faltó el segundo ingrediente: la capacidad de pacto entre ex-compañeros (algo que si funciona a ERC con Reagrupament y Solidaritat -fueron juntos a las generales- y funcionó en Euskadi a PNV con EA). Pero un caso y otro muestran la segunda clave del surgimiento de nuevos partidos: montar un segundo partido que defienda lo que el primero no puede, además de incorporar nuevos votantes, sale rentable a las ideas de los “viejos votantes”. Si en Euskadi, por ejemplo, un nuevo grupo fuese capaz de recuperar el votante que permitía al PP de Itugaiz, Mayor Oreja y Maria San Gil sacar el doble de votos que los actuales, la suma de ambos seria beneficiosa para los dos, pues habría el doble de diputados favorables a una idea.
En resumen, los resultados de Galicia, profundizan en dos tendencias que marcarán el futuro de España: un PP incapaz de introducir cambios estructurales mientras estructuras tales como la ley electoral le beneficien y que seguirá mientras sus votantes la sostengan; y una clara profundización en la tendencia al surgimiento de nuevos partidos. Una tendencia que en los últimos cinco años se ha demostrado esencial para la superación de atrofias y seguramente lo seguirá siendo en el futuro.

VERSIÓN EN GALLEGO
Galiza 21 de Outubro: as coordenadas do futuro político
Coñecidos os resultados das eleccións celebradas o pasado domingo en Galicia, procede na miña modesta opinión destacar algunhas claves importantes para Galicia, e de gran transcendencia para o conxunto de España:
1.º O PP, que tanto cacarea a súa vitoria, perdeu cen mil votos pese a gañar 3 escanos. O seu éxito débese únicamente a que Lei electoral benefícialle máis que a ninguén: por iso é polo que non queira cambiala. O aparello actual do PP nin quere cambios nesa lei, nin listas abertas, nin democracia interna, nin xente brillante nin ben formada que eclipse a quen están. Fronte a iso, no actual contexto de crise, a parte máis proactiva da cidadanía reclama un ingrediente que poderiamos chamar rexeneracionismo (rexenerar a democracia). Un ingrediente cuxo anuncio, no seu día, levantou a Aznar á Presidencia do Goberno de España, pero que nunca chegou a aplicar o PP, que se quedou enen o que chamaron o reformismo. E así, nin se cambiaron leis electorais, nin se sumprimeron certos poderes que moven á corrupción, nin se profundou na separación de podres, nin se alteraron os intereses creados (por exemplo, nunca se chegou a executar a Sentenza que obrigaba a PRISA, en aras da competencia, a desprenderse de certas emisoras da SER absorvidas a Antena 3 Radio), etc. Todo seguiu como estaba, e asísegue, e o PP xa deixou claro que hai cousas que non vai cambiar. O seu inmovilismo bástalle para gañar. Agora ben, algo queda claro: con este PP e con electores tan fieis, o cambio de políticas que tanta xente estima necesario, tanto en Galicia como en España, non virá do PP salvo novidade.
2. Fronte ao PP e a súa circunstancia, e a súa electorado servil e cativo de medo, e sumiso á tese de mal menor, hai outro electorado que non é cativo senón e case anárquico. É o electorado do BNG. En 1997 levantou a Beiras ao 25% dos votos. Logo, desencantado de como gobernaban os seus nos Concellos, fóronlles retirando apoio. E cando gobernaron a Xunta, retiroullo máis aínda (algo que a dereita nin soña con facer). E agora, en só uns meses, devolveron ao nacionalismo por encima do 24% (a suma de BNG e a Alternativa Galega de Esquerdas, que co 1% de Compromiso por Galicia, a outra facción escindida do BNG, fan 25%: o mesmo porcentaxe quince anos despois). O electorado nacionalista é un exemplo desde unha visión regeneracionista: abstívose ata condenar ao BNG e tombar o bipartito….e volveu coa mesma facilidade nun novo envorco.
En todo caso, o campanazo da Alternativa Galega de Esquerdas demostra dúas cousas: primeiro, que a tese de Beiras de que hai que articular frontes amplas e plurales, funciona. Desde os resultados de 1997 e 2001, o BNG foi entrando nunha espiral de control interno da UPG (o partido maioritario dos que compoñen o Bloque) ata afogar a Encontro Irmandiño, Mais Galiza, o Partido Nacionalista Galego e outros grupos minoritarios, que por iso se han ir. A recreación en só un mes dunha fronte plural de catro micro partidos, permitiu reactivar o electorado nacionalista de esquerdas. E iso pese a ser case residual o grupo que o lideraba: dentro do Bloque, o Encontro Irmandiño de Beiras que xerou A Nova Irmandade só tiña 300 militantes. Con eles, e un pacto con tres forzas absolutamente marxinais en Galicia (Esquerda Unida, Equo e o Espazo Ecosocialista), pero que deron un produto novedoso e plural, logrou 200.000 votos. O resultado, dá unha nova coordenada: hai un electorado abstencionista que demanda novidade, conexión coa rúa. Dita novidade e conexión con inquietudes ata entón ocultas na abstención, foi a que dió ás a UPyD en Castilla, a Ciutadans en Catalunya ou a Compromís en Valencia. Devanditos exemplos, e o da Nova, trazan o camiño de por onde comezará o cambio: polo surgimiento de novos partidos que ofrezan novas políticas.
Eses novos partidos non xorden da nada (un ser vivo dá vida a outro ser vivo). Ás veces son escisiones. Moitas veces motivadas pola atrofia das ideas e a democracia interna dos partidos matrices, e moitas veces beneficiosas para a defensa das súas ideas. En efecto, o resultado mostra que cando un partido é cativo de certas ataduras (neste caso a UPG) que xeran desafección nos votantes, o surgimiento dun novo partido “filial”, beneficia ao conxunto dos dous. Así pasou cando o PP de Asturias vivía escravo dunha dirección incapaz de gañar eleccións pero que non se quería ir: o surgimiento de Foro, atraeu novos votantes. A suma de ambos, acadou mais que un só. Logo faltou a capacidade de pacto entre ex-compañeiros (algo que si funciona a ERC con Reagrupament e Solidaritat -foron xuntos ás xerais- e funcionou en Euskadi a PNV con EA). Pero un caso e outro mostran a segunda clave do surgimiento de novos partidos: montar un segundo partido que defenda o que o primeiro non pode, ademais de incorporar novos votantes, sae rendible ás ideas dos “vellos votantes”. Si en Euskadi, por exemplo, un novo grupo fose capaz de recuperar o votante que permitía ao PP de Itugaiz, Maior Orella e Maria San Gil sacar o dobre de votos que os actuais, a suma de ambos seria beneficiosa para os dous, pois habería o dobre de deputados favorables a unha idea.
En resumo, os resultados de Galicia, profundan en dúas tendencias que marcarán o futuro de España: un PP incapaz de introducir cambios estructurales mentres estruturas tales como a lei electoral benefícienlle e que seguirá mentres as súas votantes sostéñana; e unha clara profundización na tendencia ao surgimiento de novos partidos. Unha tendencia que nos últimos cinco anos demostrouse esencial para a superación de atrofias e seguramente seguirao sendo no futuro.
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