‘Gang Bang’ se estrella contra el peor ‘pecado’ que puede cometer una obra de teatro, el aburrimiento

El pasado 24 de marzo se estrenaba en la sala Tallers del Teatro Nacional de Cataluña Gang Bang (Abierto hasta la hora del Ángelus), dir…

El pasado 24 de marzo se estrenaba en la sala Tallers del Teatro Nacional de Cataluña Gang Bang (Abierto hasta la hora del Ángelus), dirigida por Josep Maria Miró Coromina, que había levantado expectación y polémica por situar el autor la acción en “un local de hombres donde se practica el sexo”, haciendo coincidir la narración con la visita de Benedicto XVI a Barcelona y con escenas que podían ofender las creencias religiosas.

Sin embargo, al día siguiente, las críticas en la prensa no dejaron precisamente bien parado al dramaturgo y su obra, y los intentos de provocación se quedaron en simple y cansino aburrimiento. Un mal negocio para el teatro, en este caso para el Teatro Nacional de Cataluña.

Y es que no hay suficiente con situar en escena a una serie de actores que, con mayor o menor acierto interpretativo, se pasean arriba y abajo en calzoncillos, cuero y suspensorios, disparando de vez en cuando sus dardos contra el sentimiento religioso, si el conjunto es inane y disperso.

En la reacción negativa de la crítica tiene mucho que ver la publicidad que se hizo de la obra, incluyendo la propia web del TNC, donde Miró anunciaba Gang Bang con esta frase bíblica: “Tomad y comed todos de él, que éste es mi cuerpo entregado por vosotros”. Se trataba de levantar polémica y asegurar la taquilla a través del morbo, con una mezcla de sexo duro, homosexualidad y religión.

“Pólvora mojada”

Pero el autor Gang Bang no contaba con que su obra se estrellaría contra el principal ‘pecado’ que puede cometer una obra de teatro, que es el aburrimiento.

Ese es el calificativo en el que han coincidido algunos de los principales diarios de prensa generalista a la hora de definir la sensación de los espectadores al abandonar la sala Tallers del TNC. Y entre esos diarios de encuentran dos de los más ‘progres’, El País y El Periódico de Cataluña.

El País titula en su información que ‘Gang Bang resulta pólvora mojada’ y se queja de que “la polémica obra estrenada anoche en el TNC es poco virulenta”. Señala que los espectadores quedaron decepcionados lo mismo que “quien esperara gran teatro”.

Añade la información que resultó ser “un montaje demasiado largo”, con una “cargante deriva hacia la verborrea y el melodrama” y “carente de la mordacidad, sátira y mala leche” que cabía esperar de la obra ante “toda la polvareda levantada”.

De la misma opinión es El Periódico, que titula ‘Pólvora mojada en el TNC’, y añade que “Gang Bang se resiente de una historia demasiado dispersa”.

Se trata de “una historia demasiado larga y que peca de dispersión”, insiste, para cerrar señalando que “nos quedamos sin saber bien dónde nos quiere llevar Miró, a pesar del esfuerzo de todo el reparto, con el ir y venir constante de los personajes por La Luz. Si a través de Gang Bang quería desnudar la crisis de valores de un mundo en crisis, no consigue que llegue el mensaje”.

“Orgía cansina”

Por su parte, el diario La Vanguardia titula en su artículo que la obra es una ‘Orgía cansina’, y que “el estreno de Gang Bang se saldó con tímidos aplausos y ninguna sensación de escándalo”.

“A las diez de la noche, cuando la obra había acabado, los focos iluminaban los rostros soñolientos de los espectadores que salían cansinamente de la sala”.

A lo largo de la representación, “el interés del público se fue desinflando poco a poco, a pesar de que la obra intercalaba gags como la caída de una torre de la Sagrada Familia que irrumpe estruendosamente en el bar gay”.

“Al final, la orgía infernal acabó en mensaje escolar”, concluye el artículo.

El TNC y Cultura, retratados

De esta manera, Gang Bang (Abierto hasta la hora del Ángelus) cuestiona la línea cultural del TNC y del Departamento de Cultura, que han quedado ‘retratados’ tras el fracaso de la obra de Miró, una obra que se paga con el dinero de todos.

Cabe añadir que, en unos momentos en que, por ejemplo, se están cerrando quirófanos por las tardes por falta de dinero, es escandaloso que sean subvencionadas obras que pueden ofender las creencias de un colectivo de personas, como es el caso, y que al mismo tiempo son criticadas por su escasa calidad y por resultar hasta aburridas.

El Departamento de Cultura debería rendir cuentas de cuál es el coste de la obra para la Administración catalana e incluso de a cuánto toca pagar por cada ciudadano que haya visto la obra, además de haber pasado por taquilla.

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