Generosidad y control de la inmigración

Es evidente que la gente tiene el derecho de emigrar de un país a otro y más si las diferencias entre los distintos países son grandes.  Pero pensemos…

Forum Libertas

Es evidente que la gente tiene el derecho de emigrar de un país a otro y más si las diferencias entre los distintos países son grandes.
 
Pero pensemos en dos exclusas de un canal, en que la diferencia de nivel del agua es tan grande que no se pueden abrir las compuertas de golpe porque la ola que se produciría destruiría el barco y dañaría las exclusas. Pues tampoco a nivel de países se pueden abrir las puertas francas a la inmigración. Las consecuencias que se pueden producir serían en muchos casos irreparables.
 
Imaginemos una inmensa ola de inmigrantes que dejara sin trabajo a centenares de miles o millones de personas en el país que los recibe. Ya se ve que eso sería una verdadera catástrofe a nivel personal y familiar de millones de personas.
 
Por lo tanto, como se hace con las exclusas, en que se deja pasar poco a poco el agua hasta alcanzar el mismo nivel en las dos, hay que ir dejando pasar a los inmigrantes poco a poco, de forma que sea  asumible por el conjunto del país. Esto ha llevado a países con larga tradición de inmigración a establecer unas cuotas de inmigrantes de distintos países que están alrededor o menos cerca. Eso parece lo sensato.
 
Son muchos los temas en que uno no puede hacer como las viejas fotocopiadoras que sólo daban blancos y negros, y no eran capaces de dar una rica gama de grises como ahora son capaces de hacer las modernas, que incluso pueden fotocopiar en color. Pero la ley natural y la caridad cristiana tiene que llevar a los distintos países a plantearse en serio las enormes desigualdades que existen y que perduran. Y ese perdurar y en algunos casos aumentar se debe a que principalmente a dos razones.
Por un lado, se protegen excesivamente los productos de ciertas áreas contra la importación de productos más baratos de países pobres. Y esa protección debería, como en el caso de las exclusas, ir disminuyendo paulatinamente para que los que se dedican a la producción del artículo a importar, puedan dedicarse a otro trabajo. En esto la Unión Europea tiene mucho trabajo por delante.
Por otro, tiene que haber una decidida ayuda de los países que nadan en la abundancia, hacia los países pobres, el 0,7% es muy poco –especialmente cuando se habla de que un 3% del valor de la obra pública va a los partidos, aunque pretendan que no lo creamos y se ponen de acuerdo en que no se investigue–, que permita hacer inversiones en enseñanza, en sanidad y en las infraestructuras mínimas.
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